Personajes

  • DANIEL, hebreo
  • AZARÍAS, hebreo
  • MISAEL, hebreo
  • ANANÍAS, hebreo
  • HABACÚ, viejo venerable
  • NABUCODONOSOR
  • DONOSOR, su hijo
  • ZABULÓN
  • LA IDOLATRÍA
  • ARFAJAT, sacerdote
  • GABRIEL, ángel
  • MÚSICOS
  • SOLDADOS
Dentro cajas y trompetas a una parte, y a otra instrumentos, músicos y voces, y sale HABACÚ, viejo venerable, atendiendo como con sentimiento a todo
NABUCO
La vuelta de Babilonia
Dentro
marche el campo, y en honor
del triunfo, una y otra vez
digan una y otra voz:
MÚSICA
A los campos de Senar,
Dentro
de los montes de Sïón,
triunfante vuelve el invicto
rey Nabucodonosor.
HABACÚ
¿A los campos de Senar,
de los montes de Sïón,
triunfante vuelve el invicto
rey Nabucodonosor?
¡Oh prolija edad! Qué bien
dijo el que dijo de vos
que sois, gozada en quietud,
la felicidad mayor;
pero para quien os goza
en sobresalto y temor
¡oh qué bien dijo el que dijo
que luenga enfermedad sois!
Si yo pudiera argüir
vuestras clemencias, Señor
(perdonadme esta licencia),
os preguntara, mi Dios,
¿para qué de tantos años
vi la larga sucesión,
si a dichas de ayer había
de feriar desdichas de hoy?
Mas ¡ay! ¡que, siendo don vuestro,
imprudente arguyo el don!
Perdonadme, otra vez digo,
que es muy grosero el dolor,
Las cajas
y más, dolor tan vehemente,
tan tirano y tan atroz
como ver que vuestro pueblo
cautivo marcha; y aun no
es la mayor desventura
que marche (¡ay de mí!) en prisión,
con Joaquín su infausto Rey,
de la nobleza el blasón,
de las matronas la fama,
de la juventud la flor,
sino que de vuestro Templo
quede robado el honor;
pues no sólo de sus aras
los lugares profanó
ese tirano; no sólo
de uno y otro torreón
abatió los capiteles,
bien como para que no
vuelvan a verse en defensa,
los muros desmanteló
de la ciudad; mas los vasos,
consagrados sólo a vos
también cautivos se lleva,
siendo en saqueado furor
desperdicios de Nabuco
de Jebús la fundación,
de David el aparato,
y el templo de Salomón.
Las cajas
La emperatriz de las gentes
viuda queda, en aflicción
tan mísera que no sé
si trocáramos, Señor,
los que en la patria quedamos
a llorar su destruición,
nuestra ansia a su cautiverio.
Que quien siente con amor
lo que siente el que ama, tiene
ya argüida la cuestión,
que entre padecer y ver
padecer no hay distinción;
y más cuando a lo que vieron
los ojos se sucedió
lo que oyeron los oídos,
diciendo el eco veloz:
MÚSICA Y ÉL
A los campos de Senar,
Cajas y trompetas
de los montes de Sïón,
triunfante vuelve el invicto
Rey Nabucodonosor.
Sale ZABULÓN, villano a lo judío, con una cesta
ZABULÓN
Los segadores, nueso amo
Habacú, que a la labor
acuden, tu ausencia acusan,
viendo que ya ha dado el sol,
que es reloj de los gayanes
a fuer de cualquier reloj,
en sus cabezas la una
y en su estómago las dos.
A llevarles la comida
como otras veces ven hoy,
que ya en esta cesta viene
el pulmento a quien le dio
aqueste nombre la harina,
siendo sino pan de flor,
ázimo alimento suyo.
HABACÚ
¡Que haya, a vista de ese horror,
tan bruto sentido que
comer quiera!
ZABULÓN
Pues, Señor,
ese horror y no comer
¿no es hacer de un daño dos?
Los duelos con pan son menos.
HABACÚ
Engáñaste, que no son,
pues desde Adán heredamos
el comer pan de dolor.
ZABULÓN
El dolor de no comer
no heredamos. Y si vo
a otra razón, ¿qué te quejas,
si anteviendo tu temor,
como profeta, esta ruina,
con madura prevención
dejaste a Jerusalén
por Bedzocar, donde hoy
vives, de Ostercina el valle,
heredada posesión
que te dio por patrimonio
la tribu de Simeón,
y no eres de los cautivos,
con que en ti el refrán cumplió
aquello del mal, el menos?
HABACÚ
Inútil consuelo halló
tu sencillez a mi pena,
que si este monte en que hoy
habito es de Palestina
y Senar la división,
y el tránsito por aquí,
mal consolaré el rigor,
que verle en otros no es
dejar de tenerle yo.
ZABULÓN
Yo sí; y si fueran ahí
el padre que me parió
y la madre que me hizo,
y mi hermanito menor,
me consolara de ir ellos,
como yo no fuera.
Las cajas
HABACÚ
No
prosigas, que de las cajas
se oye más cerca el rumor;
si no, llora desde aquí
sus ruinas.
ZABULÓN
Palabra doy
de llorarlas desde allá
mientras que coma; y pues no
el mascar con el llorar
implican contradicción,
de una vía dos mandados
hagamos: vamos, por Dios,
y comamos y lloremos,
que aquí… ¿Qué haces?
HABACÚ
Zabulón,
a la razón del sentir
nunca le busques razón;
mas retírate, que llegan.
NABUCO
Dentro
En uno y otro escuadrón
divididas las familias
hagan alto, porque al sol
en las copas de los sauces
les mitiguen el ardor.
UNOS
Alto y pase la palabra.
OTROS
Alto y vuelva la canción.
Retíranse HABACÚ y ZABULÓN, y al compás de las cajas y trompetas salen marchando DANIEL, AZARÍAS, MISAEL, ANANÍAS, y soldados y músicos. Los cuatro, que han de ser tres mujeres músicas, y DANIEL, joven galán, vestidos a lo judío con cadenas en los pies, y los demás, a lo gentil. Dan vuelta al ta-blado, cantando unos y llorando otros
MÚSICA
A los Campos de Senar,...
AZARÍAS
¿A los Campos de Senar?
MÚSICA
de los Montes de Sïón,…
ANANÍAS
¿De los Montes de Sïón?
MÚSICA
triunfante vuelve el invicto…
MISAEL
¿Triunfante vuelve el invicto?
MÚSICA
Rey Nabucodonosor.
DANIEL
¿Rey Nabucodonosor?
AZARÍAS
¡Ay mortal ausencia!
ANANÍAS
¡Ay partida unión!
MISAEL
¡Ay noche sin día!
LOS TRES
¡Ay día sin sol!
AZARÍAS
Ya que hambre, sed y cansancio
treguas al afán nos dio
del camino, en que arrastrando
vamos las cadenas hoy,
reclinados sobre el yerto,
mustio, pálido verdor
del Monte de Bedzocar
que parte jurisdicción
con Senar y Palestina,
desde donde viendo estoy
allí patria que fue cuna,
patria allí que panteón
ha de ser de nuestras vidas,
hablando a un tiempo a las dos,
despidámonos de una
saludando a otra.
Reclínanse en el suelo los cuatro y vanse los demás
ANANÍAS
El clamor
a ambas luces haga igual
viso, ya que no esplendor,
con sólo un ¡ay! repetido.
MISAEL
Dices bien; que un ¡ay! cifró
cuanto hay que decir; y así
sólo diga nuestra voz:
Cantando en sumisa voz
LOS TRES
¡Ay mortal ausencia!
¡Ay partida unión!
¡Ay noche sin día!
¡Ay día sin sol!
DANIEL
Suspended el llanto, amigos;
y aunque es tanta la aflicción
en que os veis, no os desconsuele,
pues va con vosotros Dios.
Por pecados de su pueblo
(míos dijera mejor)
le castiga como Padre,
pues es con tan blanda acción,
como en nuestros pechos dure
la fe de la religión,
que nos quita nuestra patria
y no nos quita su amor.
El poder de ese tirano
no es el que nos sujetó,
porque él no es más que la vara
con que nos hiere; y sé yo
que a fuer de Padre piadoso
que al hijuelo corrigió,
cuando nos da el golpe, Él
se queda con el dolor.
Si destruirnos quisiera,
con sola la suspensión
de su asistencia un instante
lograra la destruición.
Y pues nos deja con vida,
enmendarnos quiere, no
destruirnos. Y así, amigos,
vaya Él en el corazón;
que como Él no falte dél,
cualquier castigo es amor.
HABACÚ
Aparte
¡Oh joven, quién mil abrazos
pudiera darte!
AZARÍAS
Tu voz
conforma a tu nombre, pues
Daniel es ‘juicio de Dios’.
Y pues a su juicio dejas
reservada la elección
de nuestro castigo, cumpla
su voluntad.
DANIEL
No menor
misterio tu nombre arguye
en esa resignación
que has hecho, puesto que ‘auxilio’
(en la hebrea traducción)
‘del Señor’ dice Azarías;
y es el auxilio mayor
conformarse en los trabajos
con la voluntad de Dios.
MISAEL
En conformidad y juicio
mal podré imitaros yo,
que de espíritu tan alto
no he merecido el fervor;
pero pedirele al cielo
siempre humilde.
DANIEL
No incluyó
menos mérito tu nombre,
Misael, pues ‘petición’
se interpreta; y como pidas,
tendrás, que nadie ignoró
que el pedir a un liberal
es la lisonja mayor.
ANANÍAS
¡Ay de quien, para uno y otro,
espíritu le faltó!
