Personajes

  • LA APOSTASÍA
  • LA GENTILIDAD
  • LA IDOLATRÍA
  • LA SINAGOGA
  • EL JUDAÍSMO
  • LA ENVIDIA
  • LA FE
  • CUPIDO
  • EL ALBEDRÍO
  • EL MUNDO
  • MÚSICOS
Sale la Apostasía, vestido de holandés
APOSTASÍA
Caballo desbocado,
el Espíritu Santo me ha llamado
en la Sabiduría
a mí, que soy la docta Apostasía,
cuyo ingenio, de agudas ciencias lleno,
no se sujeta de la Ley al freno;
que una vez admitida,
corriendo libre, la dejé rompida.
Los piélagos del Norte,
mi imperio son, allí tengo mi corte
y entre las varias leyes,
que políticas guardan tantos reyes,
como hoy contiene el Mundo,
supremo emperador, yo solo fundo
en razón mi razón, pues los abismos
de todos venzo con mis silogismos.
Tiene este gran monarca hoy en su esfera
tres hijas, la primera,
que en la Ley Natural, infausto día
la vio el mundo, llamada Idolatría,
casose en el Oriente
con la Gentilidad que ciegamente
tres mil dioses adora
en las verdes campañas de la aurora,
(Dentro, música)
como dicen las voces
que el aire ocupan dulces y veloces,
dando claros indicios
de cómo sale a hacer sus sacrificios,
de idólatras aplausos coronada
y del emperador acompañada.
Sale un Coro de Música, y detrás la Idolatría y la Gentilidad, vestidos a lo indio
CORO 1.º
«Cantad, mortales, cantad,
dando justa adoración
a cuantos dioses diversos adoro,
que a todo no basta el cuidado de un Dios;
cantad, cantad con eco veloz
a Palas, a Venus, a Juno y al Sol».
GENTILIDAD
Felice fuese el día,
bellísima, gallarda Idolatría,
que para mi fortuna
Babilonia te dio primera cuna,
cuando Nembroth hizo, soberbio y ciego,
a los mortales adorar el fuego,
donde en tu edad primera,
como Fénix, naciste de su hoguera,
hasta que a las porfías
de ese tesón luciente de los días
tanto te dilataste,
que emperatriz de Oriente te juzgaste,
donde, no sin misterio,
en mí te adora el oriental Imperio.
IDOLATRÍA
Gallardo esposo mío,
gentil dos veces por la ley y el brío,
más feliz el día fuese
que ser de ti admitida mereciese;
pues ya no solamente
de los hermosos rayos del Oriente
me veré coronada,
pero también de sombras en la helada
estación, donde el día
a brazos lucha con la noche fría,
porque mi altivo nombre se venere
adonde nace el Sol y adonde muere.
GENTILIDAD
Y porque así mi rendimiento obliga
a los dioses, la música prosiga,
en tanto que llegamos
donde a sacrificar a Apolo vamos.
CORO 1.º
«Cantad, mortales, cantad,
dando justa adoración
a cuantos dioses diversos adoro,
que a todo no basta el cuidado de un Dios;
cantad, cantad con eco veloz,
a Palas, a Venus, a Juno y al Sol».
Vanse dando vuelta al tablado por la otra puerta
APOSTASÍA
Del mundo hija segunda es la que ha sido,
allá en la escrita Ley, que hoy cubre olvido,
judía Sinagoga hizo su empleo,
casándose con ella el Pueblo hebreo,
en cuya compañía, hasta hoy se advierte,
que al mismo Dios, que ciega dio la muerte,
espera cada día
proterva; así le aclama su porfía.
Sale el segundo Coro de música y detrás el Judaísmo y la Sinagoga, vestidos a lo judío
CORO 1.º
«Llorad, mortales, llorad,
con rendido corazón,
al Dios que esperáis, que venga a sacaros
de [la] esclavitud, de pena y dolor.
Llorad, llorad, y el llanto y la voz
al Cielo le pida rocío y candor».
JUDAÍSMO
Repetida la luz mil veces sea,
bella y hermosa Sinagoga hebrea,
de aquel dichoso día
que en Sinaí la fe dudosa mía
te admitió por esposa,
cuya Ley hasta hoy siempre amorosa,
he guardado constante,
sin que a apartarme de ella sea bastante
la voz del Galileo,
que Mesías se dijo.
SINAGOGA
Pueblo hebreo
de quien yo me compongo, amado esposo,
ya que a ese esposo por escandaloso,
constante, altiva y fuerte,
yo, la gran Sinagoga, le di muerte;
indigno amante fueras
si matándole yo, tú le creyeras;
y pues que tú ni yo habemos temido
los prodigios que de él hemos oído,
pues dicen que encubierto
en el Mundo quedó después de muerto;
al Cielo le pidamos
que nos llueva el rocío que esperamos.
JUDAÍSMO
La música y el llanto
le aclame con las lágrimas y el canto.
CORO 2.º
«Llorad, mortales, llorad,
con rendido corazón
al Dios que esperáis, que venga a sacaros
de [la] esclavitud, de pena y dolor.
Llorad, llorad, y el llanto y la voz
al Cielo le pida rocío y candor».
Vanse dando vuelta al tablado
APOSTASÍA
Tras la hija primera
del Mundo y la segunda, la tercera
(que, por haber tenido
tanta Gracia, la Fe en ella ha nacido)
se sigue, y es de quien yo enamorado,
viví un tiempo a sus leyes ajustado,
y aun hasta ahora la quiero,
que fue mi amor carácter al primero
paso que di, y aunque Herejía me llamo,
en cierto modo la amo;
pues por hacerla mía,
sus incendios padezco cada día,
a cuyo efecto, siempre recatando
mi nombre y religión, la sigo, cuando
el campo la divierte,
cantando tras los dos de aquesta suerte.
Sale la Fe, vestida de dama, y el Coro 3.º de Música de indios, con mascarilla y de gala, y el Albedrío, vestido de loco
CORO 3.º
«Venid, mortales, venid,
a rendir el corazón
al Dios verdadero, que asiste en el Mundo,
sacramentado después que murió.
Venid, venid, que él sólo es el Dios,
y aunque es de venganzas, para mí es de amor».
ALBEDRÍO
¡Pardiez, muesa ama! No sé
a quién llaman estos versos
Dios de amor, ¿pues en el Mundo
nadie le tiene?
FE
Yo creo
que le hay; que aunque es verdad
que el Judaísmo le ha muerto,
con cada hora le aguarda
disfrazado y encubierto,
según dicen los cantares
a sus finezas compuestos.
ALBEDRÍO
Yo, como soy Albedrío,
persona de poco seso,
no tengo voto; y así,
por el vuestro me gobierno.
Y, dejando esto a una parte,
¿cómo (tan hermosa siendo
y tercera hija del Mundo,
nuestro emperador supremo)
estáis sin tomar estado?,
o yo, como loco, ¿debo
de ignorar si le tenéis,
nunca a vuestro esposo viendo?
Vuestra hermana la mayor
con el oriental Imperio
está casada, y la llama
su emperatriz; la de en medio,
el Judaísmo la adora,
y vos, más beldad teniendo,
no tenéis reino en el Mundo
que pueda llamarse vuestro.
FE
Dices bien, que yo hasta ahora
es verdad que no le tengo
porque en mi Edad primitiva
vivo sin tener asiento.
ALBEDRÍO
¿No tenéis envidia de ellas?
