Personajes
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- LA VOZ DEL PRÍNCIPE
- LA ESPOSA
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- LA MENTIRA
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- LA SINAGOGA
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Salen Isaías y Daniel
ISAÍAS
Soberano monarca
de cuanto el sol rodea, el mar abarca,
y en adversa o en próspera fortuna
el cóncavo contiene de la luna,
desde las luces del primero oriente
a las últimas líneas de occidente...
DANIEL
Monarca soberano,
a cuya majestad, a cuya mano
ser y vida recibe
cuanto animado crece, siente y vive,
desde el bruto que a ser racional nace,
al que nada, al que vuela y al que pace…
ISAÍAS
Escucha los lamentos
de los vasallos tuyos que hoy atentos
al bien de tu república te aclaman.
DANIEL
Oye, señor, la voz con que te llaman
por boca de Daniel sus agonías.
ISAÍAS
Atiende a su clamor por Isaías.
UNA VOZ
Dentro
Lleguen venciendo el rigor
Cantando triste
de nuestra pena cruel
las semanas de Daniel.
TODA LA MÚSICA
Misericordia, Señor.
OTRA VOZ
Para templar el dolor
deste destierro prolijo,
danos, señor, a tu hijo.
TODOS
Misericordia, Señor.
Sale oyendo estas voces el Rey con barba venerable, corona y cetro y manto imperial
REY
Estas piadosas voces,
que el aire rompen tristes y veloces,
pueden conmigo tanto,
mostrando que mi música es el llanto,
que las piedades mías
despiertan en Daniel y en Esaías;
decid (aunque no ignoro vuestro intento)
qué piden mis vasallos.
DANIEL
Oye atento.
Monarca de dos imperios,
a cuyo inmenso poder
es toda la tierra alfombra,
es todo el cielo dosel,
los nobles vasallos tuyos,
que en una y en otra ley
la obediencia te juraron
ya en Adán y ya en Moisén,
pasando los dos preceptos
de la natural a ser
con el renombre de escrita,
en el decálogo diez,
hoy informados, Señor,
de que ya cumplido es
el término a las felices
hebdómadas de Daniel,
humildemente postrados,
piden con afecto fiel
que llueva el cielo el rocío
que ha de ser manjar después;
que se abra la tierra y de ella
nazca el Salvador; que den
las nubes al justo en lluvia
de púrpura y rosicler,
y porque en la alegoría
entremos ya de una vez,
no Daniel y no Isaías
te hablan hoy, porque no esté
confuso el tiempo, dudando
si pudo o no pudo ser:
el grande juicio de Dios
(que se interpreta Daniel)
y la salud del Señor
(cuyo nombre Isaías es)
son los dos que te apellidan
en esta ocasión porque
tu juicio y tu salud sean
del pueblo la paz y el bien;
él en este memorial
Dale un memorial y el Rey lee
dice, humillado a tus pies,
que al gran príncipe tu hijo
tienes sin dejarle ver
de tus vasallos, que yacen
solos y tristes sin él,
allá en tus palacios, donde
le solicita la fe
de su lealtad, pues en sombras
le adoran y no le ven,
que por qué no se le enseñas,
siendo ya tiempo de que
saliendo a ilustrar al mundo,
casa y esposa le des.
Ésta, supremo monarca,
la embajada nuestra es,
y ésta es del pueblo afligido
la pretensión.
REY
Está bien,
y para que mis vasallos
conozcan cuanto estimé
el memorial que me dan
en el sellado papel
de siete sellos, que sólo
el cordero supo leer,
presto el príncipe mi hijo,
dejando el trono de aquel
grande alcázar, donde yo
solo en sombras le mostré,
se humanará a sus vasallos
presto; dejándose ver
saldrá al mundo; ya le tengo
puesta la casa, de quien
nuevos criados han sido
los mismos que eligió él,
siendo el primero en su gracia
un claro lucero, pues
le iluminó con sus rayos
aun antes de amanecer,
y para mayor consuelo
de mis gentes, que hoy se ven
en la confusión de un limbo,
tal esposa le daré
que diga de ella David,
que es infanta, hija de rey;
y porque en mí es la palabra
obra, para que llevéis
testimonio verdadero,
uno y otro habéis de ver,
advirtiendo que en sentido
alegórico esto es
una representación
en que no importa que esté
el tiempo alterado viendo
lo que ha sido y ha de ser.
Suenan las chirimías y descúbrese lejos un carro triunfal a quien tiran un ángel, una águila, un león y un buey. En él sentado el Príncipe, a sus pies la Voz con un coro de músicos. Este carro no se mueve hasta después que ha de venir por palenque al tablado donde en habiéndose apeado los que vienen en él ha de dar vuelta sobre el juego que esté armado y volverse. Esto mismo sucede a su tiempo a la nave en que viene la Esposa, la Fe y otro coro de música advirtiendo que como lo dicen los versos procure ejecutarse midiendo con las chirimías y la música aunque se repita algunas veces, que partan iguales y vuelvan iguales.
Volved los ojos, miralde
en el carro de Ezequiel,
que es figura de las dos
naturalezas que en él
concurren, a quien tirando
cuatro animales se ven
misteriosos, pues del puro
claustro virginal en que
viene al mundo significan
el espíritu y la fe,
el vuelo y la fortaleza,
ángel, león, águila y buey.
Y a este mismo tiempo al mar
los ojos los dos volved
y veréis sobre las ondas,
que significan también
ansias y tribulaciones,
Ahora se descubre la nave
una bella nave, a quien
soplos del austro süaves,
sobre la argentada tez
de inquietas espumas mueven
sin recelar, sin temer
del aquilón el embate
ni del ábrego el vaivén,
porque aunque ráfagas viles
han de afligirla tal vez,
no han de sumergirla nunca,
siendo figura fiel
y divina de la esposa
la nave del mercader
que a cargar de trigo viene
a la casa de Belén,
en ella la emperatriz
del oriente sulca a quien
virtudes sirven de damas,
dejándose conocer
entre todas por más bella
o más valida la Fe;
Ahora empiezan a andar los dos triunfos
ya vienen los dos venciendo
de la fortuna el desdén,
donde al tomar tierra vean
humano la primer vez
al príncipe sus vasallos,
cuyo triunfo dicen bien
músicos de tierra y cielo.
ISAÍAS
¡Qué ventura!
DANIEL
¡Qué placer!
Cantan en ambas partes los dos coros
CORO 1
Nave que sulca y no yerra…
CORO 2
Carro que anda esferas puras…
CORO 1
…gran dicha…
CORO 2
…gran bien encierra.
TODOS
Gloria a Dios en las alturas
y paz al hombre en la tierra.
CORO 1
Nave que conduce al suelo
la preciosa margarita.
CORO 2
Carro que une la infinita
distancia de tierra y cielo.
CORO 1
Tome tierra.
CORO 2
Pare el vuelo.