Llorando
DANIEL
No hizo a nadie que llorase,
y más a ti, que si doy,
Ananías, a tu nombre
también significación,
‘nube’ es ‘de Dios’ Ananía,
y nubes los ojos son
tan de Dios, que es de su aurora
cada lágrima un albor,
tanto que si en Misael
el pedir es perfección,
con ser tan bueno el pedir,
pedir llorando es mejor.
Y así, ya no sólo amigos,
sino hermanos desde hoy,
pues hijos de una fortuna
nacemos a una aflicción,
a un llanto y a un desconsuelo,
consolémonos en Dios.
Ya a Babilonia cautivos
vamos; ya estos campos son
de Senar, colonia suya,
desde donde (¡qué temblor
me da el decirlo!) la vana,
la ciega superstición
reina de la Idolatría,
cuyo culto ese feroz
caudillo nuestro venera
con tan loca adoración,
que ha de querer prevertirnos.
Y así, a vista de su error,
para cobrarnos hagamos
una representación
del destierro del primero
Padre, puesto que Sïón
era nuestro Paraíso,
y a la Babilonia hoy
del mundo vamos a sólo
comer el pan de dolor.
Y pues de aquella fatiga
la esperanza nos quedó
en consuelos que dio el cielo
a Abrahán, Isaac, Jacob,
de que había de venir
para su consolación
el esperado Mesías,
corra la imaginación
a que ese pueblo infelice
que va del gran Sabaot,
Dios de ejércitos vencido,
en poder de ese Astarot,
dueño injusto, es el humano
género a quien desterró
de su alcázar. Y esperemos
constantes siempre en su amor,
ya que no en luces, en sombras,
ver en la transmigración
de Babilonia qué rasgos
nos da de su redención,
durando en la esclavitud,
en ti la resignación,
A AZARÍAS, MISAEL, y ANANÍAS
en ti la voz, en ti el ‘llanto’,
y en mí los ‘juicios de Dios’.
LOS TRES
Bien nos aconsejas.
DANIEL
Pues
hagamos protestación
de vivir y de morir
siempre en su fe.
AZARÍAS
Yo le doy
esa palabra.
MISAEL
Yo y todo.
ANANÍAS
Yo también.
DANIEL
Pues también yo,
a vista de vanos dioses
entre quien a vivir voy,
a un Dios la doy y a los tres,
y al decir que a tres y a un Dios,
Arrebátase en suspensión
no sé qué luces he visto
a cuyo inmenso esplendor
la vista ciega del cuerpo,
pero la del alma no.
ANANÍAS
De nuevo espíritu el cielo
sin duda le iluminó.
MISAEL
¿Qué fuera que de profeta
le comunicara el don?
AZARÍAS
Todo cabe en su virtud.
HABACÚ
Aparte
¡Qué santa conversación!
Zabulón, por vida tuya,
que pues marchan al calor,
a la hambre y la sed sujetos,
que el alivio que les dio
o la piedad del cansancio
o la cólera del sol
se le logres con llevarles
esa comida. Que yo
de aquí a salir no me atrevo,
temiendo que el ser quien soy
no le ponga a ese tirano
codicia de mi prisión.
ZABULÓN
Yo lo haré.
Aparte
(Por complacer
con mi hambre, y apuesto que no
comerán sin que yo alcance
algo). Un anciano varón,
mayoral destas montañas
que vuestras fatigas vio,
os envía aqueste humilde
pobre socorro.
Sale y llega a ellos
LOS CUATRO
El Señor
se lo pague a ti y a él.
Al abrir la cesta salen NABUCO, ARFAJAT y soldados
NABUCO
Con cuánta vanidad voy
recorriendo los cuarteles
de esa vaga población
de los montes, en quien miro
en cada tronco un blasón,
un aplauso en cada planta,
y un trofeo en cada flor.
Pero esperad, ¿qué es aquello?
ARFAJAT
Un vil, rústico pastor
comida a unos prisioneros
da.
Llegan ellos y quítanles la cesta y ZABULÓN toma de ella algo y come
ZABULÓN
Ve aquí que no la doy,
sino la tomo.
NABUCO
Pues ¿cómo,
habiendo mandado yo
que de israelitas manjares
nadie use desde hoy,
pues ya han de ser las caldeas
viandas su sustentación,
por que en su ley prevariquen,
comiendo las que vedó,
vos, villano…
ZABULÓN
Aparte
Atravesado
el bocado se quedó.
Ni atrás ni adelante va;
¡qué diera por una tos!
NABUCO
… a romper el bando osáis?
HABACÚ
Aparte
En grande peligro estoy;
retirarme será bien,
que para otros fines Dios
quizá mi libertad guarda.
Mal la limosna que hoy
ejercí, como otros días,
se ha logrado; pero no
por eso, piedad, flaquees,
desconfíes, corazón,
que si esta ocasión perdiste,
Dios te dará otra ocasión.
Vase
NABUCO
¿No habláis?
ZABULÓN
¿Qué más puedo hacer
que iros a servir veloz
con el bocado en la boca?
NABUCO
Decid, villano, quién sois.
ZABULÓN
Zabulón, por mis pecados.
Un amo que Dios me dio
(si es que Dios los amos da),
que trajese me mandó
esta comida a estos pobres
cautivos.
NABUCO
Con eso a vos
no faltará quien la traiga:
a este villano en prisión
poned con los de demás.
ZABULÓN
Señor…
SOLDADO 1.º
Aquí no hay Señor.
Venga una cadena.
Sacan una cadena
SOLDADO 2.º
Aquí
está.
SOLDADO 1.º
A ese pie se la pon.
ZABULÓN
¡Ay! Que tengo en ése un callo.
SOLDADO 2.º
Va a estotro.
ZABULÓN
Ahí un sabañón;
y si tuviera otro pie,
tuviera un juanete.
SOLDADO 1.º
No
se queje tanto el bergante.
DANIEL
Amigo, fortunas son.
ZABULÓN
Pero muy malas, amigo.
AZARÍAS
Lástima os tengo.
ZABULÓN
Y aun yo
me tengo lástima.
MISAEL
Pena
me dais.
ZABULÓN
¿A cuál es mayor
va algo?
ANANÍAS
Compasión me hacéis.
ZABULÓN
Y yo me hago compasión.
Zabulones que servís,
tomad de mí esta lición
y aprended cuán malo es
hacer nigún Zabulón
lo que le manda su amo.
NABUCO
Ya que el luciente farol
declina y el monte va
la sombra haciendo mayor,
y para entrar en mis líneas
(si bien ya todas lo son)
el campo se ha de poner
en mejor disposición,
aloje esta noche aquí.
Cansado, Arfajad, estoy.
Y pues cualquier peña es
mi lecho y mi pabellón
cualquier copa, en tanto que
treguas al cansancio doy,
Siéntase en una peña
mísero abatido pueblo,
ya que digno hablar con vos,
¿no me diréis qué se hicieron
las canciones de Sïón?
Aquellos cánticos y himnos
de que usaba vuestro amor,
¿qué se hicieron? Ea, cantad,
que quiero haceros favor,
viéndome afable este rato,
de escucharos.
Vanse los soldados
DANIEL
Mal, Señor,
cautivos y en tierra ajena,
sonará nuestra canción.
AZARÍAS
En las copas de los sauces,
como ya caduca flor,
las cítaras suspendimos;
y así, permite que no
con nuestro canto ofendamos
tus oídos, que no son
bien templados instrumentos
la armonía y el dolor.
NABUCO
Por lo mismo que no sea
tan acordada la unión
de la música y el llanto,
me sonará a mí mejor;
cantad, pues, que yo os lo mando.
DANIEL
¡Qué violencia!
MISAEL
¡Qué rigor!
ANANÍAS
Pues es fuerza obedecer,
empieza, Azarías. Tu voz
seguiremos todos.
AZARÍAS
¡Triste
de quien el pájaro es hoy,
a quien sirven de instrumento
los hierros de la prisión!
ZABULÓN
¡Triste de quien no lo es,
que el pájaro ya trocó
el comer al cantar; pero
el cantar al comer yo!
AZARÍAS
Ya que sobre los ríos
Canta
de Babilonia es fuerza
que cantemos, llorando,
al son de las cadenas:
Oye, Santa Sïón,
oye las quejas…
TODOS
Oye, Santa Sïón,
oye las quejas…
Cantado
AZARÍAS
de quien cautivo vive
en tierra ajena,…
TODOS
de quien cautivo vive
en tierra ajena,…
AZARÍAS
y verás cómo gime,…
TODOS
y verás cómo gime,…
AZARÍAS
y verás cómo suena,…
TODOS
y verás cómo suena,…
AZARÍAS
llorando la alegría,…
TODOS
llorando la alegría,…
AZARÍAS
cantando la tristeza,…
TODOS
cantando la tristeza,…
AZARÍAS
puesta una vez en música la pena.
TODOS
puesta una vez en música la pena.
NABUCO
¡Oh cuánto a mis oídos
sus lástimas recrean!
ZABULÓN
No es nada el truequecillo
de cláusulas a cestas.
AZARÍAS
Por aquellas canciones,
Cantado
que dulcemente tiernas
te cantamos, preguntan
los que presos nos llevan…
MISAEL
Y aunque les respondimos
Cantado
que allá en los sauces quedan
los órganos pendientes,
las cítaras suspensas…
ANANÍAS
Con todo, nos obligan
Cantado
a darles razón de ellas;
y pues de tus memorias
componen sus violencias…
TODOS
Oye, Santa Sïón,
oye las quejas
de quien cautivo vive
en tierra ajena,
y verás cómo gime,
y verás cómo suena,
llorando la alegría,
cantando la tristeza,
puesta una vez en música la pena.
NABUCO
¡Qué pesado este gozo
Durmiéndose
quitarme el sueño intenta!
ZABULÓN
¡Lo que un paso a otro paso
de garganta se llevan!
