Personajes
- EL GENTILISMO
- LA IDOLATRÍA
- LA INSPIRACIÓN
- LA SINAGOGA
- EL HEBRAÍSMO
- EL PESAR
- EL PLACER
- ARABIA
- TARSIS
- SABÁ
- NATURALEZA HUMANA
- ZAGAL
- MÚSICOS
- ACOMPAÑAMIENTO
Ábrese un carro, y vese pintada una librería, y enmedio un bufete, y sentado a él como leyendo el Gentilismo vestido a lo indio
GENTILISMO
¡Oh nunca el natural instinto hubiera
–de esa remota gente,
mágica habitadora del Oriente–
intentado, por esa azul esfera,
seguir al Sol en su veloz carrera!
¡Nunca hubiera su genio
intentado antever de su fortuna
el hado en los semblantes de la Luna!
Pues por más que su ingenio
de los arcanos senos desabroche
luces al día y sombras a la noche,
no ha de dar con aquella
del profeta Balam prevista estrella,
que a estos climas en prósperas edades,
todo es anticipar felicidades.
Dígalo yo, pues siendo en tanto abismo
de todos en común el Gentilismo,
no puede mi discurso
–en orden a aquietar su vago anhelo–
del curso natural, del rapto curso
la enseñanza adquirir, que su desvelo
ha menester para entender al cielo.
Segunda vez lo diga
inútil la fatiga
con que, no satisfecho mi deseo
del abisinio idioma
de esta indiana región, a cargo toma
ver si pudiese en el idioma hebreo
–puesto que estrella es su profecía–
su influjo hallar en nuestra astrología.
A esta, pues, causa, habiendo mi cuidado
solicitado haber de su escriptura
las lejanas noticias de un traslado,
no encuentro en su lectura
ápice que no sea,
o rasgo, o viso, o símbolo, o figura
de otra apartada idea
de los dioses que adoro,
pues cuanto más la leo más la ignoro.
Y pues cuanto desea
averiguar mi espíritu es en vano,
volumen soberano,
en quien tan otros miro los trofeos
de mis dioses, del Dios de los hebreos,
o permite que treguas haga el sueño
entre tus confusiones y mi empeño,
o dime, por si cobro mi sentido,
¿qué misterio escondido
es el que anda en tus sombras?
Duérmese Dentro
MÚSICA
Un tesoro más rico
que tu mirra, incienso y oro.
GENTILISMO
¿Un tesoro
más rico que mi mirra, incienso y oro?
¿Qué me quieres decir, voz no entendida,
paréntesis tu sueño de mi vida?
Sale la Inspiración vestida de ángel con un hacha sin encender
INSPIRACIÓN
Dormido Gentilismo,
Cantado
que entre las olas turbias
del golfo de la vida
zozobrando fluctúas,
en vano te desvelas,
que si otros en sus dudas
estudian lo que ignoran,
tú ignoras lo que estudias.
""
Dentro
MÚSICA
Que si otros, en sus dudas
estudian lo que ignoran,
tú ignoras lo que estudias.
INSPIRACIÓN
Pues por más que tu genio
astrólogo discurra,
no has de lograr más de esa
misteriosa lectura
que el literal sentido
que en sus campos te anuncia
el precioso tesoro
que virgen tierra oculta,
sin que arado ni azada
su hierro en ella esculpan,
ni al golpe que la hiere,
ni al diente que la sulca.
Y en tanto que esta llama
trémulamente mustia
no se enciende y, brillante,
tu ceguedad alumbra,
sólo de él sacarás…
MÚSICA
Que si otros, en sus dudas
estudian lo que ignoran,
tú ignoras lo que estudias.
INSPIRACIÓN
Mas si mi inspiración
con David te asegura,
que al que a Dios llama, desde
su alto monte le escucha
–haciendo que, dormido,
despierte y restituya
la vida del prestado
horror que la sepulta–
lograrás que el sentido
literal se atribuya
al místico, y que ambos
lo alegórico incluyan,
sin que de ti se diga…
MÚSICA
Que si otros, en sus dudas
estudian lo que ignoran,
tú ignoras lo que estudias.
INSPIRACIÓN
Dispón, pues, el afecto,
que yo, si tú te ayudas,
en busca del tesoro,
para que le descubras,
encenderé esta llama,
que hermosamente pura,
fija y errante estrella,
en tus sentidos luzga.
Y no dudes hallarle,
pues son las señas suyas
ser semejante al Reino
de los Cielos, en cuya
consecuencia es forzoso
que su palabra cumplan,
y semejante al cielo
le goce quien le busca;
con que dirán mis ecos…
MÚSICA
Que si otros, en sus dudas
estudian lo que ignoran,
tú ignoras lo que estudias.
Vase Al entrarse con esta repetición, sale la Idolatría, vestida a lo indio, y despertando el Gentilismo como despavorido, baja al tablado, con que dando a entender que va tras la una y se halla abrazado con la otra
GENTILISMO
Divina iluminación,
oye, aguarda, espera, escucha;
y pues que pude alcanzarte,
dime más claro.
IDOLATRÍA
¿Qué furia,
qué horror, qué pasmo, qué asombro,
Gentilismo, te perturba
tanto sentidos y acciones,
que iluminación me juzgas?
GENTILISMO
¿Qué miro? ¡Oh cielos! No sea
misterio de quien se arguya,
que al paso la Idolatría
me sale para que huya
la Inspiración, que tras sí
me lleva.
IDOLATRÍA
¿Qué ansia, qué angustia,
vuelvo a decir, qué delirio,
qué frenesí, o qué locura,
tanto de ti te enajena,
que ser yo quien te habla dudas?
GENTILISMO
Doctísima Idolatría,
en cuya belleza suma
y suma deidad adoro
todas las deidades juntas,
si sabes cuán desvelado
me trae el ver si se ajustan
con ajenas profecías
propietarias conjeturas,
¿qué admiras que, perturbado,
unas y otras me confundan,
el día que unas y otras
más que me enseñan me angustian?
Ese libro hebreo que,
o mi interés o mi astucia
trujo a mi poder, es quien
más mi entendimiento apura,
diciendo con aquel grande
filósofo –cuya industria
también le adquirió– que fuera
inviolable su escriptura,
si su no elegante estilo,
probara lo que pronuncia.
No hay en él página que
no contenga, que no incluya
inescrutables misterios
de sombras y de figuras,
en quien el entendimiento,
si no se pasma, se ofusca.
¿Qué más que ver una zarza,
tan inútil planta ruda,
que en débiles varas secas,
sin hojas, flores, ni frutas,
por frutas, flores y hojas
crezca entre aceradas puntas,
tan negada al culto nuestro,
que no pueda la escultura
labrar un ídolo, y pueda,
para la admiración suya,
alumbrar sin que se abrase
y arder sin que se consuma?
¿Qué más que ver una escala
que el cielo y la tierra una,
por donde suban y bajen
mil angélicas criaturas,
dando a entender que aquel paso
en que unas y otras se cruzan
es para que el alto baje
y para que el bajo suba?
¿Qué más que ver que, infestadas
de las cóleras sañudas
de áspides humanas gentes,
les sane las mordeduras,
enarbolado otro áspid
de metal, dando en su hechura
a pensar cuán sin veneno
un áspid a otro áspid cura
como en disculpa de que él
no pudo tener la culpa?
¿Qué más que ver que en un campo,
sobre la esmeralda bruta
de la hierba, ponga el cielo
mesas, en cuya blancura
el mantel y la vïanda
sea una cándida lluvia,
neutral sabor de sabores
a cualquiera que la gusta?
¿Qué más…? ¿Pero para qué
numerar mi voz procura
maravillas a que no
bastaran, puestas en suma,
ni de la fama los bronces,
ni del águila las plumas?
Y así, asentado el que fuera
que a número las reduzga
proceder en infinito,
voy a que en la docta lucha
de humanas, divinas letras,
interrumpió la disputa
aquel familiar ladrón
que en las vigilias nocturnas,
hipócrita del descanso,
la media vida nos hurta;
pues el rato que posee
las pasiones pone en duda,
si es que está la muerte viva,
o está la vida difunta.
Entregado, pues, al sueño,
aún no cesó de la dura
lid de ideas la batalla,
representándome en una
nueva deidad –que de cuantas
adoras, no era ninguna–
una belleza tan rara
que dijera que ninguna
jamás igual había visto,
a no haber visto la tuya.
Ésta, pues, desde el primero
objeto de la hermosura,
pasó al segundo de ser
tan sonora la dulzura
del encanto de su voz,
que adormeciera sin duda
al que despierto la oyera;
mira pues qué haría blandura
que adormeciera al despierto
al que dormiendo la escucha.
Lo que de ella entendí fue
que en estas sombras se oculta
escondido un gran tesoro,
en tan virgen tierra pura,
que sin la impresión del hierro,
virgen se exalta, y fecunda;
que procure hallarle, que ella,
como aplique y constituya
en busca suya el afecto,
una antorcha que conduzca
mis pasos encenderá
en logro de igual ventura.
¿Cómo hacerte, Idolatría,
feliz dueño de tan suma
riqueza como prometen,
en favor de mi ventura,
los silencios que la callan
y las voces que la anuncian?
Y así, a costa de tu ausencia,
he de correr en su busca
el orbe, si sé vagar
desde esta primera cuna
del Sol, fértil patria nuestra,
donde entre flores madruga,
hasta donde entre cristales
yace en transparente urna,
de cuyo panteón aun todo
el mar es pequeña tumba.
IDOLATRÍA
Dos cosas, gran Gentilismo,
al oírte extraño: una,
que es la primera, que siendo
tu majestad siempre augusta
de los Imperios de Oriente
dueño –a quien feudos tributan
Tarsis, Arabia y Sabá–,
te obligue a que de mí huyas
la codicia de un soñado
tesoro; y es la segunda,
que siendo tú, como eres,
de aquesa plana cerúlea
árbitro –pues no hay estrella
de cuantas en su alta curia,
siendo desechos del Sol,
son adornos de la Luna;
ninguna, que el bien o el mal,
sin tus registros influya–
quieras que haya nueva estrella,
que apagadamente oscura,
para ti solo se encienda,
y para ti solo luzga.
Fuera de esto, ¿qué deidad
puede ser, si no es ninguna
de las que adoro y adoras,
la que te habla y no te alumbra?