CORO 1
Pues tanto misterio encierra.
CORO 2
Pues viene a acabar la guerra
entre el rey y sus criaturas.
TODOS
Gloria a Dios en las alturas
y paz al hombre en la tierra.
Apéanse unos y otros en el tablado, el Rey los recibe y abraza y después destas cortesías que se harán con las chirimías en los blancos de la música se vuelven el carro y la nave
PRÍNCIPE
Bella Micol, dulcísima Raquel,
queden al ver tu perfección sin fin
pasmados, desde el hombre al querubín,
éste en tu gracia, en tu esperanza aquél;
la alba en nubes de nácar y clavel
llueva sobre tu cuello de jazmín
purpúreas rosas del mejor jardín,
cándidos lirios del mejor vergel.
Adviértase que la Fe siempre tray un cáliz en la mano y la Voz una cruz como pintan a San Juan
Tanta es tu gracia, tanta es tu virtud,
divina Ester, que a cuantos hoy estén
condenados a muerte das favor,
y tus espigas, generosa Rud,
cogerán en la casa de Belén
pan de ángeles, pan vivo y pan de flor.
ESPOSA
Amoroso Jacob, fuerte David,
de quien soy la Raquel y la Micol,
si de tu amor las obras son crisol,
si de tu fuerza examen es la lid,
de la alta palma hasta la humilde vid
tejan de tu guirnalda el arrebol
y absorto en medio de su curso el sol,
la esmalte con los rayos del cenid.
Por mí, galán Asuero, en libertad
pones al pueblo. ¡Oh venturosa Ester!,
la que fineza igual debe a tu amor,
y aun otra espero más de tu piedad,
pues Rud de tus espigas te he de ver
pan de ángeles, pan vivo y pan de flor.
REY
El contento deste día,
no solamente ha de ser
público a mis gentes, pero
a las extrañas también;
y así en tanto que previenen
mi amor hoy y mi poder
ostentar cuantas grandezas
incluye el verde laurel
de mi corte, que es la altiva
triunfante Jerusalén,
en aplauso de las bodas
del príncipe mi hijo, haced
los dos hasta el más remoto
clima que el sol ve y no ve,
un convite general:
decid a cuantos topéis
reyes del mundo, que yo,
gran monarca de Israel,
gran príncipe de Judá,
los convido para que
en las bodas de mi hijo
vengan todos a comer.
DANIEL
Los dos nos dividiremos,
sin dejar provincia en que
no sembremos tus noticias.
ISAÍAS
Mortales oíd.
DANIEL
Atended,
mortales.
ISAÍAS
El grande César
del orbe.
DANIEL
El supremo rey.
ISAÍAS
Por Isaías os llama.
DANIEL
Os convida por Daniel.
Vanse los dos cada uno a su carro advirtiendo cuál haya de ser para la salida de después
REY
Elías y Jeremías,
con otros irán también;
sean muchos los llamados,
que pocos serán después
los escogidos.
PRÍNCIPE
Y en tanto
que van el banquete a hacer,
todo en aquestos jardines
sea contento y placer,
para que mi bella esposa
divertida el tiempo esté,
que hasta celebrar mis bodas
consiga el mundo este bien.
ESPOSA
Sólo señor la esperanza
de que puedo merecer
tus favores me divierte.
REY
Juan, mi voz eres, ¿por qué
no celebras mi alegría?
VOZ
Porque aunque soy voz quedé
mudo al ver sus perfecciones.
ESPOSA
¿Por qué no me dices, Fe,
alabanzas de mi esposo?
FE
Porque estoy ciega y sé bien
que no me toca el hablar,
sino el oír y el creer.
REY
Repitan músicas tales
sus aplausos otra vez.
VOZ
La Voz soy; a mí me toca
dar al mundo el parabién.
Con la música se van haciendo cortesías midiendo el tiempo de suerte que al acabar la música se entren
VOZ
canta
¡Albricias, albricias pido,
mortales!
CORO 1
¿De qué?
CORO 2
¿De qué?
VOZ
De que humano se muestra hoy a todos
el hijo heredero de nuestro rey.
CORO 1
¡Ay, qué ventura!
CORO 2
¡Mas, ay, qué placer!
TODOS
La tierra y el cielo alabanzas les den.
VOZ
Y no es esta sola la dicha
pues hoy se desposa.
CORO 1
¿Con quién?
CORO 2
¿Con quién?
VOZ
Con la reina divina de oriente
que vino en la nave del mercader.
CORO 1
¡Ay, qué ventura!
CORO 2
¡Mas, ay, qué placer!
TODOS
La tierra y el cielo alabanzas les den.
Vanse. Salen como oyendo la música la Verdad y la Mentira del otro carro, la Mentira en cuerpo y la Verdad vestido de villano con capote
LOS DOS
La tierra y el cielo alabanzas les den.
VERDAD
Una y otra vez repita
tan feliz nueva la voz.
MENTIRA
Calle el acento veloz
que vida y alma me quita.
VERDAD
La preciosa margarita
ya del oriente llegó.
MENTIRA
Ya el príncipe se humanó
cumpliendo al pueblo el deseo.
VERDAD
La Verdad soy, yo lo creo.
MENTIRA
La Mentira soy, yo no.
VERDAD
¿Quién será este que parece
sombra de la noche negra,
y cuando todo se alegra
solamente él se entristece?
Mas ya que al paso se ofrece,
dél he de informarme aquí;
¿habéis oído?
MENTIRA
Nada oí.
VERDAD
¿Una gran voz que sonó
en toda la Tierra?
MENTIRA
No,
no he oído nada.
VERDAD
Pues yo sí.
MENTIRA
¿Y qué era lo que decía
esa voz tan singular?
VERDAD
Si es que os tengo de contar,
lo mismo que pretendía
saber la sencillez mía.
Sabed que diz que humanado
ya el príncipe se ha mostrado
a sus vasallos, y que
la divina esposa, en fe
de palabra que la ha dado,
para celebrar sus bodas
sólo espera…
MENTIRA
¡Necio error!
VERDAD
…que se junten…
MENTIRA
¡Qué rigor!
VERDAD
…las gentes del orbe todas.
MENTIRA
¿Y eso a creer te acomodas?
VERDAD
Verdad soy de su deidad.
MENTIRA
Calla, calla, ¡qué crueldad!
VERDAD
¿De qué tiemblas?
MENTIRA
¿Qué te admira
ver temblar a la Mentira
a vista de la Verdad?
VERDAD
De no haberte conocido
me güelgo porque no fuera
Verdad si te conociera.
MENTIRA
Yo tampoco hubiera sido
Mentira, a no haber sentido
verte delante de mí.
VERDAD
Y en fin, ¿no has de creer aquí
de aquella voz que se oyó
el grande misterio?
MENTIRA
No.
VERDAD
Pues ¿puede esto faltar?