AZARÍAS
Si de ti me olvidare,
Cantado
me olvide de mi diestra,
y quédeme pegada
al paladar la lengua…
MISAEL
Si hubiere bien que tú
su principio no seas…
ANANÍAS
apenas dicha nazca
Cantado
cuando desdicha muera…
TODOS
Oye, Santa Sïón,
[Cantado]
oye las quejas
de quien cautivo vive
en tierra ajena,
y verás cómo gime,
y verás cómo suena,
llorando la alegría,
cantando la tristeza,
puesta una vez en música la pena.
NABUCO
¡Oh ladrón de sentidos,
tirano de potencias,
alábate, que sólo
tú ha habido que me venzas!
Quédase dormido
AZARÍAS
De los hijos de Edón,
Cantado
¡oh gran Señor!, te acuerda…
MISAEL
En el día que yace
Cantado
Jerusalén desierta…
ANANÍAS
Y pues de Babilonia
Cantado
hija mísera queda…
LOS TRES
¡Feliz quien restituya
[Cantado]
su pompa a su grandeza!
TODOS
Oye, Santa Sïón…
[Cantado]
ARFAJAT
El canto se suspenda,
porque al sueño rendidas
fallecieron sus fuerzas.
Retiraos de aquí; pero
por si acaso le quedan
especies no vencidas,
el canto las divierta.
Apartados, y en bajo
tono seguid la letra,
óigala y no la oiga,
o bien vele o bien duerma.
DANIEL
Vamos de aquí, y el canto
a su principio vuelva,
porque ya que a él no alivie,
a todos enternezca.
Vanse cantando en tono bajo, y sale la IDOLATRÍA, vestida de negro, con estrellas, manto, espada, bengala y plumas
TODOS
Ya que sobre los ríos
Cantado
de Babilonia es fuerza
que lloremos, cantando
al son de las cadenas:
Oye, Santa Sïón,
oye las quejas…
IDOLATRÍA
Oye, Santa Sïón,
oye las quejas…
TODOS
de quien cautivo vive
en tierra ajena,…
IDOLATRÍA
de quien cautivo vive
en tierra ajena,…
TODOS
y verás cómo gime,
y verás cómo suena,…
IDOLATRÍA
y verás cómo gime,
y verás cómo suena,…
TODOS
llorando la alegría,
cantando la tristeza,…
IDOLATRÍA
llorando la alegría,
cantando la tristeza,…
TODOS
puesta una vez en música la pena.
IDOLATRÍA
puesta una vez en música la pena.
Sí verá, y pues a efeto
de perturbar el místico concepto
de que a segunda idea
esta captividad símbolo sea
del gran género humano
(o ya que a serlo llegue, vea que en vano
su libertad espera),
rompí los senos de una y otra esfera,
siendo destas montañas
en vagos horizontes
o exhalación nocturna de sus montes,
o abortado embrión de sus entrañas,
¿qué espera de mis sañas
el mentido disfraz de noche fría
(cuyo nombre me dieron
los que ‘noche del alma’ tradujeron
los simulacros de la Idolatría)
para empañar su rosicler al día,
haciendo que a ese pueblo (o cante o gima),
mi duro yugo la cerviz le oprima?
Si en todo este hemisferio
es Babilonia silla de mi imperio
desde el infausto día
que en ella estableció mi monarquía
Nembrot, que torpe y ciego
hizo adorar la actividad del fuego,
cuyo profano culto
creció a número en uno y otro bulto
tan grande que, aumentándose hasta ahora,
en más de treinta mil dioses me adora
con ceguedades tales
que ídolos hizo inmundos animales,
¿cómo piensan altivos
cuatro descalzos míseros cautivos
constantes mantenerse en su fe pía
contra el poder de tanta idolatría,
sin que ella se prevenga
de que ni aun sombras la esperanza tenga,
cuanto más visos, rasgos y bosquejos
de aquella luz que alumbra tan de lejos,
que en sus nombres no más les da el indicio
de ‘auxilio’ o ‘petición’ o ‘nube’ o ‘juicio’?
Y pues el Real Profeta,
sin que le obste al ser rey el ser poeta,
en aquel verso, en que mi honor disfama,
“superstición diabólica” me llama,
desengañar solicitando al mundo
(como es verdad), que solamente infundo
mi sacrílego espíritu bizarro
en oro, en plata, en bronce, en hierro, en barro,
dándome, entre otros, nombre
de ‘vil caduca fábrica del hombre’,
he de ver si restauro mi decoro,
siendo de aqueste sueño
su baldón mismo el opio y el beleño,
en que mañosa aprovechar no ignoro
el barro, hierro, bronce, plata y oro.
Ea, pues, ilusiones del sentido,
que despertáis especies al dormido:
representalde, en vana fantasía,
asuntos de soñada idolatría,
porque con más anhelos
a ese pueblo haga que…
NABUCO
¡Valedme, cielos!
IDOLATRÍA
… prevarique, dijera,
si anticiparse otro poder no viera
que le embarga el aliento,
pues fatigado dice…
NABUCO
¡Qué portento!
IDOLATRÍA
Soñando está y parece,…
NABUCO
¡Qué prodigio!
IDOLATRÍA
… según que le estremece
la pesadez,…
NABUCO
¡Qué confusión!
IDOLATRÍA
… que al hombro
NABUCO
¡Qué angustia!
IDOLATRÍA
… un monte ve estribar.
NABUCO
¡Qué asombro!
IDOLATRÍA
¿Qué será su tormento?
NABUCO
No desvanezca tanta pompa el viento:
¡aguarda! ¡espera!
Despierta cayendo a los pies de la IDOLATRÍA
IDOLATRÍA
Dio a mis pies.
NABUCO
¿Qué miro?
¡Segunda vez segundo pasmo admiro!
¿Quién eres, dime, ¡oh tú!, que tras tus güellas
te llevas arrastradas las estrellas?
IDOLATRÍA
Soy…
NABUCO
Prosigue.
IDOLATRÍA
… tu misma Idolatría.
NABUCO
Eso es decir que sueño todavía;
¿tú, la deidad que adoro y que venero,
sin conocerte?
IDOLATRÍA
Aparte
Eso es lo que yo quiero,
que si me conociera
el hombre, ¿cómo adoración me diera?
Sí, yo soy, que al verte hoy tan oprimido
Aparte
(haga del ladrón fiel) de aquese sueño,
como a quien es de mis aplausos dueño,
a asistirte en tus ansias he venido.
NABUCO
Pues a buen tiempo ha sido,
que tú sola vencer podrás la lucha
de tanta confusión.
IDOLATRÍA
¿Qué ha sido?
NABUCO
Escucha.
Yo vi… no sé qué vi, que no me acuerdo,
con el discurso la memoria pierdo.
¡Ah sí! Yo vi…
IDOLATRÍA
¿Di qué?
NABUCO
Se me ha olvidado.
IDOLATRÍA
Perdida la razón, pierde el cuidado.
NABUCO
¡Ay, que al cuidado la razón vencida,
se olvida la razón, y él no se olvida!
Y pues en tal fracaso
sólo sé que me hielo y que me abraso,
siendo en mortal despecho
un Alpe el corazón, un Etna el pecho,
no sólo por saber qué contenía
lo que vi, mas por ver qué es lo que vía,
y tú a tiempo has venido
que en el todo y la parte de mi olvido
podrás asegurarme,
(supesto que del sueño habías de darme,
o por ti o por tus magos sacerdotes,
docta interpretación, es bien que notes,
cuánto es menor empeño
que el sueño descifrar, cifrar el sueño),
dime, pues, qué soñaba,
dirás después lo que significaba.
IDOLATRÍA
Mal, si tu voz el sueño no me explica,
diré yo lo que el sueño significa.
NABUCO
¿No eres deidad?
IDOLATRÍA
El interior oscura
cifra es que no alcanzó la conjetura
de la deidad mayor, que intenta en vano
ver lo interior del corazón humano.
NABUCO
Pues, ¿cómo les penetra aun los deseos
en lo interior el Dios de los hebreos?
IDOLATRÍA
¿Quién te ha dicho ese error?
Aparte
(¡En vano animo!)
Que si a Josef
Aparte
(¡mal el dolor reprimo!)
los dos presos los sueños no dijeran
del pan y de la copa, no tuvieran
respuestas dél; y Faraón le dijo
vacas y espigas; de que bien colijo
que es, sin primer noticia, hablar al viento.
NABUCO
Si lo es o no es, examinarlo intento.
¡Ah de la guardia!
Con DONOSOR salen algunos soldados, cúbrese el rostro la IDOLATRÍA, y él no la ve
SOLDADOS
¿Qué mandas?
IDOLATRÍA
Aparte
Cúbrame este oscuro velo.
NABUCO
Oye, tú… Desvaneció
su sombra.
IDOLATRÍA
Aparte
Mostrar es esto
que no ven su Idolatría
con estar siempre entre ellos.
NABUCO
¡Cuanto miro y sueño es
ilusión! Prodigio bello,
¿dónde te has ido?
DONOSOR
¿A quién buscas?
NABUCO
Donosor, ¡tú aquí!
DONOSOR
Cubriendo
la marcha como mandaste,
en la retaguardia vengo
cerrando, señor, las tropas;
y al pisar los lindes nuestros
sin que venga de Israel
nadie en nuestro seguimiento,
asegurando a Joaquín
de la batalla en el cuerpo,
de tu salud cuidadoso
me adelanté y llegué a tiempo
que, sabiendo que dormías,
te he estado guardando el sueño.
NABUCO
Pues mira cuán al contrario
es a tu intento mi intento,
que en vez que el sueño me guarden
que el sueño me den pretendo.