FE
Lástima, no envidia, tengo;
y esta materia no es
para ti; vuelvan los versos
a lisonjear los aires
con la voz y el instrumento.
CORO 3.º
«Venid, mortales, venid,
a rendir el corazón
al Dios verdadero, que asiste en el Mundo,
sacramentado después que murió.
Venid, venid, que él sólo es Dios,
y aunque es de venganzas, para mí es de amor».
Dan vuelta, y al irse detiene a la Fe, la Apostasía, y los Músicos se van
APOSTASÍA
Bellísimo asombro, a cuyo
breve contacto el ameno
jardín que pisas produce
flores a un tiempo sin tiempo.
Un príncipe disfrazado
a tus canciones atento,
se ha dado mil parabienes,
soberbiamente creyendo
que es tan dichoso que es él
por quien se dicen, supuesto
que dicen, que el Dios de amor,
disfrazado y encubierto,
anda en el Mundo por ti,
y yo le traigo en el pecho,
que si no es este, no hay otro
Dios de amor, ni yo le creo
debajo de otros disfraces.
FE
Yo, sí; y de tu voz entiendo
quién eres, aunque te ocultes,
pues niegas, osado y ciego,
que asiste en el Mundo el Dios
de amor a quien yo le tengo,
no porque nunca le he visto,
pero porque sé que es cierto.
APOSTASÍA
¿Ya me has conocido?
FE
Sí,
que como fuiste algún tiempo
en este mismo palacio
amante de mis afectos,
todavía traes señales
de quién eres, y te veo
el carácter del Bautismo
indeleblemente impreso
en el alma.
APOSTASÍA
Pues conoces
quién soy, ¿cómo con desprecios
me tratas?
FE
Como me importa
no escucharte.
APOSTASÍA
Pues me siento
del Mundo favorecido
con dilatados imperios,
al Mundo te pediré
por esposa mía.
FE
Primero
me daré muerte.
APOSTASÍA
¡Albedrío,
detenla!
ALBEDRÍO
¿Yo? ¿Cómo puedo?
Que ella puede a mí llevarme
tras sí, y yo, no.
APOSTASÍA
Ya lo veo;
pero puedes persuadirla.
ALBEDRÍO
Es en vano cuanto intento,
si ella quiere resistirse;
que yo inclino mas no fuerzo.
APOSTASÍA
Pues por fuerza sabré yo,
osadamente resuelto,
detenerla.
FE
Mal podrás
hacer fuerza a mis intentos,
si yo con el Albedrío
voy de la ocasión huyendo.
Vase
APOSTASÍA
Prenderé yo al Albedrío.
Va a detenerle, él huye, y no le puede coger
ALBEDRÍO
¿A mí? Aqueso fuera bueno;
libre soy, libre nací,
de nadie puedo ser preso.
Vase
APOSTASÍA
Pues yo seguiré sus pasos.
Al irse a entrar, sale Cupido con un velo blanco en el rostro, y le detiene
CUPIDO
No harás, si yo los detengo.
APOSTASÍA
¿Cómo podrás estorbarlo?
CUPIDO
Sólo con ponerme en medio
de tu error y su virtud
la aseguro y la defiendo.
APOSTASÍA
¿Quién eres tú, que detrás
de ese blanco, sutil velo,
la defiendes?
CUPIDO
El que puede
y debe excusar sus riesgos.
APOSTASÍA
A entender me das que tienes
divinidad, pues yo tiemblo
al mirarte.
CUPIDO
Es la verdad;
deidad soy.
APOSTASÍA
Yo no lo creo;
corre el velo para que
te adore en llegando a verlo.
CUPIDO
Sin verlo, lo has de creer
con oírlo.
APOSTASÍA
¿Cómo puedo
a una voz, por el oído,
cautivar mi entendimiento?
Yo veo unos accidentes
solos, y no he de creerlos;
y así, si el paso me impides,
en ti mancharé este acero.
CUPIDO
Aquesos ultrajes tuyos
tantas veces los padezco
cuantas, bárbaro, profanas
mis altares y mis templos.
APOSTASÍA
Pues ¿quién eres?
CUPIDO
El amante
de esta beldad, que pretendo
su hermosura disfrazado;
y así, a defenderla vengo
de tu amor.
APOSTASÍA
Si con amor
sólo ultrajarte deseo,
¿por qué me estorbas? ¿Qué haré
ya con amor y con celos?
Abrázase con él
Y así, yo te haré pedazos.
Mas, ¡ay!, que al tocarme, el pecho
me has abrasado.
CUPIDO
Llegaras
a ponerme en él sujeto,
humilde y arrepentido,
y fuera ese ardor sustento.
APOSTASÍA
¡Fuego, fuego, que me abraso!
Salen todos y el Mundo
MUNDO
¿Quién da estas voces?
TODOS
¿Qué es esto?
APOSTASÍA
Yo lo diré, pues que ya
en vano encubrirme intento.
Yo, Mundo, rey poderoso;
yo, gentil, ilustre Imperio;
yo, gallarda Idolatría;
yo, gran Judaísmo hebreo;
yo, confusa Sinagoga,
soy (rómpase mi secreto)
la Apostasía; en el Norte,
mi patria y mi silla tengo.
Aquesta tercera Edad,
hija tuya, es el sujeto
que con vida y alma adoro,
y hacerla dueño deseo
de mi Ley, si bien en parte
viéndola creer preceptos
ajenos de la verdad,
es verdad que la aborrezco;
y así, en una parte amante,
por reducirla a mi gremio,
y en otra enemigo suyo
por ver sus errores ciegos,
o queriéndola la olvido
u olvidándola la quiero.
En esta neutralidad,
confuso, absorto y suspenso,
vine a hablarla a sus palacios,
con la libertad que tengo
de conciencia y tú me has dado
para llegar aquí, puesto
que eres Mundo y que en ti encierras
ritos contrarios y opuestos;
saliome al paso a impedir
de seguirla los intentos
esa deidad disfrazada,
que todos miráis haciendo,
para decirme quién es,
grandísimos Sacramentos,
hasta decirme que es
amante suyo y queriendo
reconocerle celoso
llegasteis a aqueste tiempo.
Mundo, averigua quién es,
y su honor restituyendo
a su pureza, examina
de su embozo los misterios;
que yo, habiéndote avisado
a ti y a todos no quiero
más de que le descubráis
en venganza de mis celos.
MUNDO
¿Mi hija tiene oculto amante,
de quien ninguno sabemos
de nosotros, y a quien yo,
la Esfera del Orbe siendo,
no conozco?
CUPIDO
Sí, y no es mucho,
si Juan dice en su Evangelio
que, viniendo al Mundo yo,
después de haberle yo hecho,
no me conocerá el Mundo.
Hácense todos a una banda
TODOS
¿Hecho tú al Mundo?
CUPIDO
Esto es cierto.
MUNDO
Pues ver quiero a quien me hizo.
Adelántase a todos
Llegaré a correrte el velo;
mas ¡ay de mí!, que embargadas
todas mis acciones siento,
cargando sobre mis hombros
los montes que yo sustento,
cuya inmensa pesadumbre
suspende mi movimiento;
llegad, pues no puede el Mundo.
Adelántanse los dos al Mundo
GENTILIDAD
Yo con mi Idolatría llego.
Si eres criador, ¿qué dios eres
de cuantos yo reverencio?
CUPIDO
¿Qué, como Gentilidad,
has preguntado, supuesto
que en la multiplicación
de dioses está tu yerro?
Pero quiero responderte:
yo soy el dios de Amor.