¿Cómo es posible que ignore,
o tu ciencia o tu cordura,
que el alma, espíritu noble,
del cuerpo huéspeda infusa,
como espíritu no está
a las propensiones suyas
sujeta, con que la mente,
que para explicarse usa
de sentidos y potencias,
bien como causas segundas
–hallándolas impedidas
de la lisonjera injuria
del sueño, que las aduerme–
en vano de ellas se ayuda?
Pues cuando más desvelada
de ellas valerse procura,
halla ojos que no ven,
halla oídos que no escuchan,
memoria que no se acuerda,
entendimiento que duda,
voluntad que no apetece,
apetito que no gusta,
tacto que no siente, olfato
que no distingue y, en suma,
sobre adbitrio que no elige
y lengua que no pronuncia,
corazón que sólo muestra
lo que vive en lo que pulsa,
con que la reminiscencia
que de la vida resulta
de una en otra fantasía,
le trae tropezando a escuras.
Mira: ¿qué hay que hacer aprecio
de ilusiones que dibuja
el sueño en el aire, pues
como imágenes caducas,
si con angustias molestan
o con delicias adulan,
en llegando a despertar,
ni son delicias ni angustias?
GENTILISMO
Confieso de tus razones
la razón, pero por mucha
que es, no es bastante a que yo
a seguirla me reduzga.
Más poderosa influencia
que contiene la voz tuya
contiene la que escuché;
pero porque no presumas
que su aprendido dictamen
en todo al tuyo repugna,
partamos la diferencia:
sea ausencia y no sea fuga
mi partida; dame, pues,
licencia de que discurra
de aquí a Palestina solo,
que como yo me introduzga
disfrazado en el hebreo
pueblo, e inquiera y arguya
cómo entiende aquel lugar
de la estrella que asegura
Balam, y cómo el tesoro,
que de su estudio resulta,
quizá encontraré razones
que mi ignorancia concluyan,
con que la imaginación,
que tanto mi ingenio apura,
se quietará.
IDOLATRÍA
Para eso
de que con tu afecto cumplas,
¿qué es menester ausentarte,
sabiendo que no hay ninguna
mágica ciencia de cuanta
explícitamente intrusas
dejó enseñadas Balam,
en que implícita no incurra
la idolatría de Oriente,
donde en siria frase suya
«magos» a sus sabios llama
la fama, que los gradúa?
Y siendo así que en el fuego
–cuando a los dioses consulta
el imperio de mi voz–
la piromancia ejecuta;
la heteromancia en el aire;
la hidromancia en la espuma
del mar; la nigromancia,
de la tierra en sepulturas
de cadáveres, que yertos
responden a mis preguntas;
y en fin, la quiromancia
en las lineadas arrugas
de la mano, en balde admiras,
extrañas y dificultas
que ese pueblo te revele,
te informe, advierta e infunda
lo que de la estrella sabe
y del tesoro barrunta.
GENTILISMO
Si eso hicieras…
IDOLATRÍA
No prosigas,
que con dudarlo me injurias.
Y para que no me lleve
esa aparente hermosura
la ventaja de la voz,
la mía es bien te restituya
a los despiertos sentidos
que ella, soñados, te usurpa.
GENTILISMO
¿De qué suerte?
IDOLATRÍA
Viendo cuánto
mi encanto del suyo triunfa.
Dentro terremoto y Música Cantado
¡Ah del lóbrego seno
del Monte de la Luna,
de cuyo vientre abortos
son el beleño, el opio y la cicuta!
¡Ah de la estrecha cárcel,
donde en funesta gruta,
a merced de los dioses,
distribuye los hados la fortuna!
¡Ah del abismo!
MÚSICA
¿Quién
nos llama? ¿Quién nos busca?
IDOLATRÍA
La maga Idolatría.
Cantado
MÚSICA
¿A qué fin imperiosa nos conjuras?
IDOLATRÍA
A fin de que rompiendo
de ese risco las duras
entrañas en que huidas
están de las tres Gracias las tres Furias,
el Gentilismo vea
dentro de su espelunca
lo que de un escondido
tesoro y una estrella el hebreo juzga.
VOCES Y MÚSICA
Rásguese, pues, el centro
de esta prisión oscura,
representando reales
las que ahora son fantásticas figuras.
IDOLATRÍA
Llega, pues, Gentilismo.
GENTILISMO
Mi turbación es mucha.
IDOLATRÍA
Llega y lo que confieren
en esto Sinagoga y pueblo escucha.
MÚSICA
Llega y lo que confieren
en esto Sinagoga y pueblo escucha.
Ábrese otro carro que será un peñasco, y vese dentro otra librería, y en otro bufete y con otros libros, sentados Sinagoga y Hebraísmo vestidos a lo judío. El terremoto.
HEBRAÍSMO
Una sacra autoridad,
docta Sinagoga bella,
–y para poder en ella
entrar con seguridad,
enviado de mí mismo,
representándote hoy,
que en nombre de todos soy
en común el Hebraísmo–
vengo a consultar contigo,
bien como a quien es el fiel
oráculo de Israel,
por si alguna luz consigo
acerca del gran Mesías
que esperamos.
SINAGOGA
Sepa, pues,
si he de responder, ¿cúya es
la autoridad?
HEBRAÍSMO
De Isaías.
SINAGOGA
¿Y qué dice?
HEBRAÍSMO
Que dará
el Señor a su escogido
pueblo un tesoro escondido.
SINAGOGA
Pues ¿en qué la duda está?
GENTILISMO
Ya tocan en lo que ignoro.
HEBRAÍSMO
En que aquí dice después…
SINAGOGA
¿Qué?
HEBRAÍSMO
… que el mismo Señor es
Lee
el escondido tesoro.
SINAGOGA
¿Y qué repugnancia, di,
hallas en eso?
HEBRAÍSMO
Que sea
Dios tesoro y yo le crea
escondido; siendo así,
que aquí el mismo Isaías luego
dice que con majestad,
con pompa y autoridad
vendrá entre nubes de fuego,
de truenos y rayos llenos
los aires, dando desmayos:
si tesoro, ¿cómo en rayos?
si escondido, ¿cómo en truenos?
SINAGOGA
Como es tan incomprensible
Dios que, en su inmenso poder,
lo invisible ha menester
valerse de lo visible,
para que el entendimiento
objeto visible tenga,
y de lo invisible venga
en algún conocimiento.
León y cordero hay quien diga
que es vid y espiga; y no infiero
yo por eso que es cordero,
ni león, ni vid, ni espiga.
Que atributos de bondad
a su infinita virtud
se dan por similitud,
pero no por propiedad.
La retórica energía
allá en sus tropos penetra,
que un sentido es de la letra
y otro de la alegoría
cuando explicarse pretende
con lo que se contradice,
pues siendo uno lo que dice,
es otro lo que se entiende.
Y así, en que Dios sea tesoro,
¿qué hay que arguyamos los dos?
¿Qué más tesoro que Dios?
HEBRAÍSMO
Ya que tesoro le adoro,
¿por qué tesoro escondido?
SINAGOGA
Porque habiendo por Adán
Dios a David y a Abrahán,
Jacob y Isaac prometido
venir a satisfacer
la deuda y la esclavitud
que causó su ingratitud,
quiere, hasta dejarse ver,
mantenernos en la fe
con que fieles le esperamos,
y que en sombras le veamos;
bien como en prendas de que
hasta el tiempo prefinido
anda en sombras y bosquejos
hablándonos desde lejos:
y así, es tesoro escondido.
¿Qué es ver una zarza, ufana
de ser llama y no ser ruina,
sino unión de una divina
naturaleza y humana?
¿Qué es ver de una escala el vuelo,
que al cielo la tierra iguala,
sino dar en franca escala
comercio entre tierra y cielo?
¿Qué es ver de veneno lleno
el áspid, que al hombre mata,
sino que el que le trata
sea su contraveneno?
¿Qué es ver que una nube pura
llueva el rocío cuajado,
sino que en solo un bocado
dé el cielo vida y dulzura?
¿Qué es ver…?
HEBRAÍSMO
Cesa, no prosigas.
IDOLATRÍA
¡Confusa de oírlos estoy!
GENTILISMO
¡Nueva luz cobrando voy!
HEBRAÍSMO
Que no quiero que me digas
más; yo me doy por vencido
de que Dios tesoro es
y escondido; más después
que uno y otro haya creído,
dime, ¿cuándo esperas que él
a redimir nuestras vidas
venga?
SINAGOGA
Cuando estén cumplidas
las semanas de Daniel,
que es cuando al alba más bella
humanos ojos verán,
no la estrella de Balam,
sino de Jacob la estrella.
GENTILISMO
No la estrella de Balam,
sino de Jacob la estrella…
¿Cómo, siendo…?
IDOLATRÍA
¿Dónde vas?
GENTILISMO
A informarme mejor de esto.
IDOLATRÍA
Si son sombras que he supuesto
para mostrarte no más
lo que pueblo y Sinagoga
llegan en esto a inferir,
¿cómo te han de ver ni oír?
GENTILISMO
Tanto el asombro me ahoga,
que para cumplir con él,
por más que ilusiones sean,
aunque ni me hablen ni vean,
he de hablar en la crüel
instancia suya.
IDOLATRÍA
No harás.
Cantado
¡Ah del pavoroso centro!
Volved a encerraros dentro,
a no ver la luz jamás.
El terremoto y ciérrase el carro
LOS DOS Y MÚSICA
Forzoso es obedecer.
GENTILISMO
Espera, no tan veloz
los desvanezca tu voz.
IDOLATRÍA
¿Qué más quieres oír ni ver,
si has sabido desde aquí
lo que ver y oír pretendías
yendo allá?
GENTILISMO
Las ansias mías
no sólo has templado en mí,
pero las has aumentado.
IDOLATRÍA
Sepa en qué.
GENTILISMO
En haber sabido
que es verdad que hay escondido
tesoro, pues comparado
es al Dios de los hebreos
en las sombras y figuras
que yo hallo en sus Escrituras,
fiadoras de sus deseos;
en haber sabido que es
de Balam la estrella bella
también de Jacob estrella;
y en fin, en haber después
Sinagoga y Hebraísmo
convenido en que el Jehová,
su Dios, el tesoro da,
y que el tesoro es él mismo.
IDOLATRÍA
En cuanto a estar comparado
a su Dios, la paridad
no contiene realidad,
que es concepto imaginado
que sólo a ejemplo se tray,
con que explicándose vaya;
y no es decir que le haya
el suponer que le hay:
y así dijo la voz mía,
que ambos sentidos penetra,
que hasta aquí se ve la letra,
pero no la alegoría.