Haz que un bando que comprehenda
de israelitas y caldeos
sus profetas y mis magos
se publique, con decreto
de que un prodigio que hoy
quiso revelarme el cielo
en imágenes que olvido,
fantasmas que no me acuerdo,
no me digan, mueran todos;
que no es tirano pretexto,
si intérpretes de los dioses
se hacen estimar por serlo,
que ejerciten sus oficios,
pues desfrutan sus provechos.
Haz que el bando se publique.
DONOSOR
Verás cómo te obedezco
y cuánto de tu soldado
más que de tu hijo me precio.
Vase
IDOLATRÍA
Aparte
¡Ay infelice de mí!
Que cuando valerme pienso
de un sueño para mis iras,
no sin nueva causa temo
que sea para mis ansias,
puesto que influir no puedo
en mis ministros noticias
que no alcanzo.
NABUCO
Por lo menos
veré si sé lo que olvido
o si lo que no sé vengo;
pues ya se publica el bando,
escuchando entrambos pueblos:
Dentro las cajas y música
MÚSICOS
Venga a noticia de todos,
o babilonios o hebreos,
que oráculos de sus dioses
viven a merced del templo,
que el que el sueño revelare
del Rey tendrá honras y premios;
y si no, morirán todos.
UNOS
[Dentro]
¡Piedad, dioses!
LOS CUATRO
¡Favor, cielos!
Sale ARFAJAD
ARFAJAT
A tus plantas.
NABUCO
Bien creí,
Arfajad, que tú el primero
serías (que, en fin, de Bel,
principal ídolo nuestro,
eres ministro y a quien
he fiado yo el gobierno
de mi familia) que habías
de venir a darme aliento.
¿Qué fue aquella ilusión?
ARFAJAT
Yo
no a descifrártela vengo,
sino a pedirte, señor,
que derogues de precepto
tan riguroso la ley;
que no es posible que demos
nosotros cuerpo a una sombra
que a ti te ha llevado el viento.
NABUCO
Ya que el primero a decirla
no vienes…
ARFAJAT
Aparte
Su gracia espero.
NABUCO
… el primero a ejecutar
la ley vendrás.
ARFAJAT
Aparte
(¡Rigor fiero!)
¿Es que lo que a ti te pasa
dudes, y haya de saberlo?
NABUCO
Quien no sabe como mago,
no viva como embustero.
Hoy de Israel y Caldea
cuantos oráculos fueron
morirán todos.
Salen GABRIEL, ángel, DANIEL, AZARÍAS, MISAEL, ANANÍAS, ZABULÓN, y DONOSOR con ellos
GABRIEL
No todos,
que vuelve Dios por su pueblo.
NABUCO
¿Cúya será aquesta voz?
IDOLATRÍA
Aparte
¡Ay de mí, que de oírla tiemblo!
El dios de Israel, sin duda,
anda por aquí.
DONOSOR
Un mancebo
cautivo, en quien los demás
toda su esperanza han puesto,
hablarte pretende.
NABUCO
Llegue.
El ángel al oído de DANIEL sin verle él, ni nadie
GABRIEL
No temas, pues yo te aliento.
DANIEL
Interior voz, que al oído
me estás hablando, no temo
verdad en tu inspiración,
sino en mi merecimiento.
AZARÍAS
En ti, Daniel, esperamos;
que de los profetas nuestros
las amenazadas vidas
has de redimir.
DANIEL
El cielo,
pues a mi fe dio la luz,
se la dé a mi entendimiento.
GABRIEL
Sí hará, pues que yo te asisto,
ángel de guarda del pueblo
de Dios, que Gabriel no en vano
‘fortaleza’ me interpreto,
que es lo que más necesita
el que vive en cautiverio.
Vase
DANIEL
Dame tus plantas.
NABUCO
Levanta,
joven, y di, ¿qué es tu intento?
DANIEL
Decirte lo que deseas
saber.
NABUCO
¿Tan sagrado empeño
osas en tan poca edad?
DANIEL
No es mío mi atrevimiento.
NABUCO
¿Cómo te llamas?
DANIEL
Daniel.
NABUCO
¿Qué aguardas? Di, pues.
DANIEL
Primero
he de asentar un principio.
NABUCO
Di, que a todo estoy atento.
IDOLATRÍA
Aparte
¿Qué querrá decir aqueste
joven, que todo es misterios?
DANIEL
Josef los sueños oyó
de panadero y copero
para haber de interpretar
la canasta y el sarmiento.
También de espigas y vacas
de Faraón oyó luego
lo estéril y lo abundante
(varia condición del tiempo),
porque, como a pocos días
se habían de ver sus efetos,
para su crédito no hubo
menester hacer el cielo
sin necesidad milagros,
que habían de verse tan presto.
Yo, que en tu sueño he de hablar
con los siglos venideros,
del crédito necesito;
porque, estando ellos tan lejos,
es menester que ganando
entre opinión para ellos,
diciéndote el sueño antes
que lo que contiene el sueño.
Tú viste, Rey, una estatua
de inmensa estatura.
NABUCO
¡Cielos!,
¡Sí las borradas especies
con estas señas revuelvo!
Verdad es que vi una estatua;
ya me acuerdo, ya me acuerdo.
DANIEL
Tenía la cabeza de oro,
de plata brazos y cuerpo,
de cobre muslos y piernas,
y los pies de barro y hierro.
IDOLATRÍA
Aparte
Materiales de mis dioses
son, de quien yo quise (¡hoy muero!)
valerme, y anticipado
Dios, con mis armas me ha muerto.
NABUCO
Es verdad: y agora es
cuando del sueño despierto.
Prosigue, que no dirás
nada ya que no sea cierto.
DANIEL
La cabeza de oro explica,
Nabuco, tu asirio cetro,
que, árbitro del mundo, hoy
señorea dos imperios.
El pecho y brazos de plata,
de los persas y los medos
anuncia la monarquía,
que ha de seguirte con menos
glorioso dominio, a quien
han de suceder los griegos,
que son las piernas de cobre;
con que al ir disminuyendo
sus valores los metales,
también van desvaneciendo
las majestades sus pompas.
Díganlo los pies, compuestos
de hierro y barro, que son
materiales tan opuestos
que mal unidos explican
de los romanos el reino
que, opuestamente diviso,
se deshará entre sí mesmo.
Ni tu sueño acaba aquí,
ni mi explicación; atentos
oíd todos, que agora empieza
lo grande deste misterio.
Cuando estabas entre ti
más absorto y más suspenso,
a tu parecer mirando
tan admirable portento,
viste que una piedrecilla,
que del alto firmamento
cayó, arrojada sin manos,
los pies de la estatua hiriendo,
su simulacro volvió
en nada, humo, polvo y viento;
y que ella crecía hasta que,
convertida en monte excelso,
ocupaba los distantes
ámbitos del universo.
NABUCO
Cuanto me dices agora,
mas que entonces lo estoy viendo.
DANIEL
Pues oye lo que es.
NABUCO
Prosigue.
DANIEL
La estatua, los dioses ciegos,
que a manos la Idolatría
labra…
IDOLATRÍA
Aparte
¡De escucharle tiemblo!
DANIEL
… la piedra que los derriba
es el encarnado verbo,
piedra angular que vendrá
del Monte del Testamento.
No haber mano que la arroje,
es que no habrá en su concepto
obra de varón, bien como,
en Isaías que es leemos
piedra labrada sin manos.
Ser pequeña en sus primeros
principios es que en lo humano
ha de abreviarse lo eterno.
Crecer después a llenar
del orbe el círculo entero,
es decir que su doctrina
ha de llenar los extremos
del mundo, siendo su ley
la del Mesías que espero,
en cuya esperanza vivo
y en cuya fe me mantengo.
NABUCO
Dame, misterioso joven,
los brazos, que no hay acento
que no sea en ti un prodigio
y en mí un agradecimiento.
De gran duda me has sacado.
IDOLATRÍA
Aparte
En mayor a mí me ha puesto;
mas no se den por vencidas
mis astucias, que primero
que en su corazón raíces
haya prendido su afecto,
sabré divertirle yo.
¿Qué cautela usaré?… Pero
¿no es soberbio? Pues ¿qué dudo?
Que con desvanecimientos
humanos, nada es más fácil
que derribar un soberbio.
Vase
AZARÍAS
Bien se ve que Dios habló
en él.
ZABULÓN
Pues ¿qué ha dicho o hecho
que yo no hubiera hecho y dicho
a tener su entendimiento?
NABUCO
Desde hoy no sólo a mi lado
has de vivir…
DANIEL
Tus pies beso.
NABUCO
… pero tan segundo mío
has de mandar en mi reino,
que el segundo Nabuco,
mi hijo, ha de ser el primero
que obediencia te ha de dar.
DONOSOR
¿Yo a un pobre, mísero hebreo
cautivo, obediencia?
NABUCO
Sí,
que no es sino voz del cielo,
que me habla al alma. ¿Qué esperas?
Arrójale a sus pies
DONOSOR
A mi pesar te obedezco.
[Aparte
(Mas no faltará ocasión
de vengar ese deprecio.)
Dadme la mano.
DANIEL
Eso no,
yo he de estar a los pies vuestros.
NABUCO
Llegad todos; y por que
Levántale
veáis cuánto hoy estimo y precio
no tan sólo su persona,
mas por él todo su pueblo,
haz, Donosor, que Joaquín,
su Rey, de quien pensé fiero
entrar triunfando y matarle,
viva con decoro preso.
Vos, entre esotros cautivos,
A ARFAJAD
escoged algunos de ellos,
por su sangre los más nobles,
por su edad los más dispuestos,
por su ingenio los más sabios,
por su gala los más bellos,
que quiero, aunque esclavos sean,
que desde hoy me sirvan, siendo
los manjares y bebidas
de mi mesa su alimento.