GENTILIDAD
¿Luego
hijo de Venus has sido?
CUPIDO
Y tan castísima Venus,
que nació de las espumas,
porque Estrella del Mar siendo,
nació a ser norte, a ser guía
de perdidos marineros.
GENTILIDAD
¿Luego eres Cupido? Nombre
que en latino idioma pienso
que «deseo» se interpreta.
CUPIDO
Sí, pues de mí dice el texto
que con deseo deseé;
y pues deseo con deseo,
yo soy Cupido, si bien
puro, lícito y honesto.
GENTILIDAD
Adorarete por uno
de mis dioses en corriendo
el velo de tu deidad.
Páranse los dos iguales delante del Mundo
IDOLATRÍA
Llega, Gentilidad.
GENTILIDAD
Llego
a descubrirle, aunque en vano,
que estatua de vivo hielo
al primer paso quedé.
CUPIDO
Si en el primer paso advierto
que muchos dioses confiesas,
uno solamente habiendo,
¿qué mucho que al primer paso
quedes turbado y suspenso?
MUNDO
Llega tú, gran Judaísmo.
JUDAÍSMO
Ven, Sinagoga, siguiendo
mis pisadas.
SINAGOGA
Tras ti voy.
Pasan a la Gentilida de Idolatría los dos
JUDAÍSMO
Yo, que solo un Dios confieso,
ya he dado otro paso más
que la Gentilidad; pero
confesando solo un Dios,
que tú solo seas, te niego,
pues no ha venido el que aguardo,
y a uno que lo dijo he muerto.
SINAGOGA
¿Qué te turbas? Llega.
JUDAÍSMO
Aquí
llegar pude, a más no puedo,
tan viva estatua he quedado,
como los tres.
Paránse los dos
CUPIDO
En diciendo,
que no ha venido tu Dios,
has tropezado en tu yerro.
APOSTASÍA
Pues todos os turbáis, yo
con mayor atrevimiento,
acercarme más que todos
a este gran prodigio pienso.
Yo confieso solo un Dios.
Pasa adelante
Ya atrás la Idolatría dejo,
y le confieso Humanado
en un puro Virgen Pecho.
Pasa adelante
Ya he pasado al Judaísmo;
pero que tú seas, te niego,
el Dios que adoro; pues no
estás detrás de ese velo
en cuerpo y alma; y así,
pues más cerca llegué, quiero
correrle. ¡El brazo y la acción
se me han suspendido a un tiempo!
Párase delante de todos, de suerte que queden el Mundosolo el primero; luego, Gentilidad e Idolatría, Judaísmo y Sinagoga; después la Apostasía
CUPIDO
Aunque te hayas acercado
más que todos, quedas lejos.
MUNDO
Gentilidad, Judaísmo,
Apostasía, ¿qué es esto?
GENTILIDAD
Él es sin duda algún dios
de los muchos que yo tengo.
JUDAÍSMO
No es, que no hay más de uno solo,
mas de venir aún no es tiempo.
APOSTASÍA
Bien puede ser que éste sea,
pero no que esté allí dentro.
CUPIDO
Cada uno está en su error,
obstinado, torpe y ciego.
Mézclanse todos a un bando
MUNDO
Pues que vengarnos en él
todos juntos no podemos,
y todos interesados
somos en su atrevimiento,
y mi honor ofende (amante
de mi hija, no sabiendo
la mayor parte del Mundo
quién es), en ella venguemos
el deshonor que es de todos.
TODOS
¡Fuera del Mundo la echemos!
CUPIDO
Fácil será, que no vive
en el Mundo aunque esté dentro
del Mundo la Fe; porqué
más que del Mundo es del Cielo.
MUNDO
Ya que no me vengo en ti,
verás que en la Fe me vengo;
hoy la tengo de arrojar
de mí al más rudo desierto.
GENTILIDAD
Yo, que soy Gentilidad,
desde hoy perseguirla ofrezco
con martirios.
JUDAÍSMO
Y yo, Mundo
con mis aborrecimientos.
MUNDO
Yo, con mis persecuciones.
APOSTASÍA
Yo, con negar sus misterios.
IDOLATRÍA
No esté la Fe entre nosotros.
TODOS
¡Fuera del Mundo la echemos!
Vanse todos
CUPIDO
¡Ay cándida, ay bella esposa,
que a las finezas opuestos
de mi Amor, la Idolatría,
la Apostasía y el Pueblo
judaico, desde hoy empiezan
(siendo hoy el día primero
que vengo a verte embozado)
a afligirte con tormentos,
llevándolos tras sí el Mundo!
De tus puras venas presto
correrán mares de sangre;
y yo tu aflicción consiento,
por acrisolar así
las finezas de tu pecho
en tu primitiva edad.
Suena un clarín
Ya desde esta parte veo
que, para echarla de sí,
el Mundo, en el mar ha puesto
una galera, forzados
son los que baten sus remos;
porque forzados del Mundo
navegan contra los Cielos
cuantos en él pecan, dando
a solo el Mundo contento.
El clarín
Ya sobre el árbol mayor
de todos, la Envidia advierto
ir descubriendo la Tierra,
donde han de dejarla, haciendo
la Tebaida de los montes
su reclusión y destierro.
Voces dentro
Ya empieza a correr tormenta
sobre el mar, de quien dijeron
los Santos y los Doctores
que tribulaciones fueron
sus ondas, pues cuantas veces
se dice en Sagrados Textos
«Agua», se entiende también
tribulación y tormento;
si ahora es galera esa
en que afligida te veo,
Fe, correr fortuna, yo
Nave te la haré bien presto,
donde no vayan forzados;
pues cuantos militen dentro
voluntariamente irán,
y solamente los vientos
favorables que del Austro
corran, te darán aliento.
Aborrecida del Mundo
en los ásperos desiertos,
en esta tu edad primera
te has de ver; pero por eso
tendrá cuidado de ti
el divino Amor Eterno;
el Cupido, hijo de aquella
casta, pura y limpia Venus.
Allá te buscaré yo
con este rebozo mesmo
que he de deber a tu Fe,
que me quieras encubierto;
y pues, en la alegoría
de este explicado concepto,
soy Cupido y Dios de Amor,
desde aqueste instante quiero
que seas mi Psiquis; pues
allá en el idioma griego,
«Psiquis», cuidado de amor
quiere decir, yo le tengo;
y así, Psiquis y Cupido,
desde aquí los dos seremos:
tú, porque eres mi cuidado;
yo, porque soy tu deseo.
Vase. Suena el clarín, descúbrese una galera consus remos, en lo alto del árbol la Envidia, vestidade grumete, y todos en la popa; córrense las corti-nas y aparece el segundo teatro de un monte
MUNDO
¡Amaina, amaina, que ya
en el piélago profundo
del inmenso mar del Mundo,
corriendo tormenta está
la galera!
APOSTASÍA
Vientos son
de Poniente todos cuantos
nos embisten con espantos.
GENTILIDAD
Cierzo, Ábrego y Aquilón,
airados en la tormenta,
ninguno hay que no se enoje.
JUDAÍSMO
Todas las velas recoge
y leva la palamenta.
FE
Persecuciones son mías
y tribulaciones cuantas
con admiraciones tantas
alternan las ondas frías.
¿Dónde todos me lleváis?
TODOS
A apartarte de nosotros.
FE
Si no quepo entre vosotros,
dadme muerte, no queráis
verme sola y afligida,
llevándome de esta suerte.
GENTILIDAD
No queremos en tu muerte
vengarnos, sino en tu vida.