GENTILISMO
Pues para que desde aquí
la alegoría se vea
de aquella soñada idea
que tan vehemente aprendí,
yo, del orbe peregrino,
el tesoro he de buscar:
si le hallo, para adornar
las aras de tu divino
culto; y si no, para que
pueblo y Sinagoga vean
que en vano añadir desean
los méritos de su fe.
Y así, adiós, Idolatría.
IDOLATRÍA
Ya que no pudo mi ciego
encanto, pueda mi ruego
Dentro suenen los instrumentos
borrar de tu fantasía
tan fuerte aprehensión.
GENTILISMO
En vano
lo intentas, que al tiempo que
tú me detienes, no sé
qué nuevo, qué soberano
oráculo inspira en mí.
INSPIRACIÓN
El que allá inspira también
para que le oigas tú aquí;
ven, oh peregrino, ven,…
Dentro cantado
MÚSICA
Ven, oh peregrino, ven,…
GENTILISMO
Ven, oh peregrino, ven…
IDOLATRÍA
¿A eso te persuades?
GENTILISMO
Sí.
¿No lo escuchaste tú?
IDOLATRÍA
No.
GENTILISMO
Pues oye y no contradigas.
INSPIRACIÓN
canta
Ven a aliviar tus fatigas
GENTILISMO
«Ven a aliviar las fatigas»
dice; ¿cómo puedo yo,
si oigo que vaya a aliviar
mis fatigas, dejar de ir?
IDOLATRÍA
Cómo lo has de conseguir,
ni cómo lo has de lograr,
sólo quiero que me digas.
INSPIRACIÓN
canta
Viendo granar las espigas…
ÉL Y MÚSICA
Viendo granar las espigas
IDOLATRÍA
¿Qué espigas? ¿Dónde? ¿O de quién?
INSPIRACIÓN
De los campos de Belén.
ÉL Y MÚSICA
De los campos de Belén.
IDOLATRÍA
Oído tus ansias no den
a aprensión tan infelice.
GENTILISMO
¿Cómo no? Cuando me dice,
si atiendo a sus ecos bien…
ÉL Y MÚSICA
Ven, oh peregrino, ven,
ven a aliviar tus fatigas,
viendo granar las espigas
de los campos de Belén.
GENTILISMO
Di agora que no lo oíste.
IDOLATRÍA
No quieras, si tú estás loco,
que yo lo esté; ahora tampoco
nada oigo.
GENTILISMO
Quizá consiste
en eso la alegoría,
pues hay voz en que se apoye,
que el idólatra la oye,
pero no la Idolatría.
IDOLATRÍA
En fin, ¿resuelves, tirano,
el dejarme?
GENTILISMO
No resuelvo,
pues verás cuán fino vuelvo,
a tu culto soberano
obediente siempre, y más
si el tesoro que ofrecerte
traigo.
IDOLATRÍA
Vete, pues, y advierte,
que aun trayéndole hallarás
que en mí el agrado es rigor,
que en mí el cariño es crueldad,
que es odio la voluntad,
que el agasajo es furor,
y, en fin, el favor desdén.
Vase
GENTILISMO
Nuevo espíritu me inflama,
y he de ir tras quien me llama,
pues dice para mi bien…
ÉL Y MÚSICA
Ven, oh peregrino, ven,
ven a aliviar tus fatigas,
viendo granar las espigas
de los campos de Belén.
Vase Con esta repetición salen en tropa Villanos y VILLANAS, y entre ellos la NATURALEZA, el PESAR y el PLACER, cantando y bailando
MÚSICA
Ven, oh peregrino, ven,
ven a aliviar tus fatigas,
viendo granar las espigas
de los campos de Belén.
Ven, oh peregrino, ven,
Ven a aliviar tus fatigas,
viendo granar las espigas
de los campos de Belén.
PESAR
¿Hasta cuándo ha de durar
el regocijo, Placer?
PLACER
Hasta que llegues tú a ser
el que le impida, Pesar.
PESAR
Haz cuenta que ya he llegado;
y así, cese el baile que hoy
has dispuesto, que ya estoy
de lo que dura cansado.
NATURALEZA
¿Cuándo tú no lo estuviste,
si cuanto dices y haces
sólo es derramar solaces?
PESAR
Cuando hay causa de estar triste;
estar alegre más es
ignorancia que cordura.
PLACER
También con causa es locura
el no estar alegre.
PESAR
¿Pues
qué causa hay hoy de alegría
para convocar la Humana
Naturaleza a que ufana
te asista?
PLACER
Haber con el día
visto amanecer la aurora,
cuya matutina estrella,
más que otras auroras bella,
los campos de Belén dora;
y más en esta florida
tierra, que nunca tocada
de arado, escoda ni azada,
se ve a todas preferida;
pues cuando en su mies el oro
entre esmeraldas asoma,
cada flor es una aroma
y cada espiga un tesoro.
NATURALEZA
Ya que tesoro dijiste,
di también que hay quien se funda
en que virgen y fecunda
es ella, en quien colegiste
no sé qué interior decoro,
creyendo que aquí se encierra:
¡Que abra sus senos la tierra
y produzga su tesoro!
PLACER
A esa causa yo, oh Humana
Naturaleza, invoqué
tus familias, porque en fe
de esta prevista mañana
convoques los peregrinos,
que viadores de la vida
van errando la torcida
senda por varios caminos,
instruyéndote a que digas,
para que atentos te estén,…
ÉL Y MÚSICA
Ven, oh peregrino, ven,
a consolar tus fatigas…
PESAR
¿Cómo consuelo habrá en quien
tú a dársele no te obligas?
MÚSICA Y NATURALEZA
…viendo granar las espigas
de los campos de Belén.
PESAR
A esa misma causa fue
ser el Pesar yo, pues cuando
ansioso estoy esperando
que su tesoro nos dé,
sin logro de la esperanza
es fuerza que el esperar
tanto tiempo sea pesar.
PLACER
Pon en Dios la confïanza,
que al que en su palabra espera,
llama un proverbio felice.
PESAR
Proverbio hay también que dice
que el que espera, desespera.
PLACER
Eso es falta de piedad.
PESAR
Sobra esotro de paciencia.
PLACER
Yo…
PESAR
Yo…
NATURALEZA
Siempre de pendencia;
que estoy yo en medio, mirad:
tente, Pesar; Placer, tente.
PESAR
¿Cómo quién soy ignorado
has, y Placer me has llamado?
PLACER
Dar la misma queja intente,
pues Pesar me llamó a mí.
NATURALEZA
Una y otra será vana,
que Naturaleza Humana
soy, y siempre que me vi
entre los dos, apurar
no supo mi humilde ser
si el pesar era placer
o el placer era pesar.
VILLANO 1.º
¿Aun bien que ese silogismo,
que no es fácil de argüir,
que hay quien le venga a impedir?
VILLANO 2.º
Sinagoga y Hebraísmo
son los que al campo han salido.
PESAR
Como allá en su librería
se han estado todo el día
sobre no sé qué sentido
disputando, ahora querrán
divertirse en este prado.
PLACER
Pues supuesto que han llegado
a tan buen tiempo que están
templados los instrumentos,
como a reina nuestra es bien
celebrar el parabién
de dejarse ver.
NATURALEZA
Contentos
la saludad, mientras yo,
de las flores de esta falda,
entretejo una guirnalda
que ofrecerla.
PESAR
Porque no
contento sin Pesar haya,
disimule mis extremos;
su venida celebremos.
UNOS
Vaya, pues, de baile.
OTROS
Vaya.
Bailan y cantan y salen Sinagoga y Hebraísmo
MÚSICA
A la reina del pueblo escogido,
deidad soberana,
que de la ley tesorera domina
en vidas y en almas,
el día que sale a hacer con su vista
feliz la mañana,
de nácares los campos se alegran,
haciendo la salva
las vides, las mieses, las fuentes, las flores,
movidas del aura;
no hay ninguna que alegre no ofrezca
tributo a sus plantas:
Corros hechos y deshechos
las vides, alfombras que pise la tejen
de verde esmeralda;
Vueltas por de fuera
y las mieses, en oro escarchado,
doseles de plata;
las fuentes espejos la dan, que en cristales
retraten su gracia;
Bandas
y las flores unión de hermosura
en esta guirnalda.
Por de fuera
NATURALEZA
canta
Al compás de las hojas publiquen
las aves que cantan,
que símbolo son de naturaleza
divina y humana.
""
SINAGOGA
¿Divina y humana?
Corro
NATURALEZA
Humana, por ser de la tierra; y divina,
por ser tierra santa
la que sin obra de manos produce
azucenas tantas,
que el tesoro de granos de oro
en su seno guarda;
encarnado, el botón de la rosa
se viste de nácar;
enamorado, el lirio…
Júntanse
SINAGOGA
Detente,
""
""
no prosigas, calla, calla,
que no quiero que me digas
de esa tierra en alabanza
tantos elogios, que pueda
de mi pueblo la inconstancia
persuadirse a que en sus flores
hay divina y hay humana
naturaleza, unión que
sólo en el Mesías la aguarda
la fe de Abrahán.
HEBRAÍSMO
Bien dices,
que no es más que darle causa
para que su veleidad
a la memoria nos traiga,
de los desiertos de Sin
a las fértiles campañas
de Nazaret, simulacros
de torpes deidades falsas;
y así, sencillos pastores
de Belén, hasta que hayan
del gran profeta Daniel
cumplídose las semanas,
–que según cómputo nuestro
es mucho tiempo el que falta–
no deis crédito a que sea
llamar a esas flores varias
divinas, por su hermosura,
por su fértil tierra, humanas,
más que un hipérbole en que
la retórica elegancia
quiere explicarse a dos luces,
a riesgo de errar en ambas.
SINAGOGA
Con esta advertencia, tú,
quédate con tu guirnalda,
Humana Naturaleza,
que ni verla ni tocarla
quiero, ni a ti ni a esa tierra
que equívocamente ensalzas;
que no es bien que, a ejemplar mío,
mi pueblo concepto haga
de que con mi estimación
a humano y divino pasa
de sus entrañas el fruto,
que aquí sólo es semejanza.
Ven, Hebraísmo, que ya
trémula la noche baja,
oscureciendo dorados
reflejos de nubes pardas.