MENTIRA
Sí;
la suprema majestad
del príncipe ser no puede
que salga al mundo y que quede
en líneas de humanidad
ceñida la inmensidad
de lo eterno y soberano.
VERDAD
Sí puede, pues está llano
que él con su poder previno,
sin dejar de ser divino
humillarse a ser humano,
y yo, pues la Verdad soy
y como Verdad lo sé,
diciéndolo al mundo iré.
MENTIRA
También yo a decirle voy
que no lo crea.
VERDAD
Si hoy
Verdad y Mentira van
diciéndolo, ¿a quién creerán
los hijos de Adán?
MENTIRA
A mí,
que en el mismo Adán vencí
todos los hijos de Adán
el día que cautamente
me dieron primero ser
la oreja de la mujer
y la voz de la serpiente.
VERDAD
Si allí enroscada al valiente
tronco de un árbol la encanta,
no es ya su vitoria tanta,
pues otro árbol previniendo,
la está otra mujer poniendo
sobre la cerviz la planta.
MENTIRA
Morderásela a pesar
de su fuerza.
VERDAD
No lo creas.
MENTIRA
Pues porque tú no lo veas,
primero te he de quitar
la vida; hoy ha de acabar
contigo mi opuesta ira.
Luchan los dos
VERDAD
Piadoso príncipe, mira
que tu venida dudando,
en la tierra están luchando
la Verdad y la Mentira.
MENTIRA
Aunque ahora le llames, no
ha de valerte.
VERDAD
¿No es juez
supremo?
MENTIRA
Sí, mas tal vez
permite que venza yo.
Arrodilla la Mentira a la Verdad y vuelve a levantarse
VERDAD
Fuerza esta era me faltó.
MENTIRA
Si en ella sin fuerza estás,
¿para qué te opones más?
VERDAD
Para que tú atropellarme
podrás hoy y retirarme,
mas vencerme no podrás.
MENTIRA
Vencerte podré supuesto
que huyes.
VERDAD
Huyendo de ti
me he de librar.
MENTIRA
¿Cómo?
VERDAD
Así.
Huyendo la Verdad y la Mentira tras ella echa la mano al capote y se le quita quedando como desnuda y a este tiempo sale la Gentilidad y la Verdad se ampara de ella
MENTIRA
¿La capa dejas?
GENTILIDAD
¿Qué es esto?
VERDAD
Pues a tus plantas me ha puesto
el tiempo, Gentilidad,
ampáreme tu verdad.
MENTIRA
Tiemble el mundo de mi ira,
pues se viste la Mentira
la capa de la Verdad.
Pónese la capa
GENTILIDAD
¿Qué causa a los dos obliga
para tan sangrienta lucha?
MENTIRA
Yo he de decírtela, escucha.
VERDAD
Oye, porque yo lo diga.
GENTILIDAD
Calla tú y tu voz prosiga,
A la Mentira
porque yo a informarme acuda.
VERDAD
¿Yo he de callar?
GENTILIDAD
Sí.
VERDAD
No hay duda
que había de ser preferida
Mentira que está vestida
a Verdad que está desnuda.
MENTIRA
Una voz diciendo vino
por el orbe, que a él salía
un príncipe en quien había
ser humano y ser divino;
creerlo al instante previno
ese rústico villano,
yo dije cuánto era en vano
creer neciamente indiscreto
que cupiese en un sujeto
ser divino y ser humano,
y sobre aquesto los dos
venimos a reñir.
VERDAD
Pues,
¿quién puede dudarlo, si es
príncipe que os busca a vos,
de Dios Hijo?
GENTILIDAD
¿De qué Dios?
VERDAD
Uno hay sólo.
MENTIRA
¿Luego son,
según aquesa opinión
falsos en aquesta parte
Júpiter, Saturno, Marte,
Mercurio, Apolo y Plutón?
VERDAD
Claro está que no pudieran
ser dioses y haber tenido
el poder tan dividido.
GENTILIDAD
Calla, no hables más, que fueran
mis oídos, si te oyeran
traidores a su deidad.
VERDAD
Luego tú, Gentilidad,
¿crees la opinión que ese entabla?
GENTILIDAD
Sí, porque éste, al fin, me habla
con más capa de Verdad;
treinta mil dioses adoro,
y si el príncipe que dijo
la voz, de Júpiter hijo
no es, habido en lluvias de oro,
su vana deidad ignoro;
y porque tú no te atrevas
a traerme a mí las nuevas
de tan remotos misterios,
sal de todos mis imperios
y agradece que no llevas
mayor castigo que ir
tu persona desterrada,
cuando mi cólera airada
te condenara a morir.
VERDAD
A padecer y sentir
destierros bien puedo yo
ser condenada, mas no
a muerte.
GENTILIDAD
¿Por qué?
VERDAD
Porqué
nunca yo morir podré,
que el ser que el cielo me dio
es inmortal y aunque el llanto
me aflija, segura estoy,
pues siendo la Verdad, soy
voz del Espíritu Santo.
Vase, quiere […]
GENTILIDAD
Si estás confiada tanto,
aguarda. ¡Qué horror! ¡Qué miedo!
Inmóvil estatua quedo
de nieve y fuego, y aquí,
pudiendo echarla de mí,
seguirla (¡ay de mí!) no puedo.
MENTIRA
Pues a tus manos no muere
esa desnuda Verdad,
desde aquí, Gentilidad,
muera quien te la dijere.
GENTILIDAD
Piedad en mí hallar no espere
quien contra mis dioses yerra.
MENTIRA
Ya que aquí sembré la guerra
tras ella iré, pues recelo
hacer que huyéndose al cielo
me desocupe la tierra.
Vase
GENTILIDAD
Voz que a mis dioses agravia,
lengua que su ser injuria,
¿pude (¡qué pena! ¡qué furia!)
escuchar (¡qué ira! ¡qué rabia!)?
¿Cómo mi heroica, mi sabia
majestad no le quitó
la vida? ¿Cómo no usó
de su cólera severa
diciendo que hombre y Dios era
su príncipe y otro no?
De horror mis sentidos llenos,
sienten pálidos desmayos;
detén Júpiter los rayos,
apaga Marte los truenos,
¿qué más iras, más venenos
queréis forjar contra mí?
¿Hola?
Salen los que componen un coro de Músicos
UNO
¿Qué mandas?
GENTILIDAD
Que aquí
la multitud de mis gentes
cante tonos diferentes
a los dioses, porque así
el cielo temple el enojo
que le ha dado mi omisión.
CORO 1
Dioses, piedad, que ofenderos no puede
a tantos la fama que vuela de un Dios.
UNA VOZ
Si es Venus el aire…
VOZ 2
Mercurio la tierra...
VOZ 3
Neptuno es el agua…
VOZ 4
Y el fuego Plutón…
VOZ 1
Júpiter rayos…
VOZ 2
Relámpagos Marte…
VOZ 3
Diana la Luna…
VOZ 4
Y Apolo es el sol…
TODOS
Dioses, piedad, que ofenderos no puede
a tantos la fama…
Sale Daniel
DANIEL
Suspenda la voz
esa idólatra armonía,
y su dulce confusión
que veloz vive en el aire
muera en el aire veloz.