Y agora, hasta Babilonia
id la marcha prosiguiendo,
cantando a Daniel la gala.
Mal dije Daniel, que aún quiero
hacerle otro favor más,
que es ser de reyes nuestros
de Baltasar darle el nombre.
DONOSOR
Aparte
¡Ya me falta el sufrimiento!
¡A un esclavo honores tantos!
NABUCO
Cantad pues no ya sientiendo
A los tres
penas, sino celebrando
triunfos a cuyos acentos
cajas y trompetas sigan.
LOS TRES
A Dios, a ti y a él iremos
dando las gracias.
ARFAJAT
¡Que viva,
decid, el rey Baltasar nuevo!
Las cajas
TODOS
¡Viva el nuevo Baltasar!
DANIEL
Piadosos divinos cielos,
si el género humano es
hoy este cautivo pueblo,
bien le vais dando en mis sombras
luces de favores vuestros,
bien como lo vio en la edad
de aquellos padres primeros
David, que anteviendo ésta,
dijo en proféticos versos:
MÚSICOS
Alegrémonos en Dios,
Cantado
pues que ya va convirtiendo
la grande Sïón sus captividades
en dulces favores, en blandos consuelos.
MISAEL
Entonen en su alabanza
Cantado
los labios, de gozo llenos,
y de exultaciones las lenguas capaces,
al tímpano el salmo y el himno al salterio.
ANANÍAS
Magnificando al Señor
Cantado
las gentes canten, pues vieron
como en arroyos que corren del austro
perenes piedades manar de su pecho.
AZARÍAS
Y pues quien lágrimas siembra,
Cantado
sólo es quien coge contentos,
llevando de nuestras fatigas y afanes
los haces al hombro, volvamos diciendo:
MÚSICA TODOS
Alegrémonos en Dios,
pues que ya va convirtiendo
la grande Sïón sus captividades
en dulces favores, en blandos consuelos.
Con esta repetición y cajas y trompetas, habiendo dado vueltas al tablado NABUCO, con la mano sobre el hombro de DANIEL, se entran todos y ARFAJAD detiene a los otros y a ZABULÓN
ARFAJAT
Dejad que el Rey se adelante,
los tres, y escuchadme.
AZARÍAS
Atentos
a tus órdenes estamos.
ZABULÓN
Yo también, si es lo que pienso.
ARFAJAT
Pues, ¿qué piensas tú, villano?
ZABULÓN
Que el Rey dijo, si me acuerdo,
que escojáis los más galanes,
más entendidos y bellos;
y esos soy yo, pues yo so
galán, valiente y discreto.
ARFAJAT
Aparta, tonto, que tú
ocuparás otros puestos.
ZABULÓN
Sí haré.
Aparte
(Pues me llama tonto,
que es principio de tenerlos).
ARFAJAT
Ya ese villano os ha dicho
de llamaros el intento,
y de que sois nobles ya
algunas noticias tengo.
Vuestras personas y edades
son a propósito, a efeto
de que al Rey sirváis, esclavos
de su palacio. ¿Qué es vuestro
nombre?
AZARÍAS
Azarías.
ARFAJAT
Pues no
es bien que nombres hebreos
uséis en caldea familia;
Abdenago habrá de serlo.
¿Cómo es el vuestro?
ANANÍAS
Ananía.
ARFAJAT
Sidrac lo será. ¿Y el vuestro?
MISAEL
Misael.
ARFAJAT
Pues sea Misac.
ZABULÓN
Yo Zabulón.
ARFAJAT
¡Quita, necio!
ZABULÓN
Pues ¿no me confirma a mí?
ARFAJAT
Venid, pues, donde depuestos
también israelitas trajes,
vestidos al uso nuestro
como ya reales esclavos
al Rey asistáis, sirviendo
las vïandas de su mesa.
AZARÍAS
La merced agradecemos
de la elección; mas, señor,
si de cautivos el ruego
alguna estimación tiene
en los generosos pechos,
permitid que otro favor
aún mayor os supliquemos.
ARFAJAT
Decid qué es.
MISAEL
Que de nosotros
el Rey se sirva, es supremo
honor; mas que nos sustenten
los reales mantenimientos,
prohibidos en nuestra ley,
es rigor.
ANANÍAS
A tus pies puestos
te suplicamos, por que él
no se enoje, que comerlos
nos excuses y a él le digas
que en todo le obedecemos.
LOS TRES
Silvestres yerbas nos bastan
a los tres para sustento.
ZABULÓN
Ya ve Uced que esos son bobos
y no hay que cargar con ellos,
que hombres dados a legumbres,
¿cómo han de tener ingenio?
Créame y lléveme a mí;
que comer tocino ofrezco
y beber vino, aunque sea
fresco uno y otro añejo.
ARFAJAT
Ya he dicho que para vos
guardado otro oficio tengo.
ZABULÓN
¿Para mí oficio guardado?
Aparte
De aquesta vez enriquezco.
ARFAJAT
Yo hiciera lo que pedís;
pero ¿si el mal tratamiento
os desluce, y piensa el Rey
que yo…?
AZARÍAS
Aqueso dirá el tiempo.
ANANÍAS
Probad siquiera unos días.
ARFAJAT
Ahora bien, haceros quiero
ese gusto.
ZABULÓN
Aparte
Por comerse
el remanente.
ARFAJAT
Siguiendo
vamos al Rey.
ZABULÓN
Pues ¿mi oficio?
ARFAJAT
!Ah, sí! El que para vos tengo
es que, por grandeza, el Rey
gusta ver a sus pies puestos
reales vasallos…
ZABULÓN
Aparte
Hoy soy
vasallo real por lo menos.
ARFAJAT
… tanto, que aun hasta los brutos
lisonja le hacen en esto,
a cuya causa leones
tiene siempre; y que seáis quiero
guarda, vos, de la leonera,
porque al que lo era le han muerto.
ZABULÓN
Es muy linda circunstancia
para enamorarme a serlo.
¿Yo guardaleones?
ARFAJAT
Vos.
ZABULÓN
Mirad…
ARFAJAT
Vamos de aquí, presto,
que se aleja el Rey.
Vase
MISAEL
Señor,
dadme valor.
ANANÍAS
Dadme esfuerzo.
AZARÍAS
Dadme auxilio para que
no rompa vuestros preceptos.
ZABULÓN
¡Tan fácil fuera guardar
leones como mandamientos!
AZARÍAS
Pues prosiguen sus piedades,
prosigan nuestros acentos.
MÚSICA
Alegrémonos en Dios,
pues que ya va convirtiendo
la grande Sïón sus captividades
en blandos halagos, en dulces consuelos.
Éntranse por una parte cantando, y salen por otra al son de cajas y trompetas NABUCO, DANIEL, DONOSOR y Soldados
NABUCO
Ya desde aquí los pensiles
de Babilonia a los rayos
del sol, que en ellos sutiles
hieren coronando mayos,
se ven, despeñando abriles.
DONOSOR
De almenas y flores bella
armonía su primor
hace, al ver brillando en ella
en cada almena una flor
y en cada flor una estrella.
NABUCO
Baltasar, ¿qué te parece
de esa hermosa vista?
DANIEL
Que
ser maravilla merece
ciudad que, cuando se ve,
a más la admiración crece
que cuando se imaginó.
Chirimías dentro e instrumentos músicos
NABUCO
Haced a sus muros salva.
DONOSOR
Ya en ellos nos respondió
nueva música que al alba
celos, no sin causa, dio,
pues la que la hacen a ella
los pájaros no es tan bella.
NABUCO
¡Qué bien se avienen veloces
trompetas, cajas y voces!
Mas, ¿qué fábrica es aquella
Ábrese un carro en que se verá un arco triunfal con una estatua de NABUCO imitada de bronce, y salen de máscara la IDOLATRÍA y otros con hachas y mascarillas, danzando y cantando entre él y la estatua
que, haciéndome novedad,
pues no la dejé, guarnece
los muros de la ciudad?
DONOSOR
Un triunfal arco parece
Que a la inmensa majestad
tuya se habrá construido,
de tanto triunfo en honor;
y bien la duda ha vencido
la máscara que ha salido
dél, observando, Señor,
ceremonias de que usaron
otras militares leyes,
de quien las loas quedaron,
cuando los hechos cantaron
de sus vitoriosos reyes.
MÚSICA
A la entrada del grande Nabuco,
que viva inmortal,
Babilonia en arcos y estatuas
el lauro le da.
A la entrada del grande Nabuco
que ciña laurel,
Babilonia en estatuas y arcos
le da el parabién.
UNO
¿Quién ha de hablar en su loor?
IDOLATRÍA
Yo, que a nadi está mejor.
NABUCO
¡Qué vista tan apacible!
IDOLATRÍA
Salve, Nabuco invencible;
salve, heroico Donosor;
salve, güeste victoriosa,
a cuya gloriosa fama,
cuanto la sobra en asuntos
en bronces y plumas falta;
salve. Y pues hoy Babilonia
con tantos triunfos te aguarda
como te llora Salén
y como Senar te canta,
sabe que en nombre de todos
que represente me manda
yo su persona, gozando
las retóricas usanzas
que dio la prosopopeya.
Y pues Babilonia te habla
hoy en mí, siendo a la luz
de loa representada,
escucha las voces altas
de quien en letra y sentido
procura cumplir con ambas.
Para tu recebimiento
prevenciones buscó varias;
mas, persuadida de quien
la inspira tus alabanzas,
redujo a este triunfal iris
su deseo, en cuyas aras
a la inmortalidad tuya
de oro ha labrado esa estatua.
Vive en ella, después que
en ti vivas, por tan largas
edades, que a cada siglo
Fénix de metal renazcas.