HEBRAÍSMO
Di no sólo oscureciendo,
pero cubriendo la vaga
región del aire de nieblas,
granizos, hielos y escarchas.
PASTOR 1.º
Sirviéndolos vamos.
PASTOR 2.º
Sea
repitiendo en voces altas…
TODOS Y MÚSICA
A la reina del pueblo escogido,
deidad soberana,…
SINAGOGA
No prosigáis, que tampoco
quiero que conmigo vaya
nadie que vino con ella.
HEBRAÍSMO
Quedaos a desengañarla…
SINAGOGA
de que como hay otras tierras…
HEBRAÍSMO
que mal logran cultivadas…
SINAGOGA
plantas,…
HEBRAÍSMO
flores,…
SINAGOGA
vides,…
HEBRAÍSMO
mieses,…
SINAGOGA
también hay entre las varias…
HEBRAÍSMO
obras de naturaleza…
SINAGOGA
tierras que sin la labranza,…
HEBRAÍSMO
por el terreno que ocupan…
SINAGOGA
o por las luces que alcanzan,…
HEBRAÍSMO
los aires que las ventilan…
SINAGOGA
o las lluvias que las bañan,…
HEBRAÍSMO
en sus entrañas conciben…
SINAGOGA
mieses,…
HEBRAÍSMO
vides,…
SINAGOGA
flores,…
HEBRAÍSMO
plantas,…
LOS DOS
sin ser por eso bendito
el fruto de sus entrañas.
Vanse los dos
NATURALEZA
¿Qué consuelo habrá en tan grande
desdén?
PESAR
¿Cuál quieres que haya,
sino el de llorar, pues sólo
llorando el dolor descansa?
NATURALEZA
Bien me aconsejas, Pesar.
PLACER
No hace, porque la constancia,
que sabe desechar penas,
se halla sin ellas cuando halla,
sobre el Pesar de sentirlas,
el Placer de despreciarlas.
Si quieres ver la experiencia,
aquesa misma guirnalda,
Toma la guirnalda y pónesela
que es tu pesar no admitida,
será tu placer gozada.
Muestra, pues, que yo en el nombre
de los que aquí te acompañan,
también de la Sinagoga
mal despedidos, lograrla
tengo en tus hermosos rizos.
Toma la corona, y pónesela
VILLANA 1.ª
¡Qué bien en ellos se esmaltan
en unido maridaje
trenzas de oro y lazos de ámbar!
TODOS
A todos pone en respecto
de humillarnos a sus plantas.
Arrodíllanse todos sino el Pesar
PESAR
Sino a mí, que ver no quiero
acción que todos aplaudan;
y así, tras la Sinagoga
iré, que pues va enojada,
no hay enojo en quien no tenga
el Pesar la puerta franca.
Vase
NATURALEZA
Alzad; no vuestros aplausos
me desvanezcan, que esclava
soy del Señor; y así, a él,
en hacimiento de gracias,
decid conmigo, y repitan
mis voces en su alabanza,
el oráculo en que dije
que están nuestras esperanzas:…
Cantado
Pues en virgen tierra adoro…
MÚSICA
Pues en virgen tierra adoro…
NATURALEZA
el tesoro que en sí encierra,…
MÚSICA
el tesoro que en sí encierra,…
NATURALEZA
compadecida a mi lloro…
MÚSICA
compadecida a mi lloro…
NATURALEZA
abra sus senos la tierra
y produzga su tesoro.
Sale el Gentilismocomo oyendo la música;
GENTILISMO
¿Abra sus senos la tierra
y produzga su tesoro?
Dioses, ¿qué música es ésta,
y qué tierra, donde halla
mi errado pie, al primer paso
que en ella imprimió la estampa,
jeroglífico tan nuevo
como el que se ve y se canta?
Allí, de vírgenes rosas,
–si las señas no me engañan
que me dicta el corazón–
coronada y adorada
está de rudos pastores
la Naturaleza Humana.
Y aquí, soñando despierto,
más que dormido soñaba.
Parece que hablan conmigo
sonoras sus consonancias,
pues viendo que lo que ignoro
de mi patria me destierra,
dice su festivo coro:
ÉL Y MÚSICA
Abra sus senos la tierra
y produzca su tesoro.
GENTILISMO
No sé si es respeto o es
temor el que me acobarda
para no llegar a ellos,
pues, con acciones contrarias,
como respecto me turban
y como temor me pasman.
NATURALEZA
Pues veis cuánto temerosa,
oscura y enmarañada
–borrándonos las veredas
que hay desde aquí a las cabañas–
la negra tez de la noche
se afeita de nieve blanca,
en esa yerma alquería,
desierta y desmantelada,
que en los campos de Belén
es sólo portal sin casa,
hasta el alba nos podemos
albergar.
VILLANA 1.ª
Si soberana
tu beldad se abriga en ella,
¿qué hay que esperar a más alba?
Ven pues y, pues sin Pesar
el Placer nos acompaña,
divierta nuestra armonía
del tiempo la destemplanza.
NATURALEZA
Dice bien; otra y mil veces
diga el eco en voces varias:
TODOS Y MÚSICA
Pues en virgen tierra adoro
el tesoro que en sí encierra,
compadecida a mi lloro,
abra sus senos la tierra
y produzga su tesoro.
Con esta música se entran, quedándose el Gentilismo
GENTILISMO
¿Qué más claro ha de decirme
la Inspiración que me inflama,
que esta misteriosa tierra
es la que el tesoro guarda,
el día que la invoca toda
la Naturaleza Humana?
Y más cuando pretendiendo
acercarme hacia la estancia
en que se alberga esta noche,
a los reflejos que exhala,
deslumbrados los sentidos,
tiembla el cuerpo y duda el alma.
Y pues, sea o no sea auxilio,
para mi dictamen basta
el imaginar que es esta
la tierra que sin azada
ni arado la voz predijo
ser fecundamente intacta.
Hasta verme dueño de ella
no han de descansar mis ansias;
y así, con esta noticia
daré la vuelta a mi patria,
a valerme de caudales
con que volver a comprarla;
que siendo la Sinagoga
de todas estas campañas
absoluto dueño, no
dudo que, viendo la paga
cuantiosa, y siendo ella
tan naturalmente avara,
–como todo su Hebraísmo,
atento a logro y ganancia–
querrá enajenarse de ella;
y así, es bien volando vaya
donde… Mas, ¡ay infelice!
¿Dónde he de ir, cuando me asalta
la oscuridad de la noche,
tan lóbregamente opaca,
que no me descubre senda
a que encamine la planta?
¿Quién se vio dos veces ciego:
una, en ajenas montañas,
perdido de vista aquel
esplendor que me alumbraba;
y otra, perdido de vista
el sol? ¡O, tú, soberana
Inspiración que me animas!
¿Cómo agora me acobardas?
¿No es tiempo de que me cumplas,
pues te obedezco, en demanda
de lo que tú me aconsejas,
la prometida palabra
de favorecerme?
INSPIRACIÓN
canta
Sí.
GENTILISMO
¿No es también tiempo que arda
tu apagada antorcha?
INSPIRACIÓN
No,
que por agora te basta,
que si las alas te traen de mis voces,
también de mis voces te lleven las alas.
Síguelas, pues, que no sólo
el deseo que a tu patria
te vuelve esforzaré; pero
te abreviaré las distancias.
GENTILISMO
Guía, pues, que ya las sigo.
INSPIRACIÓN
Fía en que saber te basta…
""
GENTILISMO
Fiado en que saber me basta…
LOS DOS Y MÚSICA
que si las alas te traen de mis voces,
también de mis voces te vuelven las alas.
Vase Sale la Idolatría, llorando y cantando en tér-mino recitativo
IDOLATRÍA
Si hay proverbio que dice que el que llora
sus pesares mejora;
si hay proverbio que dice que el que canta
sus pesares espanta;
¿cómo yo en dolor tanto
no hallo alivio, ni en música ni en llanto,
por más que mi tormento
dé lágrimas al mar, voces al viento?
Y así, pues, mis pesares,
a millares creciendo de millares,
no se dan a partido
de mejorar el hado,
llévese lo llorado
el mar, llévese el aire lo gemido
y cóbreme mi pena en mi sentido.
Mas ¡ay!, que si no lloro
que el Gentilismo, en busca del tesoro,
–al Reino de los Cielos comparado–
de mí se ausente, ofenderé el sagrado
culto de tantos dioses como adoro;
y si no canto, de mi amor desdoro
la fe que me mantiene, persuadida
a que es mi voz, del eco repetida,
amoroso reclamo
con que amante le llamo,
ya que a mi invocación no me responden
oráculos, que faz y voz esconden,
al mágico conjuro
con que atraerle, a su pesar, procuro;
y así, pues es forzoso en mi quebranto
que alegre llore lo que triste canto,
vuelvan, vuelvan veloces
al mar y al viento lágrimas y voces.
Ingrato dueño mío,
a quien los ritos de mis dioses fío,
ya que soñado bien de mí te aleja,
dondequiera que estés, oye mi queja;
sabrás cuán verdadero
es el constante amor con que oír espero,
en desenojo de aflicciones tantas,
que me diga tu voz…
Sale el Gentilismo
GENTILISMO
Dame tus plantas,
hermosa Idolatría.
IDOLATRÍA
Aunque tarde, logró la ciencia mía
el haberle atraído.
GENTILISMO
Y bien hallada estés.
IDOLATRÍA
Tú, mal venido.
GENTILISMO
¿Tan airada me recibes?
IDOLATRÍA
¿Pues qué se te hace de nuevo?
¿No te dije cómo habías
de hallarme?
GENTILISMO
Presumí, necio,
que el tiempo gastaba enojos;
mayormente cuando el tiempo
hizo, por verte, verdad
aquel encarecimiento
del que dijo «Voy volando»;
pues para llegar más presto,
sin exageración, es
verdad que volando vengo.
IDOLATRÍA
Ya sé que vienes volando,
pues sé que vienes violento
a mi invocación; y tanto,
que aunque no me respondieron
los ídolos hasta agora
que pasé el conjuro a ruego,
aún agora estoy dudando,
con estarte hablando y viendo,
si eres tú mesmo o si eres
fantasma tú de ti mesmo.
GENTILISMO
Presto de aquesa aprehensión
convalecerás, en viendo
que vengo a pedirte albricias.
IDOLATRÍA
A mí, ¿de qué?
GENTILISMO
De que dejo
reconocida la tierra
de aquel tesoro encubierto.