FE
¿No es mejor que el mar violento
en sus entrañas me oculte,
en su centro me sepulte,
y él sea mi monumento?
MUNDO
No, que un desierto apartado
es el que te ha de hacer guerra.
ENVIDIA
Mundo, albricias, tierra.
MUNDO
Tierra,
que yo mismo la he ignorado.
APOSTASÍA
Pon la proa en las montañas.
ENVIDIA
Ya toca su punta en ellas.
SINAGOGA
Arrojemos, en aquellas
tierras incultas y extrañas,
a tu hermana aborrecida.
JUDAÍSMO
Vaya a tierra, y sola allí
dé al Cielo cuenta de sí,
de su Amor y de su vida.
GENTILIDAD E IDOLATRÍA
Solamente el Albedrío
quede con ella.
FE
Era claro;
porque no hubiera reparo
para dejarle, si es mío.
ALBEDRÍO
Pues yo muy bien te dejara
como en mi mano estuviera.
MUNDO
Vaya a tierra.
TODOS
¡Vaya y muera!
Echanla de la galera
APOSTASÍA
Veamos si su Dios la ampara.
FE
Sí amparará.
MUNDO
Ahora, pues,
vuelve a cortar las espumas,
ave del mar, que sin plumas
vuelas y nadas sin pies.
Parte la galera
FE
¿Es posible que este ultraje
todos conmigo hacéis?
TODOS
Sí.
ALBEDRÍO
¿Y conmigo?
TODOS
Como aquí
no te oímos, buen viaje.
Vase la galera
FE
Plegue a los Cielos, bajel,
que por las ondas soberbias
del mar del Mundo (que son
tribulaciones y penas)
águila sin alas nadas,
delfín sin escamas vuelas,
des al través, embestido
de huracanes y tormentas.
O que desbocado monstruo
choques en las altas peñas,
donde en las nubes el buque,
donde el tope en las arenas,
tumba funesta de cuantos
concibe tu vientre, seas
en panteón de cristales
al Cielo la quilla vuelta,
tu mal luciente fanal,
entre el centro y las estrellas,
apagándose en el uno,
en las otras no se encienda,
si no fuere para ser
errado, veloz cometa,
que, presagio de la muerte
de todos, se os aparezca.
El Mundo, ese ingrato padre
de las familias, que alberga,
segunda vez anegado,
a llorar y sentir vuelva
los mortales parasismos
del Diluvio, en ti se vea
(¡oh páramo de desdichas!)
agonizando sin fuerzas;
la Idolatría enemiga
en sus errores perezca;
y el Imperio del Oriente,
para siempre la anochezca;
la confusa Sinagoga,
ni patria ni asiento tenga;
y peregrino su pueblo,
vago y prófugo se vea
aborrecido de todos,
mendigar patrias ajenas.
Mas, ¡ay de mí!, no permita
el Cielo que tal suceda,
y aunque mis quejas escuche,
no haga caso de mis quejas,
en la parte que venganzas
le pidan, sino clemencia.
Del mar (¡oh Mundo!) que sulcas,
tan victorioso te veas,
que en diluvios de agua o fuego,
ni agonices, ni perezcas;
y cuando fortuna corras,
en la mar triste y deshecha,
esa galera sea el arca,
que de tus cenizas muertas
salve las reliquias suyas,
sin que a ser quien fuistes vuelvas;
la Idolatría de todos
sus errores convalezca,
tanto, que el luciente Imperio
a eterno día amanezca;
la Sinagoga llorosa,
reconozca sus ofensas,
y su forajido pueblo,
casa, abrigo y patria tenga,
para que todos viniendo
al rebaño de la Iglesia,
en la militante nave,
no en la forzada galera,
corran el mar de la vida,
antes que en los fines de ella,
a un rebaño y a un pastor
se reduzcan las ovejas,
que yo, en las persecuciones,
constante, altiva y atenta,
no pediré para todos
justicia, sino clemencia.
ALBEDRÍO
Tú bien puedes pedir eso,
pero yo, con rabia fiera,
pediré que los castigue,
el Mar con sustos, la Tierra
con terremotos, el Aire
con ráfagas, con violencias
el Fuego; y el Cielo todo
con iras.
FE
¿No consideras
que eres Albedrío, y no tienes
elección, para que quieras
más de lo que quiera yo?
ALBEDRÍO
Sí, mas, ¿quién tendrá paciencia,
viéndose arrojar así
en una isla desierta?
FE
Desierta isla en sus principios
fue la Fe, como la tengas,
presto la verás poblada
de varias gentes diversas.
ALBEDRÍO
Sólo sé que ahora estamos
viendo troncos, riscos, peñas,
ciudadanos de los montes,
compañeros de las fieras;
y más, cuando ya la noche
de pardas nubes cubierta,
baja bostezando asombros,
baja esparciendo tinieblas.
FE
Da voces, llama a los Cielos,
que de los dos piedad tengan.
ALBEDRÍO
Sí tendrán, mas a los brutos
llamaré, que están más cerca:
¡leones de aquestos garitos,
lobos de aquestas tabernas,
osos de estos colmenares,
gatos de aquestas despensas!
FE
¡Qué locuras! ¡Moradores
de estas incultas malezas!
Apartados los Coros de música, a un lado, y a otro
CORO 1.º
¿Quién da voces?
CORO 2.º
¿Quién nos llama?
FE
¿Qué escucho?
ALBEDRÍO
Nunca, hasta aquesta
hora, supe que podía
saber música una bestia.
FE
Respóndeles.
ALBEDRÍO
Sí haré, y quiero
que sea en su propia lengua.
Canta
La Fe es, que huyendo del Mundo,
a vuestros desiertos llega.
CORO 1.º
Venga norabuena.
CORO 2.º
Norabuena venga.
LOS DOS COROS
«Venga norabuena,
norabuena venga»
Mientras esto se canta, se abre el monte y se descubre el Palacio
FE
La que era áspera montaña,
llena de horror y tristeza,
retirando sus peñascos,
es ya una fábrica bella.
ALBEDRÍO
Palacios son y jardines
todos los que a verse llegan
a la escasa luz que el día
en el crepúsculo deja.
FE
No vi casa más hermosa,
no vi más divina esfera.
ALBEDRÍO
Sepamos quién es el dueño,
para que piedades tenga
de los dos.
FE
Llama, Albedrío.
ALBEDRÍO
¿Para qué, si ya las puertas
se han abierto?
Ábrese el Palacio
FE
A nadie veo,
entra dentro, porque sepas
quién este Palacio habita.
ALBEDRÍO
Entra tú, que yo quisiera
(si es que es posible quedarme)
que tú traigas la respuesta.
FE
Pues ¿qué temes?
ALBEDRÍO
¿Qué sé yo?
¿Cuándo, para que yo tema,
es menester mucho achaque?
FE
Conmigo allá dentro entra.
Dentro
VOZ 1.ª
«¡La deidad de este valle
venga en hora buena!».
VOZ 2.ª
«¡La reina de este alcázar
en hora buena venga!».
Entran por una puerta y salen por otra con unaluz, como admirados, oyendo la Música
VOZ 3.ª
«¡Rosa de estos abriles,
venga nora buena!».
VOZ 4.ª
«¡Flor de la Primavera,
norabuena venga!».
TODOS
«¡Venga norabuena,
norabuena venga!».
FE
¿Has visto nunca, Albedrío,
tan poderosas riquezas,
tan reales aparatos,
como este alcázar ostenta?