GENTILIDAD
¿Quién eres tú que te atreves
a interrumpir sin temor
los aplausos de los dioses,
a quien alabanzas doy?
DANIEL
Un embajador de parte
del supremo emperador
del cielo y la tierra.
GENTILIDAD
¿Es
el grande Júpiter?
DANIEL
No.
GENTILIDAD
¿Pues quién?
DANIEL
El rey de Judá
cuyo nombre es Sabaot.
GENTILIDAD
Ni le conozco ni tuve
con él comunicación,
y así, dos cosas extraño:
una, que diga tu voz
que el emperador supremo
a mi corte te envió,
y otra que el rey de Judá
se acuerde de mí.
DANIEL
No son
dificultosas las dudas
si me oyes.
GENTILIDAD
Atenta estoy.
DANIEL
El emperador supremo
de cielo y tierra es quien dio
ser al universo, alma
al hombre, vida a la flor,
piel al bruto, escama al pez,
pluma al ave y luz al sol.
Éste es el Jehová que quiere
decir de los dioses Dios,
con que a la duda primera
respondida estás.
GENTILIDAD
No estoy,
pero pasa a la segunda
que quiero saber las dos.
DANIEL
El acordarse de ti
es porque hacer pretendió
ostentación generosa
de su poder y su amor
en las bodas de su hijo,
y para que sea mayor
su aplauso a propias y extrañas
gentes convidar mandó
y así, vengo de su parte
a decirte que si hoy
hallarte quieres en ellas
te agradecerá el favor,
dándote en su mesa asiento
donde…
GENTILIDAD
No prosigas, no,
porque dos veces me ofende
su vana proposición:
una, en darme a entender que él
es el supremo señor
del universo; y otra,
en que presuma que yo
tendré a favor que en su mesa
me dé lugar, ¿yo no soy
la emperatriz de las gentes,
cuyo siempre vencedor
laurel es de mis hazañas
vegetativo padrón?
¿Yo no soy la que invencible
en una y otra nación
me hice adorar, desde donde
nace a donde muere el sol?
Si él es el rey de Judá,
yo a Nabucodonosor
le haré que a mi Babilonia
le traiga en transmigración,
y así, vuelve y di a tu rey
que por respuesta le doy
estar agora ocupada
en la suma adoración
de mis dioses y por eso
a su banquete no voy.
DANIEL
Porque de la idolatría
dejaras la ocupación,
te llamaba él, conociendo
que dioses mentidos son
los que adoras, pues adoras
barro en Baal, en Dagón
piedra, leño en Baalcebud,
plata en Bel, oro en Moloc,
estaño en Adramelec,
bajo hierro en Baalfegor,
en Anamelec el plomo
vil y el bronce en Astarot,
dioses que poder no tienen
ni movimiento, ni acción,
sino sola la asistencia
de una diabólica voz.
GENTILIDAD
¿Quién eso dice?
DANIEL
Daniel,
que palabras suyas son,
reprehender los simulacros,
por eso juicio de Dios
me he interpretado.
GENTILIDAD
Y por eso
también oscura prisión
Échale en el suelo y písale
padecerás, sin que ya
te valga de embajador
la inmunidad; pies y manos
le ligad, y pues habló
como bruto sean los brutos
sus verdugos: al rigor
le arrojad de esos leones,
que en anfiteatros son
espectáculos festivos
de los dioses que ofendió.
Préndenle y llévanle como atado
DANIEL
Por eso el que reverencio
me librará de su horror.
GENTILIDAD
Mientras llega su piedad,
llora mi persecución.
DANIEL
A mi rey esta respuesta
le lleve el aire veloz.
GENTILIDAD
Sí hará, de mis altos dioses
entre una y otra canción.
DANIEL
Truéquelas el cielo en dignas
alabanzas del Señor.
MÚSICOS Y GENTILIDAD
Dioses, piedad, que ofenderos no puede
a tantos la fama que vuela de un Dios.
MÚSICOS Y DANIEL
Sí puede, pues uno que es Dios verdadero,
de todos triunfando a la Tierra llegó.
Música y Gentilidad cantando y representando el otro coro en la otra parte y Daniel representando. Sale la Sinagoga vestida a lo judío como furiosa y algunos deteniéndola
SINAGOGA
Dejadme morir a manos
de mi desesperación.
UNO
¿Qué tienes?
SINAGOGA
No sé que tengo.
OTRO
¿Dónde vas?
SINAGOGA
Ni dónde voy
sé tampoco; sólo sé
que en mi misma confusión
voy tropezando y que a un tiempo
ciega, absorta y muda estoy.
¡Cielos, qué opuestos acentos,
qué encontradas voces son
las que hoy en el mundo suenan,
llenando de admiración
mis estudios! Unas dicen,
que ya el príncipe llegó
de Israel; otras publican,
que muchos los dioses son,
y unas y otras para mí,
que la Sinagoga soy,
reina de Israel invicta,
implican contradición,
éstas por darme a entender
que puede haber más de un Dios
y aquéllas por persuadirme
que vino cuando aún no son
las hebdómadas cumplidas,
ni en cielo y tierra se vio
seña de los aparatos
con que ha de venir: el sol
no se ha parado en su curso,
la luna en su elevación
no se ha turbado, los astros
no han perdido su esplendor,
las nubes no han abortado
rayos, ni el negro vapor
de la noche en pardas sombras
el cadáver sepultó
del orbe; ¿de mis profetas,
dónde, si a buscarlas voy,
están las autoridades
que dicen que con horror
vendrá este príncipe al mundo?
¿No hay quién desta confusión
libre mis sentidos?
Salen la Verdad y la Mentira, y cógenla en medio
LOS DOS
Sí.
SINAGOGA
Pues ¿quién me lo dirá?
LOS DOS
Yo.
SINAGOGA
¿A uno se lo preguntaba
y me han respondido dos?
MENTIRA
Sí, para que prevariques
en una y otra opinión.
VERDAD
No es sino para que elijas,
Sinagoga, la mejor.
SINAGOGA
Pues dime, ilusión desnuda;
dime, vestida ilusión,
que de mi confusa idea
afectos partidos sois,
¿cómo lo entendéis?
VERDAD
Escucha.
MENTIRA
Di tú, contradiré yo.
VERDAD
Sólo un Dios hay.
MENTIRA
Es verdad.
VERDAD
Pues poco ha que lo negó
tu voz.
MENTIRA
Es que a cada uno
como él quiere le hablo yo.
VERDAD
Éste al mundo ha de venir.
MENTIRA
Es verdad.
VERDAD
Pues ya llegó
el tiempo.