IDOLATRÍA
¿Dónde?
GENTILISMO
En Nazaret, provincia
de Palestina.
IDOLATRÍA
¿Qué efectos
viste en ella que persuadan
a ser del tesoro centro?
GENTILISMO
Habérmelo dicho toda
la naturaleza, siendo
de la universal testigos
los frutos que incluye dentro,
sin manos de hombres labrados;
y de la humana, a quien luego
coronó de flores todo
el Placer del universo.
IDOLATRÍA
Cuando todo eso sea así,
que ni lo dudo ni creo,
¿de qué debo darte albricias?
GENTILISMO
De que si logro el intento
de hacer esta heredad mía,
es para hacerte a ti dueño
de su infinito tesoro.
IDOLATRÍA
¿Quién merece agora serlo
para que tú te prometas
que sea tuyo, siendo ajeno?
GENTILISMO
La Sinagoga, de quien
el Hebraísmo, su pueblo,
es árbitro; y como él
halle ventajoso precio,
dará plática a la compra,
para cuyo heroico empleo
vengo a valerme de cuanto
caudal en Oriente tengo.
IDOLATRÍA
¿Pues qué caudal tienes tú,
más que tus cinco talentos,
que no sea dote mío?
GENTILISMO
Si te mantienes en eso,
habré de decir…
IDOLATRÍA
¿Qué?
GENTILISMO
… que
los ídolos de tus templos,
que si fueron a tu culto
constituïdos, lo fueron
a costa del Gentilismo,
que quiso hacerte ese obsequio;
de modo que si retiras
la providencia que el cielo
en tu arbitrio puso, yo
retiraré el rendimiento
que puse en tus simulacros
y, fundidos y deshechos,
me valdré de sus metales.
IDOLATRÍA
No te atreverás a eso;
Porque ¿cómo has de atreverte
a deshacer del supremo
gran Júpiter, dios de dioses,
estatuas –que dicen serlo
en ser de bronce, metal
de metales– sin el miedo
de que él, airado, te niegue
los dominios de mi imperio,
las majestades, las pompas
y los altos pensamientos
de hacerte señor del mundo?
GENTILISMO
Cuando pierda todo eso,
¿habrá más de consolarme…
IDOLATRÍA
¿Con qué?
GENTILISMO
… con no ser soberbio?
IDOLATRÍA
Y si sobre su castigo
prosigue en su sacro ceño
Apolo, que es dios del oro;
Diana, que es diosa no menos
rica de la plata, que
Arabia te rinde en feudo,
¿qué harás, sin plata ni oro,
pobre?
GENTILISMO
No ser avariento.
IDOLATRÍA
Si Marte, en defensa suya,
te embotase los aceros,
y triunfan tus enemigos
de ti, ¿no es fuerza que, viendo
sus victorias y tus ruinas
la envidia, haga que en tu pecho
cebe el etíope Nilo
sus áspides?
GENTILISMO
No.
IDOLATRÍA
¿Qué esfuerzo
contra ambos habrá?
GENTILISMO
No ser
ni envidioso ni sangriento.
IDOLATRÍA
Si Sabá de sus aromas,
gomas, bálsamos e inciensos
te priva lo deleitable
a las instancias de Venus,
¿qué harás, viendo mi cariño
pasarse a aborrecimiento?
GENTILISMO
Tolerar lo desdeñado
a la sombra de lo honesto.
IDOLATRÍA
Y si en Tarsis te negase
Mercurio preciosos leños,
más que oro y plata apreciables
por los ocultos secretos
que descubrió en sus virtudes
la alta ciencia de su ingenio,
¿qué harás sin lo saludable?
GENTILISMO
Dejarme morir.
IDOLATRÍA
Para eso
mejor lo harán Baco y Ceres,
negando sus alimentos.
GENTILISMO
No harán, que yo de la gula
me abstendré; y a falta de ellos,
quizá otro pan y otro vino
será mi mejor sustento.
Y para que la pereza
no se quede con su afecto,
hasta el plomo de Saturno
fundiré; porque veas presto
que si pierdo siete dioses,
también siete vicios pierdo.
IDOLATRÍA
No lo creeré aunque lo vea;
y si para no creerlo
no verlo el medio es mejor,
dejarte es el mejor medio
para loco o para ingrato.
GENTILISMO
Para fino o para cuerdo
dijeras mejor.
IDOLATRÍA
¿Por qué?
GENTILISMO
Porque de mi juicio espero,
y de mi amor, que si ahora,
viéndolo, te vas huyendo
por no creerlo, algún día
quizá lo creerás sin verlo.
IDOLATRÍA
Eso será tarde o nunca.
Vase
GENTILISMO
Podrá ser que siempre y presto;
y por no perder instante,
a lo alegórico vuelvo.
¡Ah de la feliz Arabia,
corte del indiano imperio,
a quien en Oriente el sol
corona de sus primeros
celajes, siendo sus montes,
al rayar el alba en ellos,
claros prólogos del día!
Sale Arabia, viejo venerable a lo indio, con corona de oro
ARABIA
¿Qué me quieres, que ya vengo,
feudatario, a tu obediencia,
como quien vive a los fueros
del Gentilismo obligado?
GENTILISMO
Espera y sabraslo luego.
¡Ah de las Islas de Tarsis,
fertilísimo terreno
a quien también el aurora
saluda con llanto tierno
de aljófares, en albricias
del felice nacimiento
de ese Fénix que en la hoguera
de sus cambiantes reflejos
cada día se renace
hijo y padre de sí mesmo!
Sale Tarsis, joven, de indio, con corona
TARSIS
¿Qué quieres, que yo también
obediente a tu voz vengo?
GENTILISMO
Luego lo sabrás, aguarda.
¡Ah de Sabá, adusto reino,
que, por más favorecido
del sol, su ardiente elemento
te tostó la faz, a fin
de que campease lo bello
en lo vario, siendo tú,
para darle más aumento
del universo a lo hermoso,
el lunar del universo!
Sale Sabá, indio negro
SABÁ
A tu orden estoy, ¿qué quieres?
GENTILISMO
Que ya que a mis llamamientos
a cortes sois convocados,
mis tres coronados reinos,
sepáis que de mis estudios,
apurando e inquiriendo
de Balam la profecía,
leí acaso que un inmenso
tesoro… ¿Mas para qué
en aquesto me detengo?
Pues basta que, apoderado
de mí, un interior afecto
me obligó a buscar noticias
de dónde estaría encubierto.
La tierra en que yace es
heredad del pueblo hebreo,
dote de la Sinagoga,
a quien comprársela intento.
Y para que no flaquee
de la cantidad el precio,
me he de deshacer de cuantos
bienes en Oriente tengo.
Y así, Arabia, cuanto oro
y plata en tus montes fueron
partos del Sol y la Luna,
hasta los ídolos de ellos
fundidos me has de entregar.
Tú, Tarsis, al mismo tiempo,
de tus árboles preciosos,
desde el lináloe al cedro,
–ya destilados en gomas
o ya simulacros hechos,
en quien es de más valor
que la materia el ingenio–
me has de hacer caudal; y a causa
de que dará más provecho,
allá en rama que vendida
aquí, la que te reservo,
por no haberla allá, es aquella
que común contraveneno
preserva la corrupción,
siendo en contrarios efectos,
amarga para el sabor
y dulce para el remedio:
la mirra, en fin. Tú, Sabá,
de tus aromas sabeos
–ya que allá llevó Nicaula
del gran Salomón al templo
parras de bálsamo que
hasta entonces no tuvieron
los israelitas– porque
lleve yo otro plantel nuevo,
prevén entre tus perfumes
el sagrado del incienso,
con cuyos tres dotes no
dudo que ha de ser acepto,
para comprar la heredad,
ver tan caudaloso premio.
Y así, los tres…
TARSIS
Oye.
SABÁ
Aguarda.
ARABIA
Dejadme a mí hablar primero,
que las canas siempre tienen
ganado este privilegio.
¿Cómo quieres, Gentilismo,
que nosotros te entreguemos
nuestros propios bienes para
ir tú a buscar los ajenos?
Demás de esto, ¿qué razón
hay que nos disponga al riesgo
de emplear en lo dudoso
la posesión de lo cierto?
¿Qué tesoro puede haber
que valga allá tanto precio
como el que aquí desperdicias?
GENTILISMO
El que es comparado al Reino
de los Cielos.
TARSIS
Ese es
no más que encarecimiento.
GENTILISMO
Quizá realidad.
SABÁ
¿De qué
puedes colegir el serlo?
GENTILISMO
Del texto que me lo dijo;
y a no ser japtancia, creo
que dijera del auxilio,
pues más favorece al texto
que el Gentilismo tuviese
auxilios que el no tenerlos.
ARABIA
Esa es vehemente aprehensión,
hija de tu devaneo.
SABÁ
Es intempestivo aborto
de los fantasmas del sueño.
TARSIS
Es concebido delirio,
embrión del pensamiento.
GENTILISMO
No es sino iluminación.
ARABIA
¿Cúya, si no puede serlo
de los dioses, que atrevido
con ella ofendes?
GENTILISMO
No ofendo.
Dioses que hicimos nosotros,
¿quién nos quita deshacerlos?
Y así, sin réplica…
LOS TRES
Ese
ya es furor.
INSPIRACIÓN
dentro, representando
No es sino tiempo
–pues el Gentilismo ha
dioses y vicios depuesto–
de que se encienda mi antorcha,
para que luz a su ejemplo
del escondido tesoro
tenga todo el universo.
Ábrese la estrella, y vese dentro la Inspiración con el hacha encendida
MÚSICA
Enciéndase la antorcha
Dentro
y tenga a sus reflejos
del tesoro escondido
luz todo el universo.
ARABIA
¡Dioses, qué segundo sol!
TARSIS
¡Qué segunda aurora, cielos!
SABÁ
¡Hados, qué segundo día!
ARABIA
Me deja a sus rayos ciego.
TARSIS
A mí a su luz deslumbrado.
SABÁ
A mí a su esplendor suspenso.
GENTILISMO
Cobraos y volved a ver,
que no es sino el más bello
astro que jamás vio toda
la esfera del firmamento.