ALBEDRÍO
Tantos son, que yo tomara
que fueran menos.
FE
¿Qué piensas?
ALBEDRÍO
¿Qué? Que es palacio encantado,
y que algún mágico intenta
encantarnos en él; pues
todo es añadir dos letras,
pues ya cantados nos tiene.
FE
Nadie en todo él ver se deja,
a cuyo efecto tomé
esta luz, que estaba puesta
en una mesa.
Dásela al Albedrío
ALBEDRÍO
Eso, en parte,
mis sobresaltos consuela,
pues en la primera sala
estaba puesta la mesa
con pan y vino, señal
de que hay prevenida cena;
y más que canten y encanten
como, al fin, yo coma y beba.
FE
¿Quién nos dirá, quién es dueño
de maravilla como esta?
ALBEDRÍO
Si las voces no lo dicen,
no sé.
FE
Yo hablaré con ellas.
Sonoras voces, que el viento
enamoráis tan süaves,
que de racionales aves
os informa vuestro acento;
el armonïoso aliento,
que ya articulado oí,
me diga: ¿quién labró aquí
este Alcázar? Hablad, ¿pues
no os dejáis ver?
TODA LA MÚSICA
«Todo es,
Fe divina, para ti».
FE
Pues ¿a quién este favor
yo le he debido en fortunas
tan ásperas e importunas?
MÚSICA
«Él te lo dirá mejor».
ALBEDRÍO
¿Ves cómo hay encantador,
pues se escucha y no se ve?
FE
¿Adónde está, para que
mi agradecimiento más
no tarde?
MÚSICA
«Tú le verás
con los ojos de la Fe».
FE
Pues ¿cómo supo de mí,
y a quién tan grande interés
se previno?
MÚSICA
«Todo es,
bella Psiquis, para ti».
FE
¿Para mí se labró?
MÚSICA
«Sí».
FE
¿Pues quién a eso le obligó
no podéis decirlo?
MÚSICA
«No».
FE
Pues ¿cómo yo he de saber
a quién lo he de agradecer?
Decid, ¿quién es su autor?
CUPIDO
Yo.
Sale Cupido, matando la luz que tiene el Albedrío; él se turba, y ella queda como ciega
ALBEDRÍO
¡Ay de mí! La luz han muerto;
ahora es cuando a lo que cantan
el en se añade y encantan.
Vase
FE
Si en tu voz y acción advierto,
quienquiera que seas, es cierto
que mayor duda tendré
que la que tuve; y no sé
de las dos a cuál acuda,
pues, por quitarme una duda,
me dejas con dos.
CUPIDO
¿Por qué?
FE
Porque si una sola ha sido
haber tu nombre ignorado,
de haber tu luz apagado
al haberme respondido,
segunda duda ha nacido;
pues lo que antes no sabía,
no sé ahora; y la porfía
de cegarme es otra más,
luego hay la que tú me das
y la que yo me tenía.
CUPIDO
El quitarte la luz fue
porque en mi Amor verdadero,
como para Fe te quiero,
ciega has de ser para Fe;
en creer lo que se ve,
no se merece; y así,
por darte mérito a ti,
no he querido que me veas,
sino que ciega me creas,
cuanto te diga de mí.
FE
¿Luego a oscuras me has de hablar?
CUPIDO
Sí, que Misterios Sagrados
se han de creer a ojos cerrados.
FE
Esto más parece dar
que no a creer, a dudar,
riesgo corre el merecer.
CUPIDO
Este el mérito ha de ser,
que tú has de ganar conmigo.
FE
Pues di, que a creer me obligo
cuanto fuere de creer.
CUPIDO
Canta
Yo, bellísima Psiquis,
que así llamarte es bien
desde hoy, que tu belleza
cuidado de Amor es,
soy un amante tuyo,
tan constante y tan fiel,
que antes de ser te quise,
mira qué haré después.
Y si más te encarezco
mis finezas, diré
que soy el mismo Amor,
pues quiero como él.
Desde aquellas edades
primeras de la Ley
natural, donde tuvo
su principio tu ser,
Naturaleza Humana,
te quise entonces bien;
porque tú, desde entonces,
empezaste a tener
Gracia en mi pecho, y como
desde allí te miré
como Gracia partiendo
contigo mi Poder;
desde aquí Ley süave
de Gracia te he de hacer;
no es la primer fineza
que me debes, haber
hecho aqueste Palacio
para albergarte en él,
que tu naturaleza
por sí, desde que fue,
me ha debido atenciones,
que sin encarecer,
me han costado la vida.
Viéndote ahora, pues,
del Mundo despreciada,
perseguida también
de tantos enemigos,
como tu suerte ve
contra ti conjurados,
vengo a decirte que
todos serán al fin
alfombra de tus pies;
todos vasallos tuyos,
viniendo a obedecer
sus varias opiniones
al yugo de tu Ley;
y hasta entonces, mi Psiquis,
vive triunfante, pues
aunque pueda turbar
tu quietud y placer,
su rigor y su ira,
no le podrán vencer,
por más que se declaren,
el Judaísmo infiel,
la Idolatría gentil,
la Apostasía crüel.
Este murado Alcázar,
que con el capitel
toca al Sol, es tan grande,
tan dilatado es,
que aunque parece que hoy
fuera del Mundo esté,
tan grande es como el Mundo;
pues los términos de él
comprehende, porque aqueste
pequeño, al parecer,
edificio, es la hermosa,
nueva Jerusalén,
que verás dibujada
del celestial pincel
en bosquejos, si acaso
la Apocalipsi lees,
en ella no habrá cosa
que no merezcas ver
obediente a tu mando,
y a tu gusto cortés.
La Tierra te dará
sus frutos, sin haber
dañado alguno, como
en el primer vergel.
Regalarate dulce
el Aire, que tal vez
en las copas hiriendo,
será instrumento, a quien
acompañen las aves,
cuyo veloz tropel
será alada capilla
que músicas te dé.
El Sol en blandos rayos
lisonjeará también
tu belleza templando
su altivo rosicler,
y cuando no le temple,
el monte sabrá hacer
sombras, que te estarán
sirviendo de dosel
a los mullidos catres,
que curiosa tejer
sabe la Primavera
de rosa y de clavel.
Las fieras de esos montes
halagüeñas poner
a tus plantas verás
toda su rustiquez.
No aguardarán los peces
ser robados, porqué
se vendrán ellos mismos
a tu anzuelo, a tu red.
De suerte que obedientes
a tu servicio estén,
Fuego, Aire, Tierra y Agua
que en pluma, escama y piel,
en luz y fruto y flor,
sus tributos te den,
el Sol, el monte, el valle,
la ave, el bruto y el pez.
Tu familia será
tan dilatada que
las gentes que te sirvan
no se cuenten; después
tendrás para vianda
un pan y vino, en quien
mil distintos manjares
cifrados verás; pues
el maná del desierto,
que neutral sabor fue,
hallarás en la mesa,
más dulce que la miel,
del panal de la boca
del león; pero aunque
te sepa a pan y vino,
ni pan ni vino es.
De todo este agasajo,
no quiero que me des
más gracias, Psiquis mía,
que no quererme ver
cara a cara, creyendo
que en alma y cuerpo esté,
detrás de un velo blanco,
cuya cándida tez
encubre en sus especies
mi Amor y mi poder.