MENTIRA
Eso niego, pues
señal ninguna se vio
en cielo, sol, luna y astros
que nos cause admiración.
VERDAD
Cuando los profetas dicen
que vendrá el Hijo de Dios
con escándalo de rayos,
truenos, asombros y horror,
hablan no de la venida
primera en su Encarnación.
MENTIRA
¿Pues de cuál?
VERDAD
De la segunda,
cuando vendrá vencedor
a juzgar por fuego el siglo;
y así, pudo venir hoy
sin hacer señal la tierra,
cielo, estrellas, luna y sol,
como quien viene de paz
a casarse.
SINAGOGA
Ése es error.
Pónese al lado de la Mentira
VERDAD
¿Ya te pones de su parte?
SINAGOGA
Sí, porque éste, al fin, me habló
con más capa de Verdad,
que si yo la esposa soy,
¿cómo a casarse conmigo
viene sin saberlo yo?
VERDAD
Como el tener esa duda,
después de oír aquella voz
y haber el cómputo errado
de las semanas, causó
que seas en el banquete
deste Asuero superior
la repudiada Bastí,
y esotra la Ester.
SINAGOGA
¡La voz
suspende, no, no prosigas,
que al escucharte el león
de mis armas su cuartana
me ha pegado! (¡Oh, qué temblor
me ha dado!) ¿Cómo (¡qué pena!)
es (¡muriendo de ira estoy!)
posible (¡ahógueme mi aliento!)
que (¡máteme mi dolor!)
otra (¡Volcán es el pecho!)
sea (¡Etna es el corazón!)
Ester elegida y sea
Bastí repudiada yo?
¿Quién te lo ha dicho?
VERDAD
Isaías.
SINAGOGA
¿Dónde?
Sale Isaías
ISAÍAS
En su predicación,
hablando con Manasés.
SINAGOGA
¿Qué dice?
ISAÍAS
Yo vi al Señor
en un trono y de a seis alas,
serafines de su amor;
con dos la faz se cubrían,
con dos los pies y con dos
volaban, diciendo: «Santo,
santo Dios de Sabaot,
llena está la tierra toda
de su gloria»; esta visión
figura es que significa
divina y humana unión,
pues dice que está la tierra
llena de gloria y favor
en cuyo grande misterio
para poder hablar yo
brasas de aquel sacrificio
purificaron mi voz.
De parte desta verdad
como salud del Señor
a sus bodas te convido
en cuya mesa el candor
del alba verás cuajado
en la piel de Gedeón,
el maná de los desiertos
cifrado a un dulce sabor,
del grande Melquisedec
el pan de proposición
vivo, y labrado el panal
de la boca del león;
para hallarte a su comida,
la vil prevaricación
de tus dudas deja.
SINAGOGA
Deja
tú la loca persuasión
de tus sermones a cuyo
conjuro serpiente soy.
Moisén dijo que la cara
ninguno vería al Señor
y viviría; y pues dice
tu jactancia que la vio,
y vives, de la ley eres
sacrílego transgresor.
Y así, será darte muerte
la respuesta que le doy,
a ese rey que me convida,
no conociéndole yo.
Préndenle
Llevalde de aquí y porqué
sea el martirio mayor,
no cuchillo, sino sierra,
su cuerpo divida en dos.
ISAÍAS
Verdad, por ti muero, lleva
la nueva al rey mi señor.
Llévanle
SINAGOGA
Tú no quedes en mi imperio.
VERDAD
A los desiertos me voy
a vivir entre los brutos,
pues tendrán con más amor
razón para la Verdad
los que no tienen razón.
SINAGOGA
Tú sígueme, que has de ser
mi privanza desde hoy.
MENTIRA
Como yo te asista, el mundo
temblará de tu valor.
SINAGOGA
Sí hará, pues no sólo en este
profético embajador
he de ensangrentar las manos,
mas si ese que se llamó
gran príncipe de Israel
a ellas viene, mi furor
le dará muerte, aunque al fiero
escándalo, al duro horror
se estremezca el orbe, el cielo
caduque, el viento feroz
brame, el mar se ensoberbezca,
la pesada ostentación
de los montes titubee,
el entupido vapor
de la noche cubra al mundo,
y sin beldad ni esplendor
delirios sienta la luna
y parasismos el sol.
Vanse, sale el Príncipe y la Esposa por dos par[tes]
PRÍNCIPE
Divina esposa mía,
con cuya luz la luz es sombra oscura,
funesta noche el día,
pues el sol, mendigando a tu hermosura
rayos y luces bellas,
a tus flores feriara sus estrellas.
ESPOSA
Amante dueño mío,
con cuya gala es el abril ufano
yerto diciembre frío,
pues usurpando rosas a tu mano,
a tu pie las ofrece
donde más que las aja las florece.
PRÍNCIPE
No así corcillo herido,
por morir desangrado dulcemente,
sigue el sonoro ruido
de los cristales, como yo la fuente
busco de tus favores,
herido del arpón de mis amores.
ESPOSA
No así blanca cordera
de su tierno pastor enamorada
corre la verde esfera,
por llegar a sus brazos desalada,
como yo sin aliento
por llegar a los tuyos piso el viento.
PRÍNCIPE
Presto, querida esposa,
de nuestras bodas los felices días
llegarán.
ESPOSA
Temerosa
me tiene la tardanza de Isaías
y de Daniel.
Sale la Verdad
VERDAD
¿Adónde…
(ni aun en ecos el viento me responde)
de las gentes huyendo
desnuda la Verdad y perseguida,
abrigo hallar pretendo?
PRÍNCIPE
¿Dónde, Verdad, caminas afligida?
VERDAD
A ti, Señor divino,
porque tú eres verdad, vida y camino,
y así, camino y vida
busca en ti la Verdad, que desterrada
al centro vuelve de quien fue nacida,
porque anda la Mentira disfrazada,
de cuyas tiranías
ejemplo hay en Daniel y en Isaías.
La Sinagoga ciega
y la Gentilidad no con más vista,
cuando uno y otro de tu parte llega
a convidarlas, hacen que revista
su pecho tal exceso
que el uno muerto yace, el otro preso
y entregado a las fieras,
de Jezabel huido queda Elías,
y con iras severas
apedreado en Egipto Jeremías,
y en fin, rebelde el gran linaje humano.
Hablando al cielo.
PRÍNCIPE
Eterno César, padre soberano,
este agravio me toca
vengar a mí; dame, Señor, licencia,
que su ignorancia loca
corrija mi presencia,
haciendo justa guerra
a las comunidades de la tierra.
ESPOSA
Si al que va de tu parte,
¡ay!, esposo, le tratan de esa suerte,
no querrán respetarte
a ti.
PRÍNCIPE
¿Tú temes?
ESPOSA
Sí, temo [tu muerte].
PRÍNCIPE
Pues no temas, que cuando
me veas muriendo, me verás triunfa[ndo];
mas, ¡ay!, que la memoria
de la muerte me aflige y estremece,
con tener la vitoria
segura.