Y si cuando yo la estrella
busco de Balam encuentro
con el tesoro; si cuando
busco el tesoro me veo
con la estrella, ¿qué dudáis
ser relativo misterio
uno de otro? Mayormente
cuando de su movimiento
la inteligencia me está,
como Inspiración, diciendo:
INSPIRACIÓN
Venid, mortales, venid,…
Cantado El Gentilismo repite
GENTILISMO
Venid, mortales, venid,…
INSPIRACIÓN
venid en mi seguimiento;…
GENTILISMO
venid en mi seguimiento;…
INSPIRACIÓN
veréis que el que deja…
GENTILISMO
veréis que el que deja…
INSPIRACIÓN
los dioses ajenos…
GENTILISMO
los dioses ajenos…
INSPIRACIÓN
y los propios bienes…
GENTILISMO
y los propios bienes…
INSPIRACIÓN
es el que halla el precio…
GENTILISMO
es el que halla el precio…
INSPIRACIÓN
con que ha de comprarse…
GENTILISMO
con que ha de comprarse…
INSPIRACIÓN
el tesoro del cielo.
GENTILISMO
el tesoro del cielo.
MÚSICA
Enciéndase la antorcha
y tenga a sus reflejos
del tesoro escondido
luz todo el universo.
ARABIA
A tanto prodigio…
TARSIS
A tanto
asombro…
SABÁ
A tanto portento…
ARABIA
… no sólo de mis metales
lo más precioso te ofrezco,
pero seguirte hasta ver
de aquesta causa el efecto.
TARSIS
Lo mismo te digo yo.
SABÁ
Y yo también lo prometo.
GENTILISMO
Id, pues, id a preveniros,
porque nos disculpe el tiempo,
en lo presto del partir,
la objeción de llegar presto.
LOS TRES
Vamos, diciendo contigo,
pues oyes tú sus acentos…
MÚSICA Y TODOS
Venid, mortales, venid,
venid en mi seguimiento;
veréis que el que deja
los dioses ajenos
y los propios bienes
es el que halla el precio
con que ha de comprarse
el tesoro del cielo.
""
Sale la Idolatría
IDOLATRÍA
¿Dónde habéis de ir? Deteneos,
que a tanto escándalo es bien
que yo le apague el estruendo.
¿Qué es esto, feliz Arabia?
ARABIA
Mejor que de mí, saberlo
podrás de esa nueva estrella.
IDOLATRÍA
Dime tú, Tarsis, ¿qué es esto?
TARSIS
Ese nuevo astro lo diga.
IDOLATRÍA
¿Sabá?
SABÁ
Ese nuevo lucero
lo dirá mejor que yo.
IDOLATRÍA
Gentilismo, pues del pueblo
tienes en común la voz,
dilo tú.
GENTILISMO
Si es voz del cielo
la voz del pueblo, no a mí
toca cuando está él diciendo…
Repiten los cuatro
INSPIRACIÓN
Venid, mortales, venid,
venid en mi seguimiento,
veréis que el que deja
los dioses ajenos
y los propios bienes
es el que halla el precio
con que ha de comprarse
el tesoro del cielo.
IDOLATRÍA
¡No lo repitáis vosotros!
¿Ni cómo es posible, siendo
magos –que quiere decir
sabios–, presumáis que es esto
más que una vaga impresión
de la raridad del viento?
Si, por frecuentes los rayos,
los relámpagos y truenos,
cuando de preñada nube
el abortivo concepto,
en meteoros del aire,
pasa el vapor al incendio,
no os admira, haced memoria
de cuántas veces se vieron
nacer las exhalaciones,
hijas de dos elementos,
cuántos caudatos cometas
y cuántos crinados dieron
horror al orbe, tomando,
ya en erizados cabellos,
y ya en arrastradas colas,
formas de monstruos diversos.
En las lejanas noticias
que de sus libros tenemos,
¿no nos constan dos colunas
en que vieron los hebreos
darse a trueco el día y la noche,
las sombras y los reflejos
anocheciendo de día
y de noche amaneciendo?
¿Tropas de hombres y caballos
armadas, el Macabeo
no vio, en campañas del aire,
darse mortales encuentros?
¿Pues qué mucho que una nueva
estrella amanezca al suelo,
ni que Balam la anteviese,
–mago profeta agorero–
si como adivinación
sería, y no como misterio?
Volved, pues, volved.
GENTILISMO
No, no,
no prosigas, que más que eso
nos dice la concurrencia
de estrella y tesoro a un tiempo.
Seguidme a mí, pues yo sigo
la estrella; y si es a despecho
de la Idolatría, quizá
será más merecimiento.
LOS TRES
Sigue, Gentilismo, tú,
la estrella, y te seguiremos
nosotros a ella y a ti.
GENTILISMO
Venid, pues, y sea diciendo,
pues ya en nuestros corazones
suenan sin su voz sus ecos,…
TODOS Y MÚSICA
Venid, mortales, venid,
venid en mi seguimiento,
veréis que el que deja
los dioses ajenos
y los propios bienes
es el que halla el precio
con que ha de comprarse
el tesoro del cielo.
Ciérrase el carro de la estrella; y cantando y representando se entran todos y queda la Idolatría representando, sin cesar la Música, como quien se aleja
IDOLATRÍA
¿Cómo, dioses, permitís
que el Gentilismo, rompiendo
el amor de mi cariño
y la fe del culto vuestro,
del cielo el tesoro vaya
a buscar a clima ajeno,
tras la estrella que Balam
profetizó para el nuestro,
sin que a estorbárselo basten,
por más que valerme intento,
en tocando a esta materia,
de mis mágicos portentos?
Mas no me doy por vencida,
que yo tras ella y tras ellos
iré a estorbar el contrato,
segura de que el hebreo
allá me admita, bien como
–ingrato, obstinado y ciego–
tantas veces me admitió
en la mansión del desierto;
con que espero que, vengado
vuestro honor y mi desprecio,
vuelvan tristes los que agora
alegres van repitiendo…
MÚSICA Y TODOS
Venid, mortales, venid,
Dentro y ella
venid en mi seguimiento,
veréis que el que deja
los dioses ajenos
y los propios bienes
es el que halla el precio
con que ha de comprarse
el tesoro del cielo.
Con esta repetición se han de medir música y versos, de suerte que acaben juntos la escena; y salen Sinagoga y Hebraísmo como admirados cada uno por su parte
LOS DOS
Sobre noche tan fría,
que platea los campos que el sol dora…
HEBRAÍSMO
¿qué métrica armonía…
SINAGOGA
¿qué música sonora…
HEBRAÍSMO
es ésta con que el alba anuncia al día?
SINAGOGA
es ésta con que al Sol llama la aurora?
HEBRAÍSMO
A cuya aclamación…
SINAGOGA
A cuya salva…
LOS DOS
de que la aurora llore, se ríe el alba.
HEBRAÍSMO
El coro de las aves…
SINAGOGA
El vulgo de las flores…
HEBRAÍSMO
todo es himnos de cánticos süaves,…
SINAGOGA
todo es solfa de líricos amores,…
HEBRAÍSMO
siendo en aladas tropas…
SINAGOGA
siendo en dulces corrientes…
HEBRAÍSMO
del aire heridas, órganos las copas,…
SINAGOGA
con cuerdas de oro, cítaras las fuentes,…
LOS DOS
en cuyos accidentes,…
HEBRAÍSMO
por ver si el corazón se desahoga,…
SINAGOGA
por ver si salgo de tan ciego abismo,…
LOS DOS
buscando voy a quien…
SINAGOGA
¡Docto Hebraísmo!
HEBRAÍSMO
¡Hermosa Sinagoga!
SINAGOGA
¿Adónde vas?
HEBRAÍSMO
Enigma de mí mismo,
a inquirir qué alegría,
a pesar del invierno y de sus sañas,
es ésta con que hoy despierta el día.
SINAGOGA
La misma duda mía
padeces, porque al ver que estas montañas
bendito el fruto den de sus entrañas,
no sé qué impulso inspira
en ellas el verdor y en mí la ira;
y más cuando me acuerdo
(¡aquí el sentido y el discurso pierdo!)
de que me quiso persuadir la Humana
Naturaleza, inútilmente ufana,
que la guirnalda que tejió a colores,
en lo encarnado y blanco de sus flores,
eran tan peregrinas
que por su tierra humanas y divinas
por su cielo, y por uno y otro, bellas,
deseaba verme coronada de ellas.
Yo –ya lo oíste–, viéndome ofendida
de símbolo que intente darme unida
divinidad y humanidad, que espero
ver realidad –y cuánto me acobarda
que sus sombras me acuerden lo que tarda–
no sólo me enojé con ella, pero
con la heredad, que da, sin intereses
del afán y el sudor, vides y mieses
que ocasionen errores
en el pueblo; y más día
que supe que el Placer del mundo había
coronádola a ella con las flores
que eligió para mí; rudos pastores
su gozo hagan testigo
de que él quedó con ella, y que conmigo
sólo vino el Pesar, con que a horror tanto
dije:…
UNOS
¡Qué asombro!
Dentro
OTROS
¡Qué temor!
OTROS
¡Qué espanto!
HEBRAÍSMO
La voz suspende hasta saber qué voces
la interrumpen.
SINAGOGA
Confusas y veloces
en nueva duda mi rencor han puesto.
UNOS
¡Qué contento!
OTROS
¡Qué dicha!
LOS DOS
¿Pues qué es esto
que mezcla a un tiempo susto y alegría?
TODOS
¿Qué más que estrellas ver al mediodía?
Salen el Placer y los pastores y pastoras
LOS DOS
¿Cómo?
TODOS
Dígalo el Placer
de todos.
PLACER
Como hacia aquella
parte del Oriente…
HEBRAÍSMO
No
prosigas, que ya desde ésta
se deja ver la razón
que tienen las dudas nuestras,
pues entre varios celajes
y arreboles ver se deja,
transmontando el Oriente,
amanecer una nueva
celeste imagen que al Sol
viene haciendo competencia.
SINAGOGA
¡Qué hermoso rasgo de luces!
Sin duda, Hebraísmo, que ésta
es la estrella de Jacob,
pues a nosotros se acerca,
en comprobación de aquel
cántico que nos enseña
que del Oriente vendrá,
iluminando tinieblas,
el Señor a los que a sombra
hoy de la muerte se asientan.
HEBRAÍSMO
¡Ay, Sinagoga! Que no
puede ser ésta la estrella
de Jacob, que no han cumplido
su número las setenta
hebdómadas de Daniel.
SINAGOGA
Dices bien; y más si llegas
a advertir que a nuestra vista
entre pardas sombras densas,
tapidas cortinas de humo,
desvanecida se ausenta.