Advirtiendo que el día
que dudes cuanto es
esta verdad verdad,
perderás todo el bien;
pues, palacio, jardín,
agasajo, placer,
gusto, dicha, contento,
verás desvanecer
en el aire, quedando
torre, jardín, vergel,
palacio, alcázar, muro,
deshecho de una vez;
porque aunque sólo creas,
importa el obrar bien,
que aunque eres la Fe, Psiquis,
fe sin obras no es fe.
FE
A tu fineza obligada,
y a tu Amor agradecida,
una y mil veces la vida
ofrezco a tus pies postrada.
Divino consejo ha sido
ocultarme tus despojos,
que no he menester los ojos
si me dejas el oído;
por él me has arrebatado
el Alma, y mi Entendimiento,
a tus favores atento,
de ellos cautivo ha quedado.
No los ojos rendiré
solamente a mis oídos,
todos los demás sentidos
por uno despreciaré;
y así, aunque la vista diga,
que mira algún accidente,
le responderé que miente;
si el tacto a dudar me obliga,
que miente responderé;
y así, al gusto y al olfato,
pues ni el gusto, vista o tacto,
huele, gusta, toca o ve
de este sentido el sentido,
sino el oído no más;
y así, siempre me verás,
que soy Fe por el oído.
CUPIDO
Aquesa digna obediencia
de nuevo rinde mi Amor,
a más gusto, a más favor.
FE
Luego ¿bien dará licencia
esa liberalidad
a que una merced te pida?
CUPIDO
Ya la tienes concedida,
franquea mi voluntad.
¿Qué quieres? Pide y no seas
cobarde en esto; porqué
montes mudarás con Fe,
si montes mudar deseas.
FE
El Mundo me ha despreciado,
todos me han aborrecido;
pues que tan dichosa he sido,
que he mejorado de estado,
permite, Señor, que dé
cuenta de la dicha mía
al Mundo, a la Apostasía
y Gentilidad, porqué
sepan mi estado dichoso;
que no queda bien vengado
con dichas el envidiado,
si no lo ve el envidioso.
Y no esta razón ha sido
la que me pudo obligar,
querer, sí, comunicar
tus grandezas; y así, pido
licencia, para que no
las ignoren, por si así
a que te adoren a ti
puedo reducirlos yo.
CUPIDO
No fueras Fe verdadera,
a no ser comunicada
a los extraños; en nada
más obligarme pudiera
tu piedad. Yo los traeré
otra vez a estas montañas,
fortunas corriendo extrañas
vendrán. Yo los llamaré
de tu parte, porque tengan
de ti noticia doctores,
santos y predicadores
los avisarán, que vengan
a verte. Ahora donde está
la Mesa vamos, en ella
hallarás, ¡oh Psiquis bella!,
el verdadero Maná.
FE
Con acento repetido
cantad, dulces ruiseñores,
los finísimos amores
de Psiquis y de Cupido.
Vanse
MÚSICA
«Psiquis, pues que tanta fue
tu suerte, logra tu suerte,
vive y triunfa; pero advierte,
que Fe sin obras no es Fe».
Sale el Albedríocomo a escondidas
ALBEDRÍO
Cuanto los dos han hablado
desde aquella parte he oído,
y confuso y suspendido,
triste y absorto he quedado,
viendo la proposición
de que no habemos de ver
quién el dueño pudo ser
de esta generosa acción;
solamente a los oídos
crédito habemos de dar.
Ahora bien, quiero llamar
todos los demás sentidos,
a ver cómo llevan esto.
¿Creerás, vista, lo que yo
sin ver escuchare? No.
Mal respondió, pero presto.
Manos, ¿creeréis lo que oís,
sin tocarlo? No. También
responden presto, y no bien.
Narices, pues, ¿qué decís
vosotras? ¿Si vuestro olfato
pan solo oliere, creeréis
que otra cosa es lo que oléis?
Que no, dicen; y no trato
de preguntarlo a la boca:
yo responderé por ella,
que estando mi gusto en ella,
a mí responder me toca:
digo que lo que me dan
me sabrá a lo que comiere;
a carne, si carne fuere;
y a pan, cuando fuere pan;
a tocino, si es tocino;
y cuando en esto dispense,
nadie me ha de hacer que piense
que el vino no ha de ser vino;
mas si bien lo considero,
es lo fácil de creer,
pues esto lo sabe hacer
cada día el tabernero.
Vase. Suenan dentro voces. Si pareciere, en la partedonde fue la galera, y venir representando por el palenque que ella fue, será mejor, y si no en el vestuario
MUNDO
Mira, Envidia, pues eres el piloto,
que hemos errado todos el camino.
ENVIDIA
Del aquilón las ráfagas, y el noto,
nos llevan a la ley de su destino.
GENTILIDAD
Desjarciada la vela, el árbol roto,
nos vemos en el mar, cascado el pino.
TODOS
¡Que nos vamos a pique, a tierra, a tierra!
Sale como nadando el Judaísmo
JUDAÍSMO
Ella del mar ha de vencer la guerra;
dondequiera que vaya, esposa mía,
te he de llevar sobre mis fuertes brazos.
SINAGOGA
La verde yerba de esa selva fría
las vidas nos rescate.
GENTILIDAD
Aquestos lazos
tu vida salven, bella Idolatría.
IDOLATRÍA
Nunca tanto he estimado tus abrazos.
APOSTASÍA
Libreme de ese piélago profundo.
MUNDO
¿Qué mucho, si también se libra el Mundo?
JUDAÍSMO
En ásperas montañas derrotados,
juntos, segunda vez, todos nos vemos.
GENTILIDAD
¿Qué tierra será esta?
SINAGOGA
De turbados,
no es mucho que ya todos la ignoremos.
GENTILIDAD
Sea cualquiera, muros levantados
a aquella parte entre peñascos vemos;
ampárenos su pompa y su decoro.
MUNDO
Mucho lo dudo, pues que yo lo ignoro.
APOSTASÍA
Lleguemos todos juntos a sus puertas.
JUDAÍSMO
Al acercarnos a ellas se han cerrado,
estando todas al principio abiertas.
APOSTASÍA
¿Quién el dueño será de este murado
edificio?
GENTILIDAD
No sé.
MUNDO
Voces inciertas
del Mundo le apelliden por sagrado.
SINAGOGA
¡Ah de la torre!
GENTILIDAD
¡Ah del altivo espacio!
JUDAÍSMO
¡Ah del muro!
IDOLATRÍA
¡Ah del templo!
APOSTASÍA
¡Ah del Palacio!
FE
Dentro
Abrid todas esas puertas,
sin que a quién es se repare,
que a cualquiera que llamare,
las de la Fe están abiertas;
a cualquiera abrid, y no
las personas exceptuéis.
Salen todos los que pudieren, y detrás la Fe, convelo en el rostro, y luego se le quita
FE
¿Quién sois y qué pretendéis?
MUNDO
Saber quién vive aquí.
FE
Yo.
JUDAÍSMO
Gran Dios de Israel, ¿qué veo?
GENTILIDAD
Júpiter alto, ¿qué miro?
SINAGOGA
Santo Sabaoth, ¿qué admiro?
IDOLATRÍA
Inmenso Apolo, ¿qué creo?
APOSTASÍA
Cielo, ¿qué es esto que vi?
¡Absorto y confuso estoy!
FE
¿De qué os admiráis? Yo soy.
TODOS
¿La que aborrecemos?
FE
Sí.
MUNDO
¿Quién tanto poder te ha dado,
que dueño de Alcázar eres,
con que a todos te prefieres?
FE
El esposo que he adorado.
MUNDO
¿Cómo de sedas vestida?