ESPOSA
En roja púrpura parece
que el rostro se ha bañado.
VERDAD
Si aflige a la virtud, ¿qué hará al pecado
memoria tan terrible?
Salen la Voz con la cruz y la Fe con el cáliz juntos de modo que traigan las insignias como acaso iguales y el Rey tras ellos
PRÍNCIPE
Aunque temo morir, morir deseo;
mas pase, si es posible,
de mí la cruz y el cáliz que allí veo.
FE
Tu voz oyendo ha estado
el Rey.
VOZ
Siéndolo yo, yo le he llamado.
REY
Príncipe, la licencia
que tu amor me ha pedido,
te otorga mi clemencia,
de ese daño común compadecido;
ve a la lid, mas primero
el gran banquete de tus bodas quiero
que dejes celebrado.
ESPOSA
¿Con qué gentes, señor, si no vinieron
los monarcas y reyes que has llamado,
y sola yo, ningunos mis laureles
son, que yo no soy más que unión de fieles?
REY
Si heroicas monarquías
niegan sus gentes todas,
rebeldes siendo a las piedades mías,
tu voz a convidar para las bodas
se salga a los caminos,
y convoque a los pobres peregrinos
que donde hay humildades
no me hacen falta a mí las majestades.
Vase
PRÍNCIPE
Joan, pues tú mi voz eres
y en ti hablo yo, por los desiertos clama
y a todos cuantos vieres
pobres y humildes, a mis bodas llama,
sin escetar persona,
prefiera hoy el cayado a la corona.
Vase, diciéndole esto, le va llevando a la puerta del carro donde ha de haber una canal que suba hasta lo alto y desde allí ha de haber una maroma que pase a la ot[ra] torre […]
ESPOSA
Fe, pues de sus acentos
tu eres la formación, tú le acompaña.
VOZ
Cortando iré los vientos.
FE
Yo penetrando iré la azul campaña.
ESPOSA
Ven, Verdad, y la voz suene sagrada
de la Fe en todo el mundo acompañada.
Vanse Verdad y Esposa
VOZ
Venid, mortales, venid
a comer en las bodas de un manjar feliz.
FE
Llegad, mortales, llegad
a comer en las bodas de un feliz manjar.
El º coro repite en un carro, el otro en otro
CORO 1
Venid, mortales, venid
a comer en las bodas de un manjar feliz.
CORO 2
Llegad, mortales, llegad
a comer en las bodas de un feliz manjar.
VOZ
Venid de gala vestidos,
venid de fiesta adornados.
FE
Aunque todos son llamados
pocos serán escogidos.
VOZ
Venid, venid prevenidos
al banquete soberano.
FE
Llegad, que licor y grano
os dan la espiga y la vid.
VOZ
Venid, mortales, venid
a comer en las bodas de un manjar feliz.
FE
Llegad, mortales, llegad
a comer en las bodas de un feliz manjar.
TODOS
Comeréis en la boda de un feliz manjar.
Dura la música hasta que hayan pasado de una parte a otra. Sale la Mentira
MENTIRA
Como soy áspid y al áspid
la música le atormenta,
así el cielo contra mí
se arma de músicas tiernas.
¿Qué es esto, pues no bastó
haber de toda la tierra
a la Verdad desterrado,
y que con sus mismas señas
posea al mundo la Mentira,
para que en paz le posea,
sino que agora una voz
de Fe acompañada, vuelva
en favor de la Verdad,
a hacerme segunda guerra?
Los dos términos del orbe
la han oído, porque es fuerza,
que siendo la voz de Dios,
todo el orbe comprehenda.
¡Ah!, si pudiese mi engaño,
mi traición y mi cautela,
hacer que la Sinagoga
ni la escuche, ni la entienda.
Mas sí podré, sí podré,
pues ella confusa y ciega,
delirando como loca,
de una en otra parte yerra,
y es verdad que yerra en todas.
Ahora mira al cielo y tiembla,
el corazón a pedazos
se quiere arrancar, la lengua
trabada a hablar va y no puede,
y entre opiniones diversas
en sus discursos se ofusca,
y se confunde en sus ciencias;
en ellas tropieza; yo
haré que no caiga en ellas.
Sale la Sinagoga como loca haciendo las acciones que dicen los versos
SINAGOGA
No puede, no puede ser
que este hombre el príncipe sea,
sino algún escandaloso
samaritano que intenta
su nombre hurtar, ya he caído
Cay y tiénela la Mentira
en la verdad.
MENTIRA
Era fuerza,
que siendo yo tu Verdad,
caigas en mí y yo te tenga;
¿qué trays?
SINAGOGA
Varias ilusiones,
tristes ansias, dudas necias,
imaginaciones locas,
cuestiones y competencias,
que dentro de mí luchando,
me afligen y me atormentan.
Segunda voz ha corrido,
cuyos acentos alteran
el mundo partido en bandos,
de suerte que ya flaquea
la Gentilidad que fue
tantas edades su opuesta,
y en desprecio de sus dioses,
en mil naciones diversas
le aclaman y le apellidan
verdadero hijo del César.
¡Ay de mí! ¡Ay de mí otra vez!,
que en fantásticas ideas
me parece que estoy viendo
gentes a sus plantas puestas.
Pedro, un pescador, y Pablo,
que fue dotor en mis ciencias,
persuadiendo a los romanos
allí se me representan.
Allí en Padmos miro a Joan
haciendo de su ascendencia
una Apocalipsi; en Citia,
Andrés su dotrina asienta;
en Hierópolis, ciudad
de Asia, Felipe la siembra;
Matías y Bernabé,
en la coronada reina
del archipiélago Chipre;
Judas y Simón en Persia;
en Etiopia Mateo
y Bartolomé en Armenia;
en Jerusalén dos Diegos,
y el uno para mayor pena
a España pasa a hacer noble
insignia la cruz bermeja,
que esmaltará con su sangre
siempre que a mis manos venga
su príncipe, y aunque yo
sé que crédito no tengan
hombres tan pobres y humildes,
que cuando todo lo dejan
por él, aún no dejan nada,
sino cuatro redes viejas,
una cabaña y dos barcos,
me da rabia, me da pena
pensar que con los trofeos
desta humilde gente quiera
sus bodas celebrar hoy,
sentándolos a la mesa
a que yo fui convidada
ofreciéndoles en ella
divinos manjares; cuya
novedad tan torpe y ciega
me tuvo, que discurriendo
sin tino, ley y prudencia,
caí en tus brazos, adonde
el dolor que me atormenta,
la confusión que me aflige
y las dudas que me cercan,
me tienen fuera de mí,
ni bien viva ni bien muerta.
MENTIRA
¿Qué me darás si me atrevo
con engaño y con cautela
a introducirme en las bodas
y robarle de su mesa
al príncipe ese manjar,
para que le ajes y hieras,
le profanes y baldones?