HEBRAÍSMO
Sería alguna exhalación,
vaga impresión de la esfera
del aire.
1.º
Perdió el Placer
las albricias de la nueva.
PLACER
¿Cuándo el Placer ha tenido
alborozo que no pierda?
GENTILISMO
Pues la luz que nos guïaba
Dentro
en esta parte nos deja,
aquí es donde que paremos
quiere.
ARABIA
Haga la gente nuestra
alto en este valle.
TARSIS
Vamos
nosotros buscando sendas
que nos lleven a quien diga
qué florida patria es ésta.
SABÁ
Por esta parte hay camino
TARSIS
Y gente también.
Sale el Pesar
PESAR
Quién fuera
mentira para volar;
pues con eso consiguiera
huir, creer y ser creído.
HEBRAÍSMO
Detente, Pesar, espera.
PESAR
¿Cuándo el Pesar se detuvo
ni esperó?
HEBRAÍSMO
Agora que es fuerza.
¿De quién vas huyendo?
PESAR
De unas
raras gentes extranjeras,
que a manera de ajedrez,
vestidas algunas de ellas
de escaques, las que las siguen
son piezas blancas y negras.
SINAGOGA
¿Qué dices?
PESAR
Lo que verás,
pues ya a nosotros se acercan.
VILLANO 1.º
Antes que lleguen, huyamos
nosotros de su fiereza.
Vanse los Villanos y salen al paño Gentilismo, Sabá, Arabia, y Tarsis
GENTILISMO
Aquí podéis esperar
en tanto que yo prevenga
a esta gente que venimos
de paz, porque no les mueva
lo extraño de nuestros trajes
a la fuga o la defensa.
TODOS
Nuestro seguro sagrado
el portal de Belén sea.
LOS TRES
Bien dices; y en esta parte
esperamos a que vuelvas.
Retíranse los tres
HEBRAÍSMO
Nueva gente, Sinagoga.
SINAGOGA
Rara y en todo diversa
a nosotros.
GENTILISMO
Moradores
de estos montes y estas selvas,
si a extranjeros peregrinos
es casi precisa deuda
el cortesano agasajo
de una piadosa respuesta,
decidnos: ¿en qué paraje
nos hallamos? Porque cierta
guía que hasta aquí trajimos
se nos ha perdido en esa
enmarañada espesura.
SINAGOGA
Respóndelos tú, no sea
que sabiendo que soy yo
les perturbe mi presencia.
Retírase la Sinagoga entre Pesar y Placer
HEBRAÍSMO
Generoso pasajero,
cuyas nunca vistas señas
en veneración me ponen,
con ser de toda esta tierra
mayoral, según me honra
la Sinagoga, su reina,
el paraje en que te hallas
es Jerusalén, y de ella,
este hermoso, fértil campo
su más principal herencia;
tanto, que aun su más humilde
alquería se interpreta
Belén, que es «casa de pan».
GENTILISMO
Ya voy recobrando señas
de donde vi coronada
la Humana Naturaleza.
HEBRAÍSMO
Y ya que vuestra pregunta
he dejado satisfecha,
será bien satisfagáis
la mía en su recompensa.
¿Quién sois y adónde vais?
GENTILISMO
Ya
dicho os habrán traje y lengua
(¡oh, quién hallara razones
que uno digan y otro entiendan!)
que orientales magos somos;
y también la fama nuestra
os habrá dicho cuán dados
somos a todas las ciencias,
y más a la astrología
que a otra ninguna; una nueva
estrella que amaneció
en nuestro horizonte, al verla
tan brillantemente hermosa,
–que no hay cómo encarecerla–
a mí y a los que conmigo
vienen –porque aunque ellos sean
ricos reinos, ser su culto
yo los trae a mi obediencia–
nos puso –sobre noticias
que Balam nos dejó de ella–
en curiosidad de que
nuestra judiciaria hiciera
varios discursos, en orden
a si era o si no era
la que nos anuncia un rey
que ha de dominar la tierra.
SINAGOGA
¿La que nos anuncia un rey
que ha de dominar la tierra?
¿Si es el que esperamos?
Al Hebraísmo;
HEBRAÍSMO
No,
que no puede ser.
SINAGOGA
Atenta
vuelva a oír, ya que estoy entre
Placer y Pesar suspensa.
PESAR
O yo soy tonto, Placer,
o esto es cumplir con la letra.
PLACER
Para ser tonto el Pesar
no ha menester diligencias.
HEBRAÍSMO
Prosigue.
GENTILISMO
Con el deseo
de observar sus influencias,
siguiéndola hemos venido
hasta aquí, donde resuelta
en su mismo resplandor
quedó de nubes cubierta;
y viendo cuán desairados
volveremos, sin que tenga
nuestra curiosa esperanza
más logro que no tenerla,
hemos resuelto quedarnos
donde mejor nos parezca
tomar vecindad.
PLACER
O yo
soy un necio, o aquí entra
la metáfora, Pesar.
PESAR
No es menester diligencia
para ver que el Placer es
alhaja de gente necia.
GENTILISMO
Y así, si queréis vendernos
este pedazo de tierra
que llamáis Belén –pues es
pobre casilla desierta–
en que nosotros labremos
a nuestro modo viviendas,
y a nuestro modo podamos
cultivarla, de su renta
pagado el tributo que
al vasallaje convenga,
doblado el precio que valga
por ella os daremos.
HEBRAÍSMO
Esa
licencia de enajenar
bienes no es bien la resuelva
yo por mí sin facultad
de la Sinagoga; ella
hacia aquí viene, esperadme
a que la haga la propuesta.
GENTILISMO
¡Cielos, no va sucediendo
mal mi alegórica idea;
y más si de la heredad
–a cuya vista me deja
la Inspiración, que me guía–
se efectuase la venta!
HEBRAÍSMO
¿Haslo oído todo?
SINAGOGA
Sí;
y si al ceño vuelvo que esa
heredad en mí ha engendrado,
no es muy mala ocasión ésta,
pues en la superstición
del pueblo, viéndola ajena
y en poder de quien la rompa,
la labre y fabrique, es fuerza
que de divinos y humanos
sus frutos el culto pierdan
que quiso dar a sus flores
la Humana Naturaleza;
y así, por autorizar
la plática de la venta,
me daré por entendida,
como que tú me lo cuentas;
que aunque el Pesar va conmigo
de que haya quien la apetezca,
también conmigo el Placer
va de deshacerme de ella.
Gallardo extranjero joven,
mucho te estimo que quieras
en mis estados tomar
vecindad.
GENTILISMO
Si en tu obediencia
vivir logro, ¿a qué más dicha
pudo guiarme mi estrella,
y más cuando en la heredad
de Belén entrar merezca?
SINAGOGA
Pues ya que ésa es la que eliges,
¿cuánto me has de dar por ella?
GENTILISMO
Primeramente los cinco
talentos que a mí me entrega,
reducidos a los cinco
sentidos, la providencia
del cielo; luego los tres,
que quiso que se refieran
a las tres potencias; luego
uno, que el valor encierra
de los tres y de los cinco:
éste es el talento, en prueba
de que alzado con el nombre,
es el que a todos gobierna;
de Sabá, Tarsis y Arabia
luego…
SINAGOGA
Suspende la lengua,
que si a decir vas el oro,
plantas y aromas que engendran,
no son para mí esos dones
apreciables; las supremas
majestades más se pagan
de afectos que de riquezas;
y así, quédate con ellos,
empléalos en la excelsa
fábrica que has de fundar
en Belén, que a mi grandeza
el vasallaje le basta
de sentidos y potencias;
y así, puedes desde luego,
en fe de segura entrega
que afianza mi palabra,
tomar la posesión de esa
heredad, que yo, otorgada
la escriptura de la venta,
te traeré, que es importante
sacar la minuta de ella
de su decálogo, donde
los diez preceptos se asientan:
condiciones con que yo
la enajeno y tú la aceptas.
GENTILISMO
Así lo ofrezco y protesto
su observancia; y porque veas
que no sólo yo me obligo
a agradecer tu fineza,
Arabia, Tarsis, Sabá,
ya está la heredad por nuestra;
llegad y dadle las gracias
a la Sinagoga bella
de la liberalidad
con que otros dones desprecia,
contentándose con sólo
los de estar a su obediencia.
LOS TRES
Todos, señora, ofrecemos
observarla y no romperla.
SINAGOGA
En fe de ese rendimiento,
otra vez a decir vuelva
cuán gozosa a otorgar voy
la escriptura.
Sale la Idolatríade villana;
IDOLATRÍA
Aguarda, espera,
que no has de otorgarla antes
que me oigas.
SINAGOGA
¿Quién eres, bella
serrana, que en estos valles
jamás te vi?
IDOLATRÍA
Si dijeras
en estos desiertos, no
pudieras decirlo.
ARABIA
¿Esta
no es nuestra Idolatría?
LOS TRES
Sí.
TARSIS
Atendamos a qué intenta.
IDOLATRÍA
Yo soy una pitonisa
también a mágicas ciencias
dada, a cuya causa son
los montes los que me albergan,
y por eso no me has visto.
SINAGOGA
¿Y qué pretendes?
IDOLATRÍA
Que sepas
que aunque anda aquí una verdad
disfrazada y encubierta,
también anda en otro viso,
tan a dos luces envuelta
que engaña con la verdad,
de que vengo a darte cuenta,
lastimada de que unos
indios robarte pretendan
esa tierra que adquirir
en metáfora de venta
quieren; es porque un tesoro
en sus entrañas encierra;
fingir la fábrica es
porque abriendo zanjas puedan
hallarle y dar fugitivos
–para que de ellos no sepas,
echando por otra parte–
con él a su patria vuelta;
y así, bella Sinagoga,
no los creas, no los creas,
y pues en Belén no sabes
lo que vendes, no lo vendas,
que podrá ser que si tú,
Sinagoga, la enajenas,
la Gentilidad la robe
y más que imagines pierdas.
SINAGOGA
Tarde ha llegado tu aviso,
que mi palabra interpuesta
está; ya la di y la tengo
de cumplir; y así, tú, espera,
que a otorgar voy la escriptura,
no obstante esto.
HEBRAÍSMO
Considera
que no es justo despreciar,
por sí o por no, la advertencia.
SINAGOGA
O hay tesoro o no le hay;
si no le hay, ¿qué se desprecia?