GENTILIDAD
¿De diamantes adornada?
SINAGOGA
¿De laureles coronada?
APOSTASÍA
¿De criados asistida?
GENTILIDAD
¿Dueño de aqueste Palacio?
JUDAÍSMO
¿Y de este monte te ves?
FE
Todo lo sabréis después,
que requiere más espacio.
Entrad, donde halléis ahora,
en dulce hospedaje manso,
quietud, sosiego y descanso.
La Fe, que en mi pecho mora,
nunca ha sido vengativa;
quien me trata con rigor,
tiene más cierto mi amor;
no me miréis como esquiva,
que antes, en esta ocasión,
para dárosle quisiera,
que el corazón casa fuera,
y entrarais al corazón;
y en fe de cuanto es verdad,
que estoy de vuestra venida
a mi suerte agradecida,
venid, tañed y cantad.
MÚSICA
«En hora dichosa vengan
al Alcázar de la Fe
todos los hijos del Mundo,
no a dudar, sino a creer».
Éntranse haciendo reverencias con majestad, yquédase la Apostasía, y sale el Albedrío, vestido de gala, ridículo
ALBEDRÍO
Todos estamos medrados,
que en esta eminente casa
todos cuantos sirven medran.
APOSTASÍA
Albedrío, espera, aguarda.
ALBEDRÍO
¿Qué quieres?
APOSTASÍA
Saber de ti
qué es esto que por mí pasa.
ALBEDRÍO
Pues ¿selo yo? Solo sé
que está contenta mi ama
con un amante que tiene,
a quien ha debido tantas
finezas en poco tiempo,
que está tan rica y bizarra,
tan hermosa y tan divina
con los dotes de la Gracia.
APOSTASÍA
Dime, ¿el amante quién es?
ALBEDRÍO
Yo nunca le vi la cara,
ni ella tampoco, que siempre
rebozado el rostro anda;
ella dice que es el mismo
Dios de Amor.
APOSTASÍA
¿Quién dice? Calla,
que Dios no anda disfrazado.
ALBEDRÍO
Ella lo cree.
APOSTASÍA
Pues se engaña.
ALBEDRÍO
¿Y qué culpa tengo yo?
APOSTASÍA
Haber tú, con la Ignorancia,
inclinádola a creerlo.
ALBEDRÍO
Ella es la que a mí me manda.
Hacia estos jardines sale.
APOSTASÍA
No es ahora ocasión de hablarla;
Sinagoga e Idolatría
son las dos que la acompañan.
Áspid soy; así, entre flores
me escondo.
ALBEDRÍO
Hacia allí te aparta,
que si hallo ocasión yo haré
que hacia donde estás se vaya.
Salen la Idolatría, la Sinagoga y la Fe
IDOLATRÍA
En fin, ¿que nunca le has visto
el rostro?
FE
No, que una blanca
forma de nube le sirve
de cortina a deidad tanta.
SINAGOGA
¿De qué sabes que lo sea?
FE
De que él lo dice, que basta,
porque es la misma Verdad.
Aparte las dos
IDOLATRÍA
De envidia muero y de rabia
de ver sus felicidades.
SINAGOGA
Yo también.
IDOLATRÍA
Pues despreciarlas,
porque no quede contenta
de que a las dos se aventaja.
SINAGOGA
Yo, allá en mi Ley, verdad es
que ya he visto veces varias
hablar embozado a Dios;
en nube a Moisés; en aura
a Elías; y en sombra, a muchos
profetas y patrïarcas;
pero en su espíritu solo,
querer que en cuerpo y en alma,
Dios se reduzca a una forma,
como tú dices, es falsa
proposición.
IDOLATRÍA
Yo, también
en mi Ley veo que hablan
mis dioses; pero por boca
de sus ídolos y estatuas.
APOSTASÍA
No lo arguyen mal las dos,
que aunque son Leyes contrarias
en negar este misterio,
convienen conmigo entrambas.
SINAGOGA
Mira, que desde el principio
del Mundo en jardines anda
(el Génesis lo repite)
encubierta y disfrazada
una mañosa culebra,
que con hechizos encanta.
IDOLATRÍA
Allá en mis dioses también,
un dios horrible se halla,
que robó, encubierto en sombras,
a Proserpina gallarda,
siendo el monstruo de los dioses.
SINAGOGA
Quien beldad tuviera y gracia
no pretendiera encubrirla
a los ojos de su dama.
IDOLATRÍA
Amante que no se deja
ver de ella, defectos guarda.
SINAGOGA
Sabe a quién quieres, si quieres
te tengamos tus hermanas
por dichosa.
IDOLATRÍA
Hasta que veas
este amante cara a cara,
no te tengas por felice.
FE
Aparte
¡Qué de confusiones varias
se han engendrado en mi pecho!
SINAGOGA
Ven, Idolatría gallarda,
por este jardín; no tanto
la aflijamos; si ella se halla
enamorada, ¿qué importa,
que sea la Serpiente?
IDOLATRÍA
Nada,
ni que sea el dios Plutón,
si es todo hermoso a quien ama.
SINAGOGA
Poco envidio sus venturas.
Vase
IDOLATRÍA
Mucho lloro sus desgracias.
Vase
FE
¡Válgame el Cielo! ¿Qué es esto
que estoy sintiendo en el Alma?
¿Yo, siendo Fe, prevarico
a las persuasiones falsas
de dos envidiosas?
APOSTASÍA
Ahora
llegan a tiempo mis ansias.
ALBEDRÍO
¿Ves cómo no soy yo solo
quien acusa la Ignorancia?
FE
¡Ay Albedrío! ¿Qué haré,
que aunque con envidia hablan,
me han puesto con sus razones
un temor que me arrebata
los sentidos?
ALBEDRÍO
Yo, señora,
te lo diré, tras mi anda
por este jardín.
FE
Di, pues.
Llévala hacia donde está la Apostasía
APOSTASÍA
A mí se acerca, guiada
esta vez de su Albedrío.
ALBEDRÍO
¿En tus brazos no descansa?
¿En tu regazo no duerme,
según unos versos cantan?
Pues, en estando dormido,
córrele el velo, y repara
en sus señas; con lo cual,
verás que te desengañas,
sin que él se ofenda; pues no
lo sabrá durmiendo.
FE
Tanta
es la confusión, que en mí
de un instante a otro se halla,
habiendo a los dos oído
burlar de mi amor, que aunque haga
esa ofensa a mis finezas,
hoy tengo de examinarlas.
Tenme una luz encendida,
pues que ya la noche baja,
que, cuando le dé mi pecho,
tengo de verle su cara.
ALBEDRÍO
Yo tendré la luz a tiempo.
Vase y sale la Apostasía
APOSTASÍA
Yo tengo ahora de hablarla.
FE
¿Quién está aquí?
APOSTASÍA
Yo, señora,
siguiendo tu soberana
beldad, aquí me escondí,
oculto entre aquestas ramas,
por adorar tu belleza.
FE
No sé qué nueva mudanza
siento en todos mis afectos,
que ya no me desagradan
tus finezas, ni me ofenden,
desde que determinada
a ver y tocar estoy
a quien adoro.
Sale Cupido
CUPIDO
Aparte
¡Ay ingrata,
qué bien tus ruinas dispones!
¡Qué mal mis finezas pagas!
APOSTASÍA
Ese favor agradezco.
FE
Añádele la esperanza
de que si me desengaño
que no es Dios el que me ama,
seré tuya.
APOSTASÍA
Yo te acepto,
con la mano, la palabra.