Y no sólo en ti y en ella
vivas eterno a la fama
de los hombres; pero eterno
a la de los dioses hagas
divina emulación, puesto
que siendo el mayor monarca
por tus reinos, el mayor
capitán por tus hazañas,
por tus ciencias el mayor
oráculo de tu patria
y por todo el mayor héroe,
¿qué, para ser Dios, te falta?
¿Qué hizo Marte más que tú?
¿Qué hizo más Apolo? Nada,
pues ni uno ni otro excedieron
ni tus letras ni tus armas.
Si la humana idolatría
de los hombres se la halla
cualquiera que nace rey,
¿en qué, dime, se aventaja
el que nace rey glorioso,
si a más su honor no adelanta?
A divina Idolatría
pase, pues, la tuya humana,
y sepa el mundo que quien
más merece, más alcanza.
Este simulacro que hoy
Siria a tu nombre levanta,
Caldea a tu amor dedica
y el orbe a tu honor consagra,
tan adorado de todos
viva, ofreciendo a sus aras
la Idolatría sus feudos
y la adoración sus parias;
que el que no la sacrifique,
muera a las ardientes llamas
de esos hornos que a su vista
las municiones te labran
de los rayos de tus flechas;
que no en vano triunfo y fragua
que unieron, parece, a premio
y castigo las distancias.
Que te adoren, pues, por dios
todos tus vasallos manda,
pena de fuego, bien como
quien pública fe quebranta.
Que yo, demás de tus hechos
que son los que más aclaman
tu adoración, por la gloria
de quien hoy su voz me encarga,
me holgaré de que, aceptando
envistidura tan alta,
rey y dios, de tus vasallos
corones las esperanzas.
Aparte
(Y yo corone mis iras,
pues como con esto salga,
prosiguiendo con mejor
pretexto en sus alabanzas,
veré si una estatua puedo
derribar con otra estatua.)
MÚSICA
A la estatua del grande Nabuco,
Danzando
su rey vencedor,
Babilonia en estatuas y arcos
la aclama por dios.
NABUCO
Baltasar, ¿qué te parece
de cuánto mi corte me ama
y sus gentes me veneran?
DANIEL
En cuanto a que a un Rey le hagan
tan glorioso como tú
triunfales arcos, y en altas
pirámides le construyan
memorias que en piedras blancas
su nombre inscriban; que tengan
en monedas y en medallas
veneración a su efigie,
es justa, Señor, la causa;
mas que pase a adoración
el obsequio, es circunstancia
que da a entender que interior
réprobo espíritu anda
por persuadirte a que oses
sacrílegamente…
NABUCO
¡Calla!,
que no transcender a más
de lo que uno nace es baja
pasión del ánimo. ¿Qué
se debe a sí quien no pasa
los límites de su esfera?
DANIEL
La adoración sólo es dada
al que fue y es y será
uno solo y…
NABUCO
¡Basta, basta!
Y si me has de disuadir
de empresa tan soberana
como que me vea adorado,
de mí, Baltasar, te aparta,
vete por ahora de aquí.
DANIEL
Aparte
¿Quién vio condición tan varia?
Mas, ¿quién no la vio, supuesto
que no hay cosa más usada
en el mundo que pasar
de la gracia a la desgracia?
Vase
DONOSOR
Aparte
Con este desdén parece
que algo mi envidia descansa.
NABUCO
Publíquese que ninguna
persona en mis reinos haya
que, desde hoy, adoración
no dé a esa inmortal estampa
de mi vanidad.
DONOSOR
Tan pronta
mi obediencia a tu ley hallas,
que haciendo yo el ejemplar,
el primero he de adorarla.
TODOS
Y todos te seguiremos.
IDOLATRÍA
Pues decid en voces claras:
De rodillas a la estatua
A Nabuco demos…
MÚSICA
A Nabuco demos…
IDOLATRÍA
cultos y gracias…
MÚSICA
cultos y gracias…
IDOLATRÍA
como a rey de las vidas,…
MÚSICA
como a rey de las vidas,…
IDOLATRÍA
dios de las almas.
MÚSICA
dios de las almas.
TODOS
A Nabuco demos
Bailando
cultos y gracias
como a rey de las vidas,
dios de las almas.
Salen ARFAJAD y MISAEL, AZARÍAS, ANANÍAS y ZABULÓN, de cautivos
ARFAJAT
Entre otros jóvenes, éstos
elegí, como me mandas,
a quien, mudados los nombres
y los trajes a la usanza
nuestra, traigo a tu servicio.
LOS TRES
A los tres nos da las plantas.
NABUCO
A buena ocasión venís,
pues para entrar en mi gracia
ninguna hubiera mejor
que es adorando esa estatua.
Y pues llegáis, como digo,
a tan buena ocasión, haga
lo que todos vuestro afecto,
diciendo con los que cantan:
MÚSICA
A Nabuco demos
cultos y gracias
como a rey de las vidas,
dios de las almas.
NABUCO
¿Que os retiráis? ¿No llegáis?
AZARÍAS
Para ceremonia humana,
ya te himos, como a rey,
los rendimientos que bastan.
MISAEL
Como a dios será imposible.
ANANÍAS
Que el Decálogo nos manda
no adorar ajenos dioses.
NABUCO
¡Quién vio desvergüenza tanta!
DONOSOR
Mirad que a quien no la adora,
la ley está promulgada
de que en esos encendidos
volcanes, en cuyas fraguas
los Estéropes y Brontes
de Siria los rayos labran
del Marte de Babilonia,
que ocupar su lado aguarda,
muera arrojado.
AZARÍAS
Si fueran,
como son su semejanza,
su realidad…
MISAEL
Si por ellos
respirasen las entrañas
del abismo en siete bocas,
hidras de siete gargantas…
ANANÍAS
No hicieras que adoración
diésemos sino a las aras
del Jehová, Dios de los Dioses.
AZARÍAS
Sabaot, Dios de Batallas.
MISAEL
Adonai, Dios de Ciencias.
LOS TRES
De Piedades y Venganzas.
NABUCO
Retiraldos, no los vea
ni oya
Aparte
que oír y ver me cansa,
contra mi soberbia, en tres
rapaces tanta constancia).
Y por que a su ejemplo nadie
haga a la ley repugnancia,
pues los primeros delinquen,
también los primeros ardan.
Al más encendido horno
los llevad, y en él se añada
tanta leña que aun él mismo
en cenizas se deshaga,
porque ni aun cenizas vuelen
al aire sus esperanzas.
AZARÍAS
¡Permitid que deste fuego,
Señor, Fénix de amor nazca!
Yéndose
MISAEL
¡Feliz quien por vos merece
deste martirio la palma!
ANANÍAS
¡Qué hará en daros hoy la vida
quien ya os tiene dada el alma!
ARFAJAT
Venid vos.
ZABULÓN
Pues yo, ¿por qué?
¿Acaso he habrado palabra
yo en orden a no adorar
al dios Nabuco?
ARFAJAT
¿Qué aguardas?
ZABULÓN
Señor dios de Mogollón,
A la estatua
Zabulón está a sus patas
sin escrúpulo nenguno
(que siendo de oro la estauta,
como esos al oro adoran,
y no se les dice nada);
lo que le soprico es
que el primer milagro que haga
sea hacer que se me quite
de los leones la guarda.
NABUCO
Dejad a ese. A esos llevad.
SOLDADOS
Venid.
AZARÍAS
De tan buena gana,
que será por el camino
cantándole a Dios las gracias.
ANANÍAS
No sólo de parte nuestra
con quien tan piadoso anda…
MISAEL
Pero de parte de toda
la naturaleza varia,…
LOS TRES
Diciendo por el camino
del incendio en su alabanza:
Grandes obras de Dios, pues
Cantado
hoy ensalzáis en los tres
la honra de vuestro Hacedor,
¡bendecid al Señor!
NABUCO
Llevaldos de aquí; y vosotros,
Llévanlos
porque al oírlos no añada
más ira a mi ira, en las vuestras
confundid sus consonancias.
ZABULÓN
Yo ayudaré
Aparte
(pues en mí
ya va por acá la danza).
MÚSICA
A Nabuco demos
cultos y gracias
como a rey de las vidas,
dios de las almas.
Con estas dos músicas que vuelven a repetirse juntas, los unos a lo lejos y los otros fuera, se entran bailando delante de NABUCO. Ciérrase el carro, y la IDOLATRÍA se quita la máscara
IDOLATRÍA
No en vano de mis astucias
el embozo me disfraza,
para que en esta exterior
exhortación hecho haya
representación de aquélla
que interior le hago en el alma.
Si ‘auxilio’, ‘petición’, ‘llanto’
y ‘juicio de Dios’ restauran
al género humano preso,
y hay quien adorar les manda
por su dios, ya de los tres
lo que es ‘auxilio’ les falta,
pues se ven echar al fuego;
‘petición’, pues aunque claman,
no les oye Dios; y ‘llanto’,
pues cuanto lloran no apaga
un átomo a tanto fuego,
como ya el volcán exhala
de aquel horno, de quien suben
las pirámides tan altas
que cuarenta y nueve cobdos
sobre el aire se levantan.
¿Qué será en cuarenta y nueve
(que su actividad a raya
pare) un número imperfecto?
¡Oh ira! ¿No sea la causa
que el número de cincuenta
el jubileo señala,
y para su jubileo
sólo un número les falta?
Pero es ilusión, supuesto
que ya de cuatro constancias
las tres vencí; y para una
menor empeño me basta.
Y pues aún no bien contenta
mi hidrópica sed se aplaca
hasta beber los postreros
anhélitos de sus ansias,
váyame acercando al horno,
que a mí el fuego no me espanta,
donde escuche sus gemidos,
diciendo mientras se abrasan:
[Cantan] los tres dentro
LOS TRES
Grandes obras de Dios, pues
hoy ensalzáis en los tres
la honra de vuestro Criador…
TODO[S], LA MÚSICA
¡bendecid al Señor!