SINAGOGA
Como tú…
MENTIRA
¿Qué?
SINAGOGA
Me le vendas,
yo te franquearé mis joyas,
y si no quisieres prendas
te le pagaré a dineros.
MENTIRA
Pues no quiero más de treinta.
SINAGOGA
¿Hecho está el concierto?
MENTIRA
Sí.
Cajas y trompetas dentro
SINAGOGA
Pues ve y… pero aguarda, espera,
¿no has escuchado en el viento
cajas y trompas de guerra?
MENTIRA
Marchando viene a nosotros
un escuadrón de diversas
naciones y por caudillo
valiente de todas ellas
viene la Gentilidad.
SINAGOGA
Escuchemos lo que intenta.
Cajas y trompetas, y salen España con manto capitular de Santiago, Etiopia, negra, Persia, Armenia, Padmos, Citia, Asia y otros; todos en sus trajes o lo más que se pudiese imitar de ellos y detrás la Gentilidad con corona de laurel, manto imperial y bastón con unas hojas de oliva en él
GENTILIDAD
Invicta Jerusalén,
cuya eminente soberbia
a coronarse de nubes
en siete montes se asienta,
no mi presencia te asuste,
no mi vista te estremezca
al verme sobre tus muros
con las militares señas
de tanto escuadrón volante,
tanta bien formada hilera,
que aunque en marcial ordenanza
vengo, no vengo de guerra
sino de paz: bien la oliva
de aqueste bastón lo muestra.
SINAGOGA
Heroica Gentilidad,
no es menester que prevengas
a mi valor ser de paz
tu marcha; pues cuando fuera
de guerra importara poco
para que juzgues ni entiendas
que puedo temer yo aunque
abortaran en mi ofensa
gente los montes; ¿qué quieres?
GENTILIDAD
Que sólo paso me ofrezcas
por tu país.
SINAGOGA
¿Dónde vas?
GENTILIDAD
Voy llamada de una estrella
que ya otra vez me guió,
buscando al hijo del César
que ha de celebrar sus bodas,
y deseo hallarme en ellas
con estas gentes, a quien
su divina voz, que en lenguas
varias sonó, ha convocado.
MENTIRA
Pues tú, que antes de ahora eras
de ese príncipe enemiga,
viendo que a tus dioses niega,
¿le buscas?
GENTILIDAD
Sí, que el consejo
ha de mudar la prudencia;
y habiéndome tú dejado,
vi la luz.
SINAGOGA
¿De qué manera?
GENTILIDAD
Pedro, a quien yo significo
(porque al fin Roma, cabeza
de mi imperio, silla es suya),
una gran sábana llena
vio de inmundos animales;
mandole Dios que comiera
de ellos, y esto fue decirle
su palabra verdadera,
que no escetase personas
y como a ninguno esceta,
pasó a la Gentilidad
su dotrina, de manera,
que heredera de la viña,
quedé por tu inobediencia;
y así le vengo buscando;
dime dél, pues tú le albergas.
SINAGOGA
Si no le conozco yo,
¿cómo puedo darte nuevas
dél? Búscale tú, aunque en vano
hallarle en mi imperio intentas,
que el príncipe que yo espero
aún no ha venido.
GENTILIDAD
Pues deja
que pase de paz.
SINAGOGA
Sí haré;
marcha, yo te doy licencia.
GENTILIDAD
Suenen, confundiendo el aire,
mis cajas y mis trompetas.
Pasa por delante de la Sinagoga el alarde, y al pasar la Mentira se mezcla entre ellos
MENTIRA
Agora disimulado
entre sus gentes con esta
capa de Verdad podré
introducirme.
SINAGOGA
¿Qué esperas?
Mézclate con ellos, pues,
y mira que de su mesa
robes el mejor manjar.
MENTIRA
Yo daré con él la vuelta.
SINAGOGA
Yo te seguiré a lo largo
hasta que ocasión se ofrezca
de vengarme. ¡Oh, cielos, cuántas
víboras mi pecho engendra!
GENTILIDAD
Ásperos son los caminos
de hallar la salud eterna;
dad voces, pidiendo al cielo
que nos aclare la senda.
TODOS
Señor, pues a ti venimos
el camino nos enseña.
Canta dentro la Fe y la Voz aunque los de afuera ayuden a la música no importa
VOZ
dentro
Venga norabuena.
FE
dentro
Norabuena venga.
TODOS
La unión de los fieles
formando la Iglesia.
GENTILIDAD
Pues ya músicas nos guían
responda la salva nuestra.
TODOS
Venga norabuena,
norabuena venga.
Tocan las cajas y las trompetas y la música junto todo suene como sonare. Salen la Esposa, y la Fe y la Verdad
ESPOSA
Con los brazos os recibo
a todos para que sea,
pues que todos sois mis brazos,
cuerpo mío la unión vuestra.
VERDAD
A mi sencillez me vuelvo,
pues hoy es día de fiesta,
que comida hay, si sabéis
aprovecharos bien de ella.
GENTILIDAD
Danos a todos tus plantas
y la semilla que siembra
la voz de Dios, reconoce
en los frutos que se aumenta.
Pedro en mí te ofrece a Roma;
Diego en mí a España te agrega;
en mí el menor Diego a Siria;
Felipe a Asia te presenta;
Chipre Bernabé y Matías.
PERSIA
Judas y Simón a Persia.
ETIOPÍA
Mateo te envía a Etiopia.
ARMENIA
También Bartolomé a Armenia.
CITIA
Andrés te reduce a Citia.
PADMOS
Juan desde Padmos te entrega
de la Fe los fundamentos.
Dala un libro
VERDAD
Oigan, oigan de manera,
que en figura y figurado,
uno y otro representan.
MENTIRA
Temblando estoy; Babilonia
(pues en mi pecho se hospeda
su confusión, bien he dicho),
reducida por sí mesma,
en mí se rinde a tus plantas.
ESPOSA
Por bien a mis bodas vengas.
VERDAD
¡Qué miro! Advierte señora,
que te engaña con aquella
capa, que éste es la Mentira.
ESPOSA
Si entre los fieles se asienta,
diciendo que lo es, no puedo
yo…
VERDAD
¿Qué?
ESPOSA
Cerrarle mis puertas.
Si viene en gracia o no viene
a sentarse hoy en mi mesa,
eso, Verdad, él allá
lo ajuste con su conciencia.
El rey el premio o castigo
le dará, pues él penetra
lo oculto, mas de lo oculto
no puede juzgar la Iglesia.
Fe, llama al príncipe en tanto
que yo prevengo las mesas
con el lugar de Isaías
que dice: «Ábrase la tierra
y dé al Salvador».
VERDAD
Con eso
no es mucho que salgan de ella
las mesas y aparadores
disculpando la apariencia.