FE
Vete, pues, porque no sé
quién en este jardín anda.
CUPIDO
Aparte
Ya empieza a desconocerme.
APOSTASÍA
Aparte
¡Quién tuvo dicha tan alta!
¡Vencí al mismo Amor!
Vase
FE
¿Quién es?
CUPIDO
Yo soy, Psiquis soberana
(disimularé mis celos),
¿conocimiento te falta
ya de quién soy?
FE
No, señor,
pero como ser me mandas
ciega, es forzoso que no
te conozca, si no hablas.
CUPIDO
¿Estás muy contenta, Psiquis,
de que ya el Mundo te haya
visto tan bella y tan rica,
y con majestades tantas?
FE
Manifestar tus grandezas
es mi mayor alabanza;
entra, Señor, a mi cuarto.
CUPIDO
Como hoy en aqueste alcázar
está reducido el Mundo,
y en él varias gentes andan,
no merecen verme todas;
en esta apacible estancia
pasaré sobre las flores
lo que de la noche falta,
pues el céfiro süave,
lisonjeramente causa
sonora música, hiriendo
en las copas y en las ramas;
siéntate aquí, y dime, Psiquis,
qué te han dicho tus hermanas.
Siéntanse
FE
Envidiosas me han hablado.
CUPIDO
Pues no creas a quien habla
con envidia.
FE
Yo no creo,
sino solo tu palabra.
CUPIDO
Aparte
Yo lo veré ahora, pues
es bien que experiencias haga
de tu amor: ¿David no dice
de mí, en un psalmo que él canta,
que yo me sé hacer dormido?
Pues esta ha sido la causa,
dormido me fingiré,
para ver en lo que para
su acción, esto es, permitirla
solamente, y no forzarla.
FE
¿Quieres que canten, en tanto
que entre mis brazos descansas?
CUPIDO
Sí, hermosa Psiquis, y más
si es canción en tu alabanza.
Cantan y Él se queda dormido
MÚSICA
«Pájaros, fuentes y flores,
todos al Dios de Amor decid amores.
VOZ 1.ª
Aves, su luz saludad».
TODOS
«Volad, volad».
VOZ 2.ª
«Cristales, su espejo sed».
TODOS
«Corred, corred».
VOZ 1.ª
«Flores, de alfombra servid».
TODOS
«Lucid, lucid,
y en dulce y süave lid,
aclamando su deidad,
lucid, corred y volad».
FE
Parece que se ha dormido.
CUPIDO
Aparte
Dice bien, verdad es clara,
pues que sólo lo parece.
Levántase
FE
Esta es la ocasión que aguarda
mi deseo. ¡Qué temor
por mis venas se dilata!,
pero amar sin ver a quién,
desaire es de la ignorancia.
¡Albedrío!
Sale el Albedrío con una linterna, ábrela, y enciende una bujía y tómala ella
ALBEDRÍO
¿Qué me quieres?
FE
¿Y la luz?
ALBEDRÍO
Aquí te aguarda
cubierta.
FE
Dámela, pues.
CUPIDO
Ya no es Fe, ya a serlo falta;
pues su Albedrío la enciende
la luz, que mi voz la apaga.
FE
¿Quién creerá que es con la luz
mi ceguedad más extraña?
CUPIDO
Claro está, que la Fe sola
es con la luz menos clara.
Llega a él
FE
Blanco velo, a quién encubres
saber tengo, y qué sustancia
debajo de las especies
se comprehende.
CUPIDO
Espera, aguarda,
mujer, no sin Fe me toques;
que mis misterios profanas,
perdiendo así cuantos dotes
te comunicó mi Gracia.
Desaparece, y hay gran terremoto
FE
¡Ay de mí! ¡Perdí la Fe,
perdí el esposo que amaba,
perdí las felicidades,
sacrílegamente osada!
Cúbrese el Palacio y vuelve el Monte
¡Ya contra mí todo el Cielo
irritado se declara,
pues con prodigios me asombra
con portentos me amenaza!
ALBEDRÍO
Huyó el hermoso palacio,
y en la desierta campaña
primera vuelves a verte,
de tus contrarios cercada.
Van saliendo todos como asombrados
MUNDO
¡Qué notable terremoto!
GENTILIDAD
¡Qué confusión tan extraña!
IDOLATRÍA
¡De sus polos desquiciado,
el cielo se desencaja!
JUDAÍSMO
¡La máquina de los orbes
confusa en sus ejes anda!
APOSTASÍA
¡La grande Naturaleza
al caos vuelve!
SINAGOGA
¡Las entrañas
de los montes son volcanes,
que humo escupen, fuego exhalan!
MUNDO
¿Qué se nos ha hecho el Sol?
APOSTASÍA
¡Desierto es el que era alcázar!
TODOS
Fe, ¿dónde están tus palacios?
¿Dónde tus tesoros guardas?
FE
Dudé, faltando a ser Fe,
conque todo el bien me falta;
la Tierra gime oprimida
con el peso de mis plantas;
los montes sobre mis hombros
caducan sus cumbres altas;
el Sol me esconde sus rayos,
la Luna sus luces guarda;
todo, en fin, se me rebela,
porque quise tocar cuantas
maravillas Dios contiene
debajo una Forma blanca.
Tú, Sinagoga cruel,
tú, Idolatría tirana,
tú, bárbara Apostasía,
ocasionasteis mis ansias:
yo mesma metí, yo mesma
mis enemigos en casa,
que este es el riesgo que tiene
el católico, que ampara,
ni habla, ni oye, ni ve,
ritos ni leyes contrarias;
perdí, en fin, todos los bienes,
que eran dotes de la Gracia.
APOSTASÍA
¿Luego eres mía?
FE
No soy.
APOSTASÍA
¿No me diste esa palabra?
FE
No la cumpliré, que yo
lloraré con tales ansias,
que a mis brazos vuelva el Dios
de Amor; cuanto erré engañada,
confieso ya arrepentida.
Descúbrese en lo alto Cupido, con una mesa, y en ella Hostia y Cáliz
CUPIDO
Pues el confesarlo basta
para que yo te perdone;
que en quien tan de veras ama,
como el mismo Dios de Amor,
presto los enojos pasan;
y para que nunca dudes
cuánto puede mi palabra,
este es mi Cuerpo y mi Sangre,
y que yo lo diga basta.
FE
Sacramentado te adoro,
con la vida y con el alma,
sin que ya me prevariquen
las proposiciones falsas
de todos mis enemigos.
SINAGOGA
Aquella vista me mata.
JUDAÍSMO
Aquel manjar me atormenta.
GENTILIDAD
Aquel misterio me espanta.
IDOLATRÍA
Aquel Pan me atemoriza.
APOSTASÍA
Aquel secreto me abrasa.
MUNDO
A mí me reduce tanto,
que desde hoy tengo esperanzas,
que algún día seréis todos
ovejas de la cabaña
de la Iglesia.
CUPIDO
Aquese monte,
pues contiene gentes varias,
y en el idioma caldeo,
junta de muchos se llama
Toletot, Toletot sea,
y Toletot en España,
será desde hoy el lugar
donde más la Fe se ensalza.
FE
De Psiquis y de Cupido
la alegoría aquí acaba.
TODOS
Y, humildes, os suplicamos
que nos perdonéis las faltas.

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TextGrid Repository (2026). Calderón de la Barca, Pedro. Psiquis y Cupido (Toledo). CalDraCor. https://hdl.handle.net/21.11113/4gbfb.0