Cantado
IDOLATRÍA
Pero ¡qué es lo que escucho!
Siguiendo las alabanzas
que en el camino empezaron,
¿aun dentro del horno cantan?
Y no sólo (¡ay infelice!)
de Dios tal favor alcanzan
como haberles suspendido
su actividad a las llamas,
mas en su consuelo todo
el cielo sus velos rasga
y, desplegando las nubes
hojas de carmín y nácar,
elegido paraninfo
de sus alcázares baja.
¡Oh Gabriel, por cuánto no
fueras tú el de la embajada!
Mas si es el género humano
el que hoy arde, y no se abrasa,
a la imitación de aquella
siempre misteriosa zarza,
que ha de entenderse en María,
¿qué mucho que antes que nazca
guarda de su pueblo seas,
si has de ser después su guarda?
Y qué mucho, con tu aliento,
que digan en voces varias:
LOS TRES
Ángeles y plenitudes,
Cantado
de tronos y de virtudes
inspirando vuestro amor,
¡bendecid al Señor!
Con esta música y chirimías se abre un carro y en la parte inferior se ve, lo más bien imitado que se pueda, un horno de fuego y en él los tres, paseándose; y en la superior se abre una nube, y baja de ella GABRIEL y se mezcla con ellos
GABRIEL
Sí bendecirán, ¡oh bellos
jóvenes!, pues vuestra rara
fe ha merecido con Dios
que de su imperial alcázar
su ‘fortaleza’ descienda
a acompañaros en tanta
aflicción; Dios con vosostros
es, que cuando la ‘voz’ llama
y el ‘llanto’ ruega, el ‘auxilio’
consigue sus esperanzas.
¡Alentad, vivid!, que yo
os apartaré las llamas,
haciendo que sus violencias
suspendan su primer causa
al blando céfiro que,
con las plumas de mis alas,
mueve el más dulce favonio
que inspiró la mejor aura.
LOS TRES
¿Qué podemos decir más
que enmudecer a tus plantas?
GABRIEL
Eso no, pues antes quiero
prosigáis las voces blandas
de los laudes del Señor,
cuyas dulces asonancias
he de ayudar con vosotros.
LOS TRES
Pues aquí el cántico estaba.
IDOLATRÍA
Aparte
Aun para gemir, ¡oh abismos!,
aliento a mi aliento falta.
GABRIEL representa como echando el compás y LOS TRES cantan, paseándose todos
LOS TRES
Ángeles y plenitudes
tronos, ciencias y virtudes
inspirando vuestro amor,
¡bendecid al Señor!
GABRIEL
Firmamento de aguas bellas,
cielo, sol, luna y estrellas,
del uno al otro cenit,
LOS TRES
¡al Señor bendecid!
GABRIEL
Nubes, ampos y rocíos,
que inviernos gozáis y estíos,
ya la sombra y ya el albor,
LOS TRES
¡bendecid al Señor!
GABRIEL
Granizos y escarchas frías,
luces, nieblas, noches, días,
que estáis en amiga lid,
LOS TRES
¡al Señor bendecid!
GABRIEL
Fuentes, ríos, mares, vientos,
desde unos elementos
fiera, ave o pez, en su loor,
LOS TRES
¡bendecid al Señor!
Salen DONOSOR y ARFAJAD, deteniendo a NABUCO, y apartándolos, él topa con la IDOLATRÍA
LOS DOS
¿Dónde vuelves?
NABUCO
¡De mis iras
la cólera no descansa
hasta que en cenizas vuelen!
IDOLATRÍA
Pues detente.
NABUCO
¿Tú me apartas,
siendo en mis rencores tú
hoy la más interesada?
IDOLATRÍA
¿Luego me conoces?
NABUCO
Sí,
que aunque entre oscuros fantasmas,
te vi, Idolatría, otra vez.
IDOLATRÍA
Aparte
¡Ay de mí! Ya es nueva ansia
conocer su Idolatría
a vista de tan extraña
admiración.
Salen por otra parte ZABULÓN, deteniendo a DANIEL
ZABULÓN
¿Dónde vas?
DANIEL
No a llorar como desgracia
su fin, sino como dicha
a asistirla y envidiarla.
Llegan a la boca del horno; baja por una parte desasido de la IDOLATRÍA, NABUCO y por otra DANIEL de ZABULÓN
NABUCO
Mas ¡qué miro!
DANIEL
Mas ¡qué veo!
DONOSOR
¡Que sobre las llamas andan
sin que los toquen!
ZABULÓN
¡Que sobre
el fuego, sin que sus sañas
les ofendan, pisan! ¿Quién
que fuesen imaginara
saludadores?
DANIEL
Escucha,
que a Dios en el fuego ensalzan.
GABRIEL
Montes, valles de la Tierra,
y cuanto verdor se encierra
desde la palma a la vid,
LOS TRES
¡al Señor bendecid!
GABRIEL
Sacerdotes de Israel,
fieles que gozáis en él
espíritu de fervor,
LOS TRES
¡bendecid al Señor!
NABUCO
¡Qué asombro!
DANIEL
¡Qué confusión!
DONOSOR
¡Qué admiración!
IDOLATRÍA
Aparte
¡Y qué rabia!
NABUCO
Dime
Aparte
(¡ay infelice!), dime,
Arfajad: ¿a cuántos mandas
echar al fuego?
ARFAJAT
A tres.
NABUCO
Pues ¿cómo cuatro se hallan,
y tan en el fuego hallados,
que en él a su Dios alaban?
GABRIEL
Hoy, Justos, con Ananías,
con Misael y Azarías,
¡triunfad, alentad, vivid!
LOS TRES
¡al Señor bendecid!
GABRIEL
Y ensalzando en vuestro canto
Padre, Hijo, Espíritu Santo,
un poder, ciencia y amor,
LOS TRES
¡bendecid al Señor!
NABUCO
¡Absorto estoy! Pues que tú,
Daniel, lo secreto alcanzas,
¿qué es esto?
DANIEL
Que estando el mundo
condenado a eternas llamas
según presente justicia
(por aquella desdichada
herencia de Adán, en quien
comprometida la humana
naturaleza incurrió),
vive en fe de la esperanza
del Verbo que ha de venir
a redimirla y librarla;
de quien, hoy, es viva sombra
el que a los tres acompaña,
pues los redime del fuego
a la sombra de sus alas,
representándose en él
el Dios que Israel aguarda.
GABRIEL
Ya que se entendió el misterio,
en paz quedad.
LOS TRES
En paz vayas.
GABRIEL
Pues sea, al cántico volviendo,
de mi partida la salva:
Vuelve GABRIEL a ponerse en la nube y desaparece, cerrándose el horno con la música y chirimías
GABRIEL Y MÚSICA
Grandes obras de Dios, pues
hoy ostentáis en los tres
la honra de vuestro Hacedor,
¡bendecid al Señor!
NABUCO
Bendecilde, y dime tú
si habrá modo de que haga
yo las paces con tu Dios.
DANIEL
Y tan fácil.
NABUCO
Di, ¿qué aguardas?
DANIEL
Como que perdón le pidas,
haciendo de la pasada
vida penitencia.
NABUCO
Pues,
¡adiós majestades vanas,
Arroja el bastón, el laurel, manto y espada
adiós púrpuras, laureles,
imperios, pompas y armas,
vanidad de vanidades,
adiós!
IDOLATRÍA
Mira.
NABUCO
¡Huye, tirana,
huye de mí, o huiré yo!
DANIEL
De la Idolatría se aparta.
IDOLATRÍA
¿Qué importa, si aunque él me deje
y aunque tú le hagas espaldas,
por más que auxilios le sobren,
no me faltarán venganzas?
NABUCO
Felices jóvenes bellos,
salid donde a vuestras plantas
veáis al que bárbaro quiso
veros a las de su estatua.
Vuestro Dios adoro, en cuya
fe, por si el dolor alcanza
perdón de tanto delito,
protesto a las obras raras
de su poder que exaltáis
–ángeles, esferas altas,
cielos, sol, luna y estrellas,
nubes, rocíos, escarchas,
luces, sombras, noches, días,
montes, valles, troncos, plantas,
aves, peces, fieras, hombres–
de no levantar la cara
al cielo, ni a ver del sol
las hermosas luces claras,
hasta que de su perdón
algún indicio me valga,
sino vivir de los montes,
como bruto las entrañas,
paciendo silvestres yerbas,
bebiendo salobres aguas,
pidiéndole que de bruto
me dé forma, porque no haya
respeto para mí en nadie,
en nadie para mí gracia.
Todos de verme se asombren,
todos de mí huyendo vayan;
que quien como bruto vive
es bien como bruto pazca.
Salen los tres
Vase
Dentro
DONOSOR
¡Seguilde todos, que a mí
me atemoriza y me pasma
oírle y verle!
ARFAJAT
¿A quién no asombra?
ZABULÓN
¿A quién no admira y espanta?
DONOSOR
Seguilde los tres.
LOS TRES
Nabuco,
oye, espera, escucha, aguarda.
Vanse los tres
NABUCO
Dentro
Nadie me siga, pues nadie
me ha de ver ya en forma humana;
que quien como bruto vive
es bien como bruto pazca.
DONOSOR
Este infame, vil hebreo,
que con diabólicas, vagas
supersticiones nos hace
creer de sus doctrinas falsas
prodigios, tiene la culpa.
IDOLATRÍA
Pues ¿qué en su castigo tardas?
Por ausencia de tu padre,
si en ti sus cuidados cargan,
carguen también sus justicias;
y si del fuego las sañas
impidieron sus conjuros,
veamos si a impedir le bastan
las cóleras de las fieras.