Las chirimías. Salen por debajo del tablado dos aparadores a los dos lados lo más ricos y adornados que se pueda con luces, y en medio una mesa grande adornada de viandas y en medio un cordero, lo mejor imitado que se pueda, con luces la mesa, advirtiendo que todo ha de estar clavado, de manera que pueda a su tiempo dar vuelta toda la mesa, y quedar un cáliz grande y una hostia con luces a los lados, y si se hiciese de madera una como custodia en gradillas será mejor.
FE
Llamando al Príncipe todos,
la voz al viento suspenda.
TODOS
Cantan
Ven, príncipe generoso,
ven que a tu manjar divino
muchos fueron los llamados,
y pocos los escogidos.
PRÍNCIPE
Bella esposa, el padre mío
a nadie a su lado asienta
mientras vive; y así, a mí
su suma piedad ordena
que en el día de mis bodas
a todos siente a la mesa.
Sentaos, pues, y tú a mi lado,
querida adorada prenda;
éste es el legal cordero
que al celebrar las encenias,
y en los días del Fasé
se comía, con aquellas
verdes, amargas lechugas
que son llanto y penitencia.
MENTIRA
Deste cordero legal
he de gustar, porque sepa
el cielo que profané
las viandas desta cena.
PRÍNCIPE
¡Ay de aquel, que no teniendo
fe y contrición verdadera,
la mano mete conmigo
en el plato!
MENTIRA
De oílle tiembla
el corazón.
Salen el Rey, por una parte, y la Sinagoga por otra.
REY
Retirado
detrás de aquestas vidrieras,
cielos de cristal, veré
la mayor de mis grandezas.
SINAGOGA
¡Oh, si pudiera de lejos
observar los fines destas
ceremonias!
PRÍNCIPE
El cordero
figura fue verdadera
y sombra de un sacramento,
que es el plato que os presenta
Vuélvese la mesa
la Fe: este pan y este vino
es mi carne y sangre mesma.
MENTIRA
Éste es el que yo he de hurtar
para que después le venda
a la Sinagoga.
REY
Aguarda,
sacrílego, tente, espera,
no le toques, no le toques,
y de entre los que se asientan
a esta mesa te levanta,
el lugar que ocupas deja,
pues no le mereces.
Levántale y él turbado le deja la capa
MENTIRA
¡Cielos,
declarose mi sentencia!
SINAGOGA
Conoció el rey su traición.
REY
¿Cómo es posible que vengas
sin ropa nupcial aquí,
que es la túnica perfeta
de atrición y contrición,
y que siendo…
MENTIRA
¡Dura pena!
REY
… hurtada aquesta que trays,
a la Verdad no la vuelvas?
A vista deste misterio,
no hay Verdad que no lo sea,
y no ha lugar la Mentira
donde está la Verdad mesma;
huye de aquí, cancerado
miembro, que cortarte es fuerza
deste cuerpo porque no
le inficiones y le ofendas.
MENTIRA
Espeluzado a tu voz,
confundido en tu presencia,
a hablar no acierto, ni quiero
hablar, ni pedir clemencia.
A mi desesperación
sólo apelo, injusta ciega
Sinagoga, pues no puede
la culpa de aquella venta
que te hice hallar perdón;
daré al templo tus monedas
que a mí me basta el cordel
desta rabia, desta pena,
que me ahoga, que me aflige,
me consume y me atormenta.
Vase
SINAGOGA
Aunque por ti no consiga
mis intentos, haré guerra
por mí al príncipe y al cielo
y a sus misterios opuesta;
le aguardaré en la campaña.
PRÍNCIPE
Yo saldré mañana a ella,
donde triunfaré muriendo.
Saca España la espada y la Gentilidad pone el bastón reparando el golpe y la Fe pone entre los dos la cruz
ESPAÑA
¿No es mejor que pues yo en esta
unión soy brazo seglar,
pues siempre España se precia
del acero que ejecuta,
la dé muerte?
GENTILIDAD
Aguarda.
FE
Espera.
ESPAÑA
¿En la oliva me recibes
tú el golpe?
GENTILIDAD
Sí, porque adviertas
que el eclesiástico brazo,
que es Roma, tu furor tiempla.
ESPAÑA
¿Tú pones la cruz?
FE
Sí, que este
jeroglífico es que muestra
contra todo el judaísmo
que hay justicia y hay clemencia.
SINAGOGA
Ni clemencia ni justicia
quiero que conmigo tengas,
que yo me basto a mí sola.
Ya que tal valor ostentas,
en la campaña te espero;
verás que a mi furia tiembla
confundido el universo,
y que su máquina inmensa
vuelve a su primero caos,
destruyendo mi soberbia
los misterios de tu esposa.
ESPOSA
No harás, que aunque en la lid muera
el príncipe, queda vivo
en el manjar desta mesa,
cuyo grande sacramento
será mi vitoria eterna.
SINAGOGA
¿Eso es más que pan y vino?
ESPAÑA
Sí, su sangre y carne mesma.
SINAGOGA
Yo pan veo, yo pan toco.
ESPOSA
Aunque accidentes le quedan
de pan, de pan la sustancia
ya huyó.
SINAGOGA
¿Qué hay en lugar de ella?
ETIOPÍA
Sustancia de carne y sangre.
SINAGOGA
¿Quién lo dice?
FE
La Fe.
SINAGOGA
Es ciega.
PADMOS
Por eso por el oído
su entendimiento sujeta.
SINAGOGA
Es error de su ignorancia.
ESPAÑA
Es acierto de su ciencia.
SINAGOGA
No lo creo.
TODOS
Todos sí.
SINAGOGA
¿Quién lo asegura?
VERDAD
La mesma
Verdad.
SINAGOGA
¿Quién lo es?
PRÍNCIPE
Yo lo soy,
yo lo digo.
SINAGOGA
Cesa, cesa,
Cay en el suelo
que a la voz de ese «yo soy»
han fallecido mis fuerzas,
pero no tanto, no tanto,
que aliento y valor no tenga
para darte muerte: cielos,
astros, sol, luna y estrellas,
yo os convido desde aquí
a ver la lid más sangrienta.
REY
Por no aventurar el triunfo,
la boda efetuada deja.
PRÍNCIPE
Esposa, dame la mano.
ESPOSA
Con fe y con palabra eterna
de ser para siempre tuya.
VERDAD
La música a cantar vuelva.
ESPAÑA
Para que así celebrando
esta maravilla inmensa.
PRÍNCIPE
Milagro de los milagros.
REY
Grandeza de las grandezas.
GENTILIDAD
Humildemente pidamos
de parte de quien desea
serviros, ciudad ilustre,
perdón de las faltas nuestras.
MÚSICA
Para llegar a comer
de aqueste manjar divino,
muchos serán los llamados,
y pocos los escogidos.
Cúbrense las mesas con las chirimías y la música
Si quid dictus contra fides et bonos mores quasi non dictus et omnia sub correctione Sante matris Eclesie
Don Pedro Calderón de la Barca
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