Y si le hay, ¿cuánto mejor
es que ellos a costa ajena
nos le descubran, y luego,
cuando ya hallado le tengan,
salir yo con la lesión
que donde hay dolo no hay venta?
Vanse los dos;
PLACER
¿Qué dices de esto, Pesar?
PESAR
Que ir con el que vende es fuerza.
¿Y tú?
PLACER
Que también lo es
quedar yo con el que merca.
GENTILISMO
Mira, ingrata, de cuán poco
te ha servido la cautela
de seguirnos disfrazada.
IDOLATRÍA
Cuando no me sirva en esta
ocasión, no faltará
otra en que quizá me vea
vengada de ti.
GENTILISMO
¿Cuál es
la ofensa de que te vengas,
si el tesoro es para ti?
IDOLATRÍA
¿Dejarme no es harta ofensa,
por buscarle, a mi pesar?
GENTILISMO
No; y de que a impedirme vengas
a mi pesar tú el hallarle,
antes que lograrlo puedas,
has de padecer la ira
de verme en posesión de esa
heredad, ya que dejó
la Sinagoga licencia
de que la tomase.
IDOLATRÍA
¿Quién
que haya de dártela piensas?
GENTILISMO
Los pastores de Belén.
IDOLATRÍA
No hay ninguno que parezca
en toda aquesta campaña.
GENTILISMO
Llamad, quizá habrá quien venga
a nuestras voces.
LOS TRES
¡Pastores
de Belén!
IDOLATRÍA
Aun quien respuesta
quiera darte no hay.
INSPIRACIÓN
Sí hay.
Dentro
IDOLATRÍA
¿Quién?
INSPIRACIÓN
Quien dé con voces tiernas…
MÚSICA
Gloria a Dios en las alturas
y paz al hombre en la tierra.
IDOLATRÍA
¿Qué armonía es ésta, dioses?
GENTILISMO
Cielos, ¿qué música es ésta?
LOS TRES
¿Quién causa este asombro?
Ábrese el carro de la estrella, y la Inspiración encendida la hacha, baja al tablado
INSPIRACIÓN
Yo,
que es bien, si antes fui voz, sea
ahora voz y luz de cuantos
a mi Inspiración ofrezcan…
MÚSICA
Gloria a Dios en las alturas
y paz al hombre en la tierra.
INSPIRACIÓN
Que si retiré mi llama
sobre las cumbres excelsas
de Sion, fue porque a vista
suya el Gentilismo hiciera
mansión y esperara a que
los campos de Belén fueran
donde a vista del tesoro
mi antorcha a alumbrarle vuelva.
IDOLATRÍA
No a mí la acerques, que a él
le alumbras y a mí me ciegas.
GENTILISMO
Acércala a mí, que en mí
cumplirá el salmo que sea
tu voz la luz de mis plantas,
tu luz la voz de mis sendas.
IDOLATRÍA
No serán, que aunque el reflejo
suyo turbada, suspensa,
absorta, ciega y confusa
me deja, también me deja
arbitrio para dudar
cómo, siendo tú la estrella
que desde el cielo alumbraba,
–dejando su azul esfera–
a la tierra has descendido.
INSPIRACIÓN
Como habiendo hoy a la tierra
descendido el Sol, –a cuyos
rayos el oro se acendra
del escondido tesoro–
es justo que yo descienda
a enseñar dónde ha de hallarle.
IDOLATRÍA
En pie la duda se queda.
¿Adónde tesoro y Sol
están?
INSPIRACIÓN
En esa pequeña
alquería de Belén.
Abrese el carro…[de la nube];
IDOLATRÍA
Sólo veo que está en ella
tropa de humildes pastores
y que es a quien reverencia
la Naturaleza Humana.
INSPIRACIÓN
Sí, pero repara al verla,
que está de vírgenes flores
coronada su belleza.
IDOLATRÍA
¿Y dónde aquel escondido
tesoro está?
INSPIRACIÓN
Detrás de ella,
envuelto en los velos de
Humana Naturaleza.
Salen Sinagoga, con un libro, Pesar y Hebraísmo;
SINAGOGA
Aquí está ya la escriptura.
IDOLATRÍA
¡A qué buen tiempo que llegas,
Sinagoga!
SINAGOGA
¿Cómo?
IDOLATRÍA
Como
dónde el tesoro se encierra
está ya sabido.
SINAGOGA
¿Dónde?
IDOLATRÍA
Detrás de esos velos; llega
a manifestarle tú,
será Epifanía tu fiesta,
que es ser «manifestación»,
monstrando en la frase hebrea
que viene a ti en heredad.
SINAGOGA
Sí haré; más al llegar tiembla
el corazón; Hebraísmo,
llega tú.
HEBRAÍSMO
Que no me atreva
a descubrirle me dice
no sé qué temor.
Descúbrese Naturaleza y en un nacimiento el Zagal;
NATURALEZA
Espera,
manifestarele yo,
que me toca el que se vea
que éste es el tesoro que
la Inspiración aconseja
que le busque el Gentilismo,
para que dé en su obediencia…
MÚSICA
Gloria a Dios en las alturas
y paz al hombre en la tierra.
GENTILISMO
¡Qué soberana hermosura!
LOS TRES
¡Qué peregrina belleza!
SINAGOGA
¿Quién asegura (¡qué ansia!)…
IDOLATRÍA
¿Quién certifica (¡qué pena!)…
SINAGOGA
que un zagal en pobres pajas…
IDOLATRÍA
que un infante en pobres telas…
LAS DOS
sea el tesoro escondido?
ZAGAL
Yo, que soy la verdad mesma.
Tesoro, pues comparadas
mis infinitas riquezas
son al Reino de los Cielos;
y escondido, pues diversas
sombras, figuras y visos
me vieron en las primeras
Leyes –Natural y Escripta–
patrïarcas y profetas,
bien como agora en los velos
de Humana Naturaleza;
y no contento con estos
disfraces de mi fineza,
me verá la Ley de Gracia
en una cándida oblea,
disfrazado en cuerpo y alma,
siendo con real asistencia
carne y sangre el pan y vino.
SINAGOGA
Primero que yo eso crea,
llegará el fin del mundo;
y agora, porque se vea
el poco aprecio que hago
del tesoro y de la tierra,
ratifico la escriptura,
con dejación de él y de ella
en el Gentilismo.
Dale el libro;
Toma,
Pesar, pues tú no me dejas,
llévasela tú, que yo
no quiero verle ni verla;
ven, Hebraísmo.
HEBRAÍSMO
Bien haces.
Tesoro que ser espera
carne y sangre el pan y vino,
¿qué se pierde en que se pierda?
Vanse los dos Sinagoga y Hebraísmo;
IDOLATRÍA
Buen tesoro te has hallado,
que aun su dueño le desprecia.
GENTILISMO
Por eso le aprecia quien
me ha guïado a que le crea.
Cae el Pesar;
PESAR
¿Qué es esto en que he tropezado?
PLACER
En tu error; el libro suelta.
IDOLATRÍA
El Pesar, que te traía
Al Gentilismo;
la escriptura de la venta,
en tierra ha dado.
INSPIRACIÓN
Por eso
le levanta de la tierra
el Placer, significando
que pasar desde la izquierda
a la diestra la escritura
–es decir, que de la vieja
Ley Escripta a la de Gracia–
pasará, siendo en su entrega
de quien la deja el Pesar,
y el Placer de quien la acepta.
IDOLATRÍA
Ni uno ni otro he de creer
cuando pan y vino vea,
y no vea carne y sangre.
INSPIRACIÓN
Pues si quieres verlo, llega,
y llegad todos, veréis
maravilla tan inmensa
a luz de la Inspiración.
TODOS
¿Cómo?
INSPIRACIÓN
De aquesta manera.
Mata la luz;
IDOLATRÍA
Si en vez de alumbrar apagas
la luz, ¿cómo hemos de verla?
INSPIRACIÓN
Como aquesta maravilla
se ha de mirar tan a ciegas,
que el oído ha de escucharla
y cautivo ha de creerla
de la fe el entendimiento;
y para que mejor veas
que sin luz hay luz de luz,
finge una nube en tu idea,
que te sinifique ser
Belén, cielo de la tierra,
mirando en él coronada
la Humana Naturaleza,
que es el arca del tesoro.
TODOS
¿Quién afirma esa propuesta?
ZAGAL
Yo, que soy la luz del mundo,
y luz que es tan verdadera,
que quien sus caminos siga
no pisará las tinieblas,
porque soy también camino
y verdad tan clara y cierta,
como que este vino y pan
son mi carne y sangre.
IDOLATRÍA
Cesa,
que esa misteriosa voz
tan al alma me penetra,
que ya creo que es verdad
la Inspiración de la estrella
que ha obligado al Gentilismo
a que en busca suya venga.
GENTILISMO
¿Qué haré yo, si tú lo crees?
TODOS
Todos en su consecuencia
lo creemos.
ARABIA
Y yo, viendo
que es verdad la dicha nuestra,
como a poderoso rey
que ha de dominar la tierra,
le ofrezco el oro que Arabia
me dio, para que trujera
como caudal mejorado
en dársele como ofrenda.
TARSIS
Yo, como a hombre que hallé en velos
de Humana Naturaleza,
de los árboles preciosos
que Tarsis para mí engendra,
le daré la mirra, que
amarga pero preserva.
SABÁ
Yo, como a hombre y Dios, creyendo
entrambas naturalezas,
para que cuando como hombre
nubes y cielos trascienda
su oración, y como Dios
acete también las nuestras,
de Sabá el precioso incienso
le daré, que en blanda hoguera
–en pirámides de humo–
alumbre pero no encienda.
INSPIRACIÓN
Yo, en honor suyo y en gracia
de todos, diré contenta,…
PLACER
Porque el Placer lo celebre…
PESAR
Y porque el Pesar lo sienta…
NATURALEZA
Di, que todos seguiremos
tus voces.
GENTILISMO
Monstrando en ellas
el rendimiento de toda
la humana naturaleza.
INSPIRACIÓN
canta
En fe de su buena estrella,
el tesoro celestial
que perdió la Sinagoga
halló la Gentilidad.
TODOS Y MÚSICA
En fe de su buena estrella,
el tesoro celestial
que perdió la Sinagoga
halló la Gentilidad.
Si quid dictum contra fidem aut bonos mores quasi non dictum et omnia sub correctione Don P.º Calderón Dela Barca
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