A esa pavorosa estancia
del Lago de los Leones
le arroja.
ARFAJAT
Aquéste es su guarda.
ZABULÓN
Es verdad; mas desde que
la tal alcaidía me encargan
la puerta no abrí, con que
estarán de hambre que rabian.
DONOSOR
Bien me aconsejas; villano,
abre esa puerta.
ZABULÓN
Aparte
La maña
del que abre los toriles
en esta ocasión me valga.
Abre una puerta en otro carro y DONOSOR y ARFAJAD meten dentro a DANIEL
DONOSOR
¡Entra, mísero hebreo, donde
de sus presas y sus garras
seas sangriento despojo!
DANIEL
Señor, vuelve por tu causa.
DONOSOR
Por lo menos de mi envidia
ya conseguí la venganza.
IDOLATRÍA
Yo, lógrense o no se logren
los estragos de mi rabia…
GABRIEL
Ni uno ni otro conseguido
Dentro y sale luego
hasta ahora habéis…
LOS DOS
¿Quién nos habla?
IDOLATRÍA
No veo a nadie.
DONOSOR
A nadie veo.
IDOLATRÍA
¡Qué ilusión!
DONOSOR
¡Qué pena!
IDOLATRÍA
¡Qué ansia!
Vanse los dos
GABRIEL
Ni uno ni otro conseguido
habéis, que Dios no se olvida
de quien le ofrece la vida.
Y, aunque tan fácil le ha sido
sustentarle en las prisiones
de esa horrible, bruta esfera,
–pues no darle hambre pudiera
quien la quita a los leones,
o ya, que quisiera dalle
natural mantenimiento
también para su sustento
le fuera fácil crialle–,
con todo, para ostentar
las obras de su poder,
ni él de fieras ha de ser
pasto, ni a él le ha de faltar;
mostrando que quiere, cuando
Dios pobre y rico está viendo,
merezca el uno pidiendo,
y el otro merezca dando.
Y puesto que la distancia
para mí no es objeción,
de los montes de Sïón
rompa mi voz la distancia.
¡Habacú!
Sale HABACÚ con una cesta y en ella un caliz y una hostia
HABACÚ
¿Quién me ha llamado?
GABRIEL
Quien en busca tuya vino
a este monte, peregrino.
HABACÚ
¿Qué pudo ser el cuidado
que os traiga, hermoso garzón,
a este monte en busca mía?
GABRIEL
Encomiendas de una pía
obra las que me traen son.
Un pobre hebreo encerrado
en triste prisión está,
entre otras miserias ya
al hambre y la sed postrado.
¿Queréis socorrerle?
HABACÚ
Sí,
que aunque a mi nada me sobre,
lo que hay quiero para el pobre
mucho más que para mí.
GABRIEL
¿Qué en esa cesta lleváis?
HABACÚ
A ver voy mis segadores,
y mis regalos mejores
son, si a mirarlos llegáis,
un miserable pulmento
que es de harina y agua pura,
blando pan sin levadura,
y vino, que a su alimento
acompaña solamente.
GABRIEL
El misterio peregrino
hoy de ese pan y ese vino
ha de constar a la gente,
llevándole al preso vos;
que a segunda luz su afán
ha de enmendar vino y pan.
HABACÚ
Sí haré, a fe; y pluguiera a Dios
que otra cosa mejor fuera.
GABRIEL
Ya elegida de su amor
ninguna será mejor.
HABACÚ
El mío saber espera:
¿dónde aquese preso está?
GABRIEL
En Babilonia cautivo.
HABACÚ
Gozos, que en hacer recibo
limosna, son penas ya;
que a Babilonia no sé
ni me atreveré a ir a ella,
ni a imaginalla, ni a vella.
Tomad vos la cesta, en fe
de darla de buena gana;
partamos entre los dos,
darla yo y llevarla vos.
GABRIEL
Vianda es tan soberana
ésa, que el ángel tocar
a ella no ha de presumir,
porque la ha de recebir
hombre y hombre la ha de dar,
mostrando, por que le asombre,
lo que Dios le ensalza pues,
aunque pan de ángeles es,
es de ángeles para el hombre.
HABACÚ
Pues ¿cómo le he de llevar
yo, sin saber el camino
ni prisión, el pan y el vino?
GABRIEL
Como yo te he de guiar.
HABACÚ
Viejo soy, y que habrá, advierte,
muerto ya cuando lleguemos.
GABRIEL
No hará, que en un punto iremos.
HABACÚ
¿De qué suerte?
GABRIEL
Desta suerte,
Suben los dos en un bofetón, asiendo GABRIEL a HABACÚ de los cabellos, y sin dar vuelta se paran en el aire
manifestándose, al vello,
no tan sólo que quien da
de gana limosna irá
a darla por un cabello,
pero que al que está prisiones
del mundo, entre horribles fieras,
rasgando de las esferas
Dios las etéreas regiones,
irá a ampararle, si él
pide su favor; no en vano,
que es cuando el género humano
diga, explicado en Daniel:
Ábrese el carro que estará cercano al del bofetón y vese DANIEL de rodillas entre cuatro leones
DANIEL
Ni el rigor de la prisión,
Señor, ni el verme entre fieras,
que me asisten lisonjeras,
aflige mi corazón,
sino el cuándo ha de venir
de los cielos el rocío.
¿Cuándo de la tierra el pío
seno su centro ha de abrir,
para producir el fruto
de la mejor primavera?
¿Cuándo, Señor, ver espera
de las nubes el tributo
que ha de llover el aurora,
cuajado sobre el vellón?
¿Cuándo de nuestra aflicción
veré alguna luz?
GABRIEL
Agora,
que –aunque para ver la luz
que ha de venir del Oriente
setenta hebdómadas faltan,
que es el número de siete,
por quien de los siete días
de la semana se entienden
hebdómadas las semanas,
habiendo, si a frase atiendes,
también hebdómadas de años,
que se habrán de contar, desde
que Darío dé a Enamías
licencia para que empiece
la gran reedificación
de Jerusalén–, hoy quiere
el Cielo que, figurado
en ti, todo el mundo aliente.
Y así, pues en las prisiones
de injusto dueño padeces
hambre y sed, el pan y el vino
te conforte y te consuele.
Tú, Habacú, pues sacerdote
y profeta de Dios eres,
ministrársele te toca.
Da vuelta el bofetón de suerte que, llegando de un carro a otro, pueda HABACÚ dar la cesta a DANIEL
HABACÚ
Varón de Dios que mereces
tan grandes favores suyos,
toma, y misterioso atiende…
GABRIEL
pues Daniel ‘juicio de Dios’
se explica…
HABACÚ
lo que comprehende…
GABRIEL
que el que está más afligido…
HABACÚ
entre las fieras crüeles,
que son los pecados,
Dios…
LOS DOS
con pan y vino remedie.
Da vuelta el bofetón y desaparece
DANIEL
¡A tanta admiración, ¡cielos!,
alma y vida se suspenden!
Van saliendo con sus versos todos, cada uno por su parte
AZARÍAS
A llorar sobre ese horrible
sepulcro de Daniel lleguen
mis lástimas.
MISAEL
Las mías no,
sino a consolarse en verle
muerto por su amor.
ANANÍAS
Bien dices,
pues vive quien por Dios muere.
IDOLATRÍA
¿Si le habrán ya hecho pedazos?
DONOSOR
¿Si le habrán ya dado muerte?
ZABULÓN
Si ha tanto que más no comen
los leones que Danieles,
claro está.
ARFAJAT
Esas puertas abre.
TODOS
Cielos! ¿Qué prodigio es éste!
DANIEL
El representarse en mí
que el género humano tiene
contra las fieras del mundo,
por más horribles le cerquen,
su libertad afianzada,
como a sustentarse llegue
de aquel pan y de aquel vino
de quien hoy es sombra éste…
Saca de la cesta hostia y caliz
IDOLATRÍA
Aparte
¡Ay infeliz, que aun en sombras
me asusta y me pasma el verle!
TODOS
¡Gran Dios es el de Israel!
DANIEL
Dígalo el que en mí merece
ver lo que son ‘juicios’ suyos.
AZARÍAS
En mí el que su ‘auxilio’ adquiere.
ANANÍAS
En mí el que llegue a pedirle.
MISAEL
En mí el que a llorarle llegue.
Sale NABUCO, vestido de pieles
NABUCO
Y en mí el que sepa que hay
piedad que el castigo abrevie.
Pues al ruego de Daniel,
en fe de aquellas especies,
penitencia de siete años
reducido ha a siete meses.
Y pues a mí me perdona,
repetid todos alegres:
Nadie desconfíe…
MÚSICA Y TODOS
Nadie desconfíe…
NABUCO
Nadie desespere…
MÚSICA Y TODOS
Nadie desespere…
NABUCO
Que con este pan y este vino…
ÉL Y TODOS
Que con este pan y este vino…
NABUCO
Las llamas se apagan…
MÚSICA Y TODOS
Las llamas se apagan…
NABUCO
Las fieras se vencen…
MÚSICA Y TODOS
Las fieras se vencen…
NABUCO
Las penas se abrevian…
MÚSICA Y TODOS
Las penas se abrevian…
NABUCO
y las culpas se absuelven.
MÚSICA Y TODOS
y las culpas se absuelven.
DANIEL
Con que al místico sentido
reducido en rasgo breve
lo historial perdón merezca,
ya que aplauso no merece,
diciendo todos, por que
todos sus penas alienten:
MÚSICA Y TODOS
Nadie desconfíe,
nadie desespere.
Que con este pan y este vino
las llamas se apagan,
las fieras se vencen,
las penas se abrevian,
y las culpas se absuelven.
CC0 1.